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Función vital

Por: Antonio Cruz López

2012-08-07 04:00:00

Charles Darwin nació un 12 de febrero de 1809,
nieto e hijo de médicos, su abuelo fue
naturalista y poeta; escribió una zoonomía para
explicar las enfermedades y la evolución de la
vida

 

Aceptar el dicho del Antiguo Testamento en el Génesis Capítulo I Desde la Creación Hasta el Diluvio, que: 1. En el principio creó dios el cielo y la tierra. 2. La tierra, empero, estaba uniforme y vacía, y las tinieblas cubrían la superficie del abismo, y el espíritu de dios se movía sobre las aguas. 3. Dijo, pues dios: sea hecha la luz. Y la luz quedó hecha. 4. A la luz la llamó día, y a las tinieblas noche; y así de la tarde aquella y de la primera mañana resultó el día. 26. Y por fin dijo; Hagamos al hombre a imagen y semejanza nuestra: y domine a los peces del mar y a las aves del cielo, y a las bestias y a toda la tierra. 21... dormido, le quitó una de las costillas, y llenó de carne aquel vacio. 32. Y de la costilla... formó el señor dios una mujer”. Aceptar como verdad el relato “divino” hoy día es imposible; ni los niños de primaria católica lo catalogan cierto, como tampoco  la inaudita afirmación del arzobispo James Ussher, del siglo XVII, de que el año 4004 a.C. fue el de la creación.

Charles Darwin nació un 12 de febrero de 1809, nieto e hijo de médicos, su abuelo fue naturalista y poeta; escribió una zoonomía para explicar las enfermedades y la evolución de la vida, antecedentes que dieron fuerza al tronco genealógico cuando en 1832, a los 23 años, inició un viaje en el barco británico Beagle por el globo terráqueo por cinco años, lo hizo como naturalista sin sueldo, presto a descubrir que el mundo vivo está pletórico de coincidencias y discrepancias que deben explicarse, como el de aceptar la creación al unísono del universo, tierra y seres vivos, acaso no era válida la idea del abuelo de que la vida debió surgir hace miles de años sin coincidir con el capricho de dios, que en todo caso debió haber ordenado a los átomos conformar tejidos, lo que induce nuevas interrogantes: ¿quiénes fueron primero, las semillas o las plantas, el huevo o la gallina?, ¿cuál es la razón de que unas especies parecen el refinamiento de otras?, ¿porqué la biblia no señala diferencias biológicas de adaptación cuando hay evidencias que indican que unas especies son el refinamiento de otras?, con esas ideas el joven Darwin observó, coleccionó, comparó, contribuyó con ardor a estructurar las ciencias naturales con conceptos, que si no eran exclusivos, ya muchos hombres de ciencia dudaban y ponían en duda los escritos divinos que afirmaba sin razón su verdad santa. En 1859 editó El origen de las especies, dando señales evidentes de selección animal natural, conservación de razas más aptas y privilegiadas en la lucha por existir. Después, en 1871, publicó su teoría evolutiva adaptándola a humanos, contrariando a la vieja y cómoda creencia de crear todo en un solo día, lo que golpeó la vanidad humana, se hicieron burlas de que el árbol genealógico del hombre procediera de mamíferos y anfibios.

Hoy sabemos que tanto a la Tierra como al cuerpo humano los componen partículas pequeñísimas del universo, que en 1959 Richard Feynman señaló como partículas manipulables con tecnología física que actúa en componentes atómicos y moleculares con fracciones de millonésimas de metro o nanómetros, hallazgo que le valió Premio Nobel de Física compartido con Julián Schwinger e Ichiro Tomonaga en 1965, expresaron que los compuestos inorgánicos y orgánicos los forman estratos semejantes de tamaño nanométrico que funcionan con energía cuántica o conductividad eléctrica, aplicables a la industria y a la salud, por tanto es posible tener a las manos la posibilidad nunca imaginada de manipular partículas moleculares de la función vital, reconocer donde ocurre el daño o enfermedad y corregirlo, en suma acceder a los 75 billones de células que forman edificio corpóreo humano. En 2009 se dio premio Nobel a Carol Greider, Elizabeth Blackburn y Jack Szostak, por haber descrito en 1970 que los extremos de cromosomas o telómeros y su enzima telomerasa, garantizan la multiplicación celular o vita eterna celular, acción dada para reponer células gastadas, que al agotarse dan vejez, pero alteradas causan cáncer que resulta ser genético siempre, porque portan ácido desoxirribonucléico (ADN) que contiene información para crecer y diferenciar a las células, que al dañarse inducen crecimiento incontrolado o cáncer siendo la causa de la vejez o muerte. Esta es la nueva realidad de la vida la Función vital que permitió programar la erradicación del cáncer para en el año 2015, nada que ver con el inmundo pensamiento pripánico que nos gobierna, que nos conduce a muerte por ignorantes y hambrientos que inducen los políticos, a quienes debíamos cortarles los telómeros para que desaparezcan a corto plazo.

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