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Aguas termales

Por: Antonio Cruz López

2012-06-05 04:00:00

 

 

Las aguas termales han sido siempre un espectacular fenómeno de la naturaleza que parece misterioso, y lo es tan solo al imaginar que el fondo de la tierra emite agua brotando de su interior de manera natural, continua, como manantial, a temperaturas cercanas al punto de ebullición o como géiser, formando chorros eruptivos; géiser, cuyo nombre se debe a una palabra proveniente del francés: geisa, que significa brotar, o del islandés geisir, término usado para lugares donde el agua de la tierra es expulsada a manera de fuente o columna con vapor y fuerza, en algunos alcanzando una altura hasta de 70 metros, cuyo chorro se escucha precedido de un ruido o estruendo, seguido después de un periodo de calma que convierte al fenómeno en sincrónico y actividad burbujeante; en ocasiones la emisión de agua caliente no es intermitente, es continua, mezclando agua, vapor, gases, o formando fumarolas con elevada cantidad de azufre, que como contienen ácido sulfúrico se les llama sulfarata, y si su contenido son sulfuros es un sofión. En casi todos los sitios donde ocurren las emisiones de agua se percibe un inconfundible olor a huevos podridos característico, debido a que el agua emitida reacciona con sulfuros de hierro (pirita y pirrotita) o de cobre (calcopirita), elementos que va encontrando el chorro cuando asciende