Logo de La Jornada de Oriente
Cargando...

De vuelta a la realidad

Por: Horacio Reiba

2012-09-24 04:00:00

Seis puntos después de nueve jornadas difícilmente harían sentirse orgulloso a ningún equipo que se respete, independientemente de su situación, liga o país de pertenencia. Pero ésas son, ni más ni menos, las cuentas que al día de hoy presenta el Puebla, que empezó el torneo razonablemente a salvo en la tabla de cocientes y en la actualidad ofrece bastante peores prestaciones futbolísticas que Atlas y Querétaro, a quienes se suponía, con el recién ascendido León, “aspirantes” principales a la pérdida de su lugar en Primera cuando concluya el próximo Clausura, en mayo de 2013. Naturalmente, con semejante rendimiento, el Puebla lo único que ha logrado es revocar precautoriamente ese pronóstico y meterse de lleno a la lucha por no descender.

Los presuntos adversarios, encantados de ver cómo crece tras ellos la lista macabra.

 

Liga MX = Liga Muy Equis. Más allá del juego de palabras, la terca realidad. Con sus inestables conglomerados disfrazados de “equipos”, sus arbitrajes de dios–guarde–la–hora, sus televisoras prendidas de la teta futbolera, sus relatores viciosamente colgados a la red y ajenos a aquello que se supone están narrando. La pura normalidad, pues.

Única novedad: en Puebla hubo dos partidos el mismo día. Pero los resultados fueron harto diferentes, pues mientras Lobos UAP vencía con claridad al Altamira (2–0), alcanzando el liderato de su grupo de Primera A, el Puebla no pasó del empate ante el León, que visitaba el Cuauhtémoc y por poco se lleva la cosecha completa: lo impidió un gol del argentino Abelairas (’67), bueno para equilibrar el marcador que el leonés Maz había abierto (’27) en mitad de un primer tiempo de amplia superioridad guanajuatense. De hecho, el León fue siempre más equipo, y si no refleja el resultado únicamente se debió a la propia falta de convicción de los panzas verdes, que ya sea por iniciativa propia o por un error de cálculo de su entrenador  prefirieron retroceder y esperar, cuando peleando a campo abierto ya habían demostrado que tenían el duelo a su disposición.

Del Puebla no hay mucho que decir. Como el domingo anterior, ante el Monterrey, tuvo un arresto de vergüenza profesional en el segundo tiempo, que esta vez le bastó para rescatar un puntito, lo que no habían logrado en su partido con la Pandilla de Vucetich, que es como si jugara en otra liga, bien distinta de aquella en que Puebla o León (y Querétaro, Atlas, Jaguares, Atlante…) hacen por la vida.

 

Precario nivel. Aunque la desmemoria reina, es posible que alguien recuerde aún el mitote que armaron federativos y dueños hace menos de seis meses, con motivo de su “revolucionaria” Liga MX, el acto que iba a marcar de una vez por todas el despegue definitivo del futbol mexicano hacia la estratósfera donde nos aguardaba el espectáculo de lujo y la consagración internacional. Que nos siguen aguardando –y tendrán que esperar otro buen rato– lo demuestra la penosa realidad de una Primera División que continúa desplegando su vieja vocación de adormilera allí donde se libra cualquiera de sus partidos. Incluido, como no, el llamado clásico joven, que no llenaría el estadio Azul el sábado pasado, pero bien que arrulló a los fieles reunidos en sus tribunas para pasar el rato. Se consolarían, supone uno, con el reparto de puntos. Y con la convicción de que terminar 1–1 es mejor que empatar a cero: al menos se encontraron los espectadores con dos minutos de emoción en medio de la nada.   

 

Los de arriba. El Toluca volvió a asumir el liderato gracias al 1–0 sobre el Atlante en la Bombonera; gol del debutante panameño Luis Carlos Tejada. Victoria poco impresionante, pues a la debilidad del caballito de mar embridado hoy por La Volpe no opuso el líder ninguna propuesta interesante. Y Tijuana, que era líder único antes de jugarse la novena fecha del torneo, perdió la ocasión de continuar en punta al empatar grismente en casa con un Atlas desesperado por cazar el puntito y sacarle alguna ventaja al supercolero Querétaro, cuyo desempeño en el Tec pareció alcanzar al menos para el empate si Reyna no hubiese actuado de aguafiestas, igualito que el domingo anterior en perjuicio del Puebla. Por ahora, y gracias a los goles del inquieto delantero capitalino Monterrey marcha por ahora tercero, a cuatro puntos de Toluca y Xolos, que tienen 20. Un poco más abajo, la tabla se espesa casi tanto como el futbol que en ella se refleja (América, León y Cruz Azul tienen todos 14 puntos, lo que representa un precario 53 por ciento de efectividad, y ni qué decir de los que siguen en procesión: Morelia, Tigres (ambos con 13), Santos (12), Atlante (12), Atlas, Pachuca, Pumas y demás. 

