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Otra vez en Londres

Por: Horacio Reiba

2012-04-02 04:00:00

 

El futbol mexicano se había estrenado oficialmente en junio de 1928 en Amsterdam, durante los IX Juegos Olímpicos (España 7, México 1: despiadada bienvenida). La segunda oportunidad llegó en 1948, en Londres, pero mientras Mariles y “Arete” maravillaban, una bisoña selección encabezada ya por Antonio Carbajal cayó 3–5 ante Corea. En total, suman nueve las participaciones olímpicas de nuestro balompié sin que hayamos podido sacudirnos la sombra de tan desabrido estreno; lo más parecido a una compensación sería la venganza sobre la Roja en un recién estrenado estadio Cuauhtémoc, tarde jubilosa coronada con dos goles soberbios (Albino y Pereda, para el 2–0 final) y múltiples olés. El Tri estaba ya en semifinales y, a partir de ahí, la debacle: ni siquiera tercero pudo terminar, pues el bronce fue para Japón (0–2) y, como en las tardes de Cagancho o Lorenzo Garza, los olés de Puebla se trocaron en lluvia de cojines sobre la grama del Azteca.

 

En Kansas, sin oposición

 

En este siglo ya fracasamos en Atenas 2004 y a Hugo le costó el puesto la prematura eliminación que, cuatro años después, nos cerró el paso a Pekín. Por todo eso –y por los flojos antecedentes del equipo de Tena II–, había cierto nerviosismo antes de la semifinal del sábado contra Canadá. Pero no hubo caso. Superada la incertidumbre de los primeros minutos, la superioridad mexicana se desplegó con amplitud y soltura a lo largo del encuentro. Y los goles se fueron sucediendo con toda naturalidad (Fabián a los 20, Pulido a los 32 y Ponce a los 59), el segundo como respuesta inmediata al empate canadiense en una de las poquísimas arremetidas de los norteños. Ahora, a la final contra Honduras, ambos ya con boleto a los Juegos asegurado. Los hondureños (3–2) le sacaron el partido en tiempos extras a El Salvador, su vecino y enemigo jurado.

La verdad es que el funcionamiento del Tri Sub 23 ha sido consistente a lo largo del torneo, con un 4–3–1–2 muy fuerte en la medular (Cabrera y Herrera estupendos, compenetradísimos) y dotado de creatividad por Marco Fabián y de imaginación y gol por Alan Pulido, que le anotó tres veces a Honduras en la primera fase del torneo.  

 

Libertadores y Concachampions

 

Tal como el Cruz Azul en Pacaembú, la semana anterior, el Guadalajara viajó al sur del continente para perder por la mínima su partido por la Libertadores ante el modesto Defensor. Fue el miércoles en Montevideo donde los charrúas les jugaron a las Chivas una colmillada parecida a aquella de la que tanto se ufanaron los tapatíos cuando provocaron un falso penal del Puebla, hará cosa de un mes. Tocó esta vez al local Brahian Alemán fingir que Nava le aplicaba un codazo que nunca existió, y esa tarjeta roja empujó a los rayados a su campo y terminó por costarles el partido, merced a un tanto marcado por Nico Olivera –ex del Puebla– en el minuto 71. La derrota confina a los rojiblancos al sótano del Grupo 7, que encabeza Vélez con 9 unidades por 6 del Defensor y 4 del Deportivo Quito y el Guadalajara.

Qué distinta sensación deja el Monterrey dondequiera que se para: la de un equipo en plena sazón, que está para cualquier cosa. Por lo pronto, se ensañó con unos Pumas que viven tiempos oscuros y no le sirvieron ni para el arranque en la semifinal de clubes de la Concacaf. Si la goleada, en el Tec, se redujo a un 3–0 (goles de Morales y dos veces de De Nigris) cúlpese al Pikolín II, que cuando no se revolcaba en la yerba andaba volando de poste a poste. Ni así evitó la clara derrota.

