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¿Y qué sucedía hace 150 años?

Por: Ramón Beltrán López

2012-03-13 05:29:54

Puebla se prepara para festejar el 150 aniversario de la Batalla del 5 de Mayo.  A muchos sorprende que en el extranjero, principalmente en Estados Unidos, tanto los mexicanos emigrados hacia ese país como los extranjeros le concedan una importancia mucho mayor a esta fecha que a la misma conmemoración de la Independencia de México.

En los últimos meses, sin embargo, he escuchado muchas, demasiadas tonterías respecto de la importancia que tuvo ésta y de su significado en la lucha posterior en contra de la invasión francesa. No vale la pena repetirlas. Hay, inclusive, quienes se atreven a restar importancia a este singular, heroico y emblemático triunfo nacional, y llegan inclusive a considerar que uno, o varios días después, los franceses contraatacaron y nos derrotaron. Lo que no sucedió. Y como si finalmente hubiéramos perdido la guerra. Como si una vez concluida la guerra de intervención, México no hubiera adquirido ya una identidad propia y un orgullo nacional que actualmente, a veces, parece diluirse ante la magnitud de los problemas que nos agobian.

¿Y que sucedía justo hace 150 años?

Tal vez algunos párrafos extraídos de la correspondencia oficial de esa época sirvan para recrear algo de lo que acontecía:

“Perote, marzo 3 de 1862.

“Sr. presidente Don Benito Juárez.

“Mí estimado señor y fino amigo:

“Según se sirvió usted indicarme en su última... el sr. Berriozábal debía traerme recursos para este Cuerpo del ejército...

“No cuento con un solo centavo para las atenciones precisas del soldado... y en ninguna ocasión más que ahora, se hace preciso que la tropa esté bien atendida para evitar la deserción ...y evitar que aumente el descontento...; por estas razones suplico a usted encarecidamente se sirva, si le fuese posible, hacer porque este Cuerpo del ejército sea atendido con alguna cantidad de dinero, o violentar la salida del sr. Berriozábal...

“En espera de sus órdenes... su afectísimo amigo y servidor que lo aprecia”. Ignacio Zaragoza.

Jalapa, Marzo 8 de 1862.

“Ciudadano Benito Juárez.

“...no quisiera participar a usted el desagradable acontecimiento que hace dos días tuvo lugar en San Andrés Chalchicomula, pero debo hacerlo, y es el caso que en la casa del diezmo local, en que se había depositado algún parque de las fuerzas que se han retirado hacia ese rumbo se alojó también una brigada de las de Oaxaca, la cual ha sufrido mucho con el incendio del expresado parque y consiguiente ruina del edificio...”

“Ignacio Zaragoza”.

“Chalchicomula, marzo 18 de 1862.

“Ciudadano presidente Juárez.

“...La relajación en la disciplina militar que han producido nuestras luchas civiles, es la causa positiva del incendio del parque que, luego de haber causado incomodidad y perjuicios a los habitantes de San Andrés, acarreó la funesta consecuencia de la muerte de mil y tantos ciudadanos de Oaxaca, y siempre lamentaré la pérdida de tantos patriotas que vinieron a sucumbir de manera tan terrible por la imprudencia de sus jefes, cuando la nación tanto les debía por sus largos servicios y sufrimientos en la última contienda, esperaba mucho de ellos en los actuales conflictos...”

“Ignacio Zaragoza”.

“Chalchicomula, Marzo 21 de 1862.

“Sr. presidente de la República don Benito Juárez.

“...en estos momentos es cuando más se necesita atender eficazmente estas fuerzas y, por lo tanto, encarezco a usted nuevamente empeñándome cuanto para usted valga, que se remitan más recursos para socorros, ya que en este mes sólo ha recibido el ejército una tercera parte de haber económico...”

“Ignacio Zaragoza”.

“Nopalucan, Marzo 24 de 1862.

“Ciudadano Gral. Ignacio Mejía:

“...a la que me adjunta la muy apreciable (carta) del ministro de Justicia, quedo impuesto de la conducta desleal que se propone observar el  jefe de las fuerzas francesas y que yo sospechaba  desde antes que sería observada por él; para evitar una sorpresa hoy mismo he dictado varias providencias relativas al servicio, que mañana... comunicaré a usted.”

“Ignacio Zaragoza”.

“Nopalucan,  marzo 24 de 1862.

“Ciudadano presidente Benito Juárez.

“Estimado amigo:

“Por la adjunta copia de la carta que me ha dirigido el ciudadano ministro de Justicia, se impondrá usted de que los jefes de las fuerzas francesas pretenden quebrantar la fe de los tratados, convirtiéndose en agresores injustos.

“Mis circunstancias en estos momentos comprenderá usted muy bien que son muy apuradas, pues carezco de recursos para el socorro de las tropas, de las provisiones de guerra que tengo pedidas y de fuerzas bastantes en número para asegurar con las mayores el éxito de nuestras armas, faltándome aún hasta los medios de transporte que por últimas disposiciones se han mandado desembargar; por esto es que recomiendo a usted de la manera más solemne me atienda con la brevedad posible con dinero para socorros y demás gastos considerables que se me presentaran; espero también que no se me embarace (sic) mi acción para proporcionarme carros y mulas; confío, por último en que sin pérdida de tiempo se manden más tropas de artillería de batalla para robustecer este Cuerpo del ejército, así como también lo que se pueda de los artículos de guerra de que he hablado...

“No me coge de nuevo el acto de infidelidad del ejército francés, porque así lo temía desde un principio...”

“Aumento:

“El mismo oficial que porta la presente y que es ayudante mío, me ha prestado 800 pesos para gastos muy importantes, entre ellos los de los correos que hoy he mandado mover; tal es mi pobreza. Siendo esta deuda tan sagrada y teniendo el acreedor necesidad de 200 pesos para dar a su familia en esa Capital, libro esta suma en contra de la Tesorería Nacional y suplico a usted mucho que se sirva mandar que la paguen en el acto.”

“Ignacio Zaragoza”.

“Chalchicomula, Marzo 25 de 1862.

“Ciudadano presidente Benito Juárez:

“...Yo estoy persuadido de que los aliados y, en particular, los franceses no proceden de buena fe y espero la salvación de nuestra Patria tan sólo de la fuerza de las armas, pues francamente no considero que sólo la justicia de nuestra causa infunda respeto a nuestros enemigos extranjeros porque ellos proceden de ordinario fundados en su propio interés y apoyados en la fuerza, procedimiento que indudablemente observarán con nosotros, supuesta nuestra debilidad relativa...”

“Ignacio Zaragoza”.

Estas son solamente algunas pinceladas que dibujan lo que sucedía a unas cuantas horas de que se rompieran las hostilidades entre el ejército francés y el mexicano.

Fuentes: Ignacio Zaragoza, Correspondencia y documentos. Centro de investigación científica Jorge L. Tamayo.

Benito Juárez. Documentos, discursos y correspondencia. Editorial Libros de México, 1973. Vol. 6.

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