 

Surtido de fiascos. Así como nadie avizora un equipo que sobresalga claramente del resto, sobran los que se llenaron la boca con melifluas promesas antes de que empezara a rodar el balón y no hallan a la fecha dónde esconder la cara. Mucho habló el Piojo Herrera de las excelsitudes de su plantel, y no se diga la gente de Cruz Azul o Universidad, que se decían vestidos para matar y no matan ni el tiempo, pues este se desliza espeso y dormilón allí donde se paran. Pero tal vez las mayores decepciones del presente Apertura sean el Pachuca –como castigo por creerse el enésimo cuento de Hugol– y desde luego el Guadalajara, cuyo proyecto holandés no parece apuntar hacia ningún destino luminoso, y sí al desvalijamiento de alguien tan duro del codo como Vergara, que en su pecado de credulidad incondicional a Cruyff y socios está cargando con la justa penitencia.

Nada que reprochar, en cambio, a dos cuadros tan limitados como Tijuana y León. No es que estén alimentando la épica con herocidades, pero están saliendo  a cumplir de la mejor manera posible con su modesto papel, y no es culpa suya si la flojera de los otros les ha permitido colarse a los puestos de avanzada.

 

Los de abajo. Uno preferiría constatar otra cosa, pero la verdad es que el puebla se sigue acercando peligrosamente a la caldera donde se cuece el descenso. Por ahora, sus 84 puntos en 77 cotejos (1.0909) no están ya lejos de los 78 que tiene el Atlas (1.0130); la apariencia de que el último escalón aún queda lejos (lo ocupa Querétaro, con 75 puntos y 0.9740 de cociente) camugfla una distancia de tres partidos, que en cualquier rachita de los Gallos queretanos podría esfumarse. Y si uno se deja guiar por lo visto en el fin de semana, francamente tal posibilidad empieza a provocar escalofríos.

 

Champions en marcha. Hablando de cosas más agradables, qué tal los sustos sufridos por el Madrid y el Barça ante dos visitantes que, en otras circunstancias, nunca tendrían que haberles causado tantos problemas. Es evidente que ambos, señalados de antemano como favoritos al trofeo, pasan por horas bajas, aunque la bipolaridad de su desempeño doméstico pudiera sugerir (¡once puntos de diferencia en favor de los azulgranas, apenas en la quinta fecha!). Desde luego, mayor peso emotivo tuvo la remontada merengue sobre el correoso Manchester City, aunque para concretarse hicieran falta el gol de Marcelo que un defensa le desvió al arquero Hart (1–1) y el despiste del propio guardameta inglés ante el remate cruzado de Cristiano que puso cifras definitivas al marcador (3–2). Resultado idéntico y desarrollo muy parecido al del partido entre Barcelona y Spartak de Moscú, en Camp Nou, al día siguiente. Sólo que aquí el rival era mucho más flojo, lo que hizo más notoria la desorientación de los locales. Incluso Messi, que acabaría anotando casi al final los dos goles que evitaron la derrota catalana, anduvo sonámbulo la mayor parte del encuentro.

Sin duda, lo mejor de la doble jornada se vivió en Stamford Bridge, la casa del Chelsea. Parecía que el campeón fulminaría a la Juventus de Turín, pues en la primera parte la dominó y se puso 2–0 con anotaciones del brasileño Oscar, portentoso el angulado balazo que concretó la segunda. Pero se rehicieron los italianos y, pese al gran partido de un recuperadísimo Niño Torres, lucharon hasta nivelar el tanteador. Y aún estuvieron en un tris de vencer cuando Quagliarella, que ya había conseguido, con gran habilidad, el tanto de la igualada definitiva (2–2) sacudió el travesaño con un misil endiablado.  Justo empate y gran partido.

Lo contrario del que Bayern le ganó 21 al Valencia, que al visitar la capital bávara dejó patente su inferioridad –cierto es que Mauricio Pellegrino, con el plantel titular convertido en hospital, tuvo que presentar una alineación de emergencia–, y puede decirse que salió bien librado del trance, lo contrario de Andrés Guardado, que debutaba en la Champions y tuvo un rendimiento de mediano para abajo. Más o menos como le sucediera recientemente con el Tri.

Share
La Jornada
Nacional Michoacan
Aguascalientes Guerrero
San Luis Veracruz
Jalisco Morelos
Zacatecas  
Tematicas
Defraudados Izquierda
AMLO Precandidatos 2012
Servicios Generales
Publicidad
Contacto
© Derechos Reservados, 2013. Sierra Nevada Comunicaciones S.A. de C.V.