En la otra semifinal del mismo torneo, Santos Laguna se trajo de Toronto prometedor empate a uno, con el expoblano Hérculez Gómez retratándose de nuevo en el marcador.

Champions League,

cuartos de final

 

La expectación la acaparaban Milán y Barça con motivo de su choque en San Siro. Al final, un 0–0 que deja girando libremente la moneda. No es que faltaran oportunidades de gol –primero para el local y en el segundo tiempo para los catalanes–, pero en realidad ambos quedaron a deber. Y el campeón no aseguró nada, pues bastaría a los rojinegros otro empate que no sea sin goles para obsequiarle un presente de lujo a su flamante presidente, el inefable Berlusconi, que lo será por tercera ocasión.

En cambio, las tres eliminatorias restantes parecen resueltas de antemano, según se desprende de sendos triunfos a domicilio del Real Madrid (0–3 en Nicosia sobre el Apoel), el Chelsea (0–1 en Lisboa sobre el Benfica) y el Bayern Munich (que viajó hasta Marsella para llevarse de regreso a casa un suculento 0–2).

 

Europa League,

cuartos de final

 

Y asimismo en fase de ida. Con la diferencia de que el único que parece haber asegurado el pase es el Athletic de Marcelo Bielsa –especie de doctor Jekyll–Mr. Hyde, pues deslumbra en Europa y en casa lleva cuatro fechas sin ganar–; los leones vascos fueron a Gelsenkirchen a pegarle 2–4 al Schalke 04 de Raúl (quien, por cierto, marcó los dos del local) y difícilmente perderán por tres goles de diferencia la semana próxima en San Mamés, máxime si continúan manejando el contragolpe con la exquisita precisión que destrozó antes al ManU y ahora a los alemanes.

En cuanto a los dos otros hispanos en liza, las cosas son menos claras. Cierto es que el Atlético de Madrid venció en el Calderón al Hannover 96, pero el 2–1 (goles de los sudamericanos Falcao y Salvio) no le ofrece suficientes garantías. Y al Valencia, aunque en general lució más empaque que el Twente, su derrota por 2–1 en terreno holandés lo deja con las espadas entrelazadas, en espera de hacer efectiva la revancha en Mestalla.

En el otro partido de cuartos, Sporting de Lisboa cedió un tanto por penal en el descuento (2–1) y va a sufrir lo suyo en Ucrania al devolverle la visita a un correoso Metalist.

 

El Puebla, con

otra cara

 

Cierto es que el Querétaro es una ruina de equipo, pero la dranja ofreció en el Corregidora un aspecto mucho más saludable que el espectral a que nos había acostumbrado en los últimos tiempos de Osorio. Los extranjeros, particularmente, parecen haber mudado de piel, y uno de ellos, Silva, levantó su huelga de goles marcando el tanto de la victoria. En todo caso, se confirma que los que les gusta es moverse a su aire, sin un entrenador que los obligue a responder como los profesionales que se supone son.

 

Cierre interesante

 

El Clausura, que empezó a paso de tortuga, promete emociones en su tramo final. Por lo pronto, la pelea por la calificación se ha enconado, en jornada marcada por la resurrección del campeón Tigres a costillas de un Morelia con serias limitaciones en la zona baja. El 4–1 del Volcán fue demoledor.

Santos no sólo es líder absoluto –29 puntos, uno más que Tigres y tres por encima de los alicaídos Monarcates de Boy–, sino que su juego va a más, como demuestra el 1–3 de ayer en la Bombonera a expensas de un Toluca que está pidiendo a gritos el cambio generacional.

Monterrey, el cuadro más en forma pese a su menor puntaje, tenía que comprobarlo ayer tarde en casa del América, que sin ser un equipo maduro ya es rival de cuidado para cualquiera. Antes de su choque de ayer tenían ambos 22 puntos, y a estas horas ya sabrá usted lo que entre ellos ocurrió.

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