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Secuestro o desaparición

Por: Antonio Cruz López

2012-05-22 04:00:00

Por donde se le quiera ver, el hecho de que un médico, doctorado en Cuba, profesor de nuestra Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Puebla, de nombre Amando Martín Mendoza Velázquez, esté secuestrado o desaparecido, es una dolorosa pena, una vergüenza, con la que se descompone nuestra estructura y no sabemos qué hacer o cómo enfrentar el suceso; aunque no lo queramos el acto empaña al ambiente universitario que debería exigir que sus autoridades exijan una explicación que satisfaga a la comunidad de maestros y alumnos en este descalabro; debiéramos estar preocupados, atentos a tratar de esclarecer la razón de la desgracia, porque cierto es que la universidad es un ámbito dedicado a la ciencia, la investigación, la cultura, el arte, y que no sepamos que pasó o no queramos enfrentar públicamente una desaparición o secuestro forzado de uno de un catedrático abruma, que las autoridades callen guardando un silencio que parece cómplice, no es aceptable en el ámbito de la facultad, yo me pregunto ¿como deberíamos esperar que se tornara el ambiente de una institución considerada la máxima expresión de ciencia y cultura del estado, como debiera resaltar su inquietud, cual debe ser su reacción, cual la señal del como participar en esclarecer el suceso? es vergonzoso que vivamos cotidianamente en un medio con estas autoridades disque emanadas democráticamente de nuestros estratos, lo que confirma que están ahí por dedazo, que ganaron ese puesto por docilidad y no por capacidad.

Algunos, como yo, conocimos al maestro Amando en un proceso comprometido con el quehacer investigativo, que difícilmente la institución reconoce si no es especulativo o rimbombante, prefiriendo los inútiles y especulativos; así, la desaparición queda en la oscuridad absoluta, propia del momento académico en el que ocurre, ligado primero al espacio vacacional de la llamada Santa Semana y después a la finalización del curso de primavera, sucede que el lunes 10 de abril una cámara de vigilancia del municipio lo identifica saliendo de su casa; al parecer se fue a bordo de su camioneta Ford de color rojo, después la misma cámara detecta la entrada de dos o tres individuos a su casa abriendo con llave; en un razonamiento especulativo suponemos que ya había sido capturado y le quitaron las llaves y entraron a su domicilio; como vive solo por estar divorciado, lo buscó por teléfono su hija Amanda sin obtener resultado. Se inician las labores docentes el lunes 16 de abril y el silencio telefónico permanece, Amandita se preocupa, acude a la facultad, donde no obtiene respuesta alguna; los sindicatos “charros” nada saben, nada pueden, nada quieren, ni es su obligación saber qué pasa con los empleados a los que supuestamente representan, si asistes o no nada importa, que no sea lo que les pida el rector, todos así lo sabemos; el Suntuap, por el contrario, siempre asiste al trabajador que lo necesita y se inquietó al conocer el suceso, se relacionó con la familia, promovió abogados y coadyuvó a saber que pasó; la familia da aviso legal a la Procuraduría de Justicia, encargada de todo, menos de procurar justicia expedita y real a la petición del ciudadano; no los recibió hasta que los medios de difusión dieron la noticia por televisión y diarios impresos; sus compañeros del departamento de Embriología se preguntan, promueven la confirmación de la desaparición o secuestro; la comunidad nada sabe o nada pide, el director festeja su informe con festejos que se suman al 10 y 15 de mayo, madres y maestros todos juntos a comer, nadie a protestar la ausencia que se maneja ante indiferencia y ningún revuelo; todo en silencio especulativo; la autoridad celebra su informe con bombo y platillos, aunada a la presencia tardía del insigne del rector se cortan listones para festejar aulas, techos y jardines y el profesor desaparecido ¡bien gracias! El Suntuap acompaña a la viuda e hija a pedir que la autoridad judicial acelere apoyos e investigación porque las cosas están igual.

En una reunión en la que estamos cinco miembros de la comunidad solicitamos que se informe y se decida que el 30 de mayo a las 11 horas se citará a la comunidad de la Facultad de Medicina, estudiantes, trabajadores y académicos para que todos juntos de viva voz mostremos la obligación de aclarar del secuestro o desaparición del maestro Amando Martín Mendoza Velázquez.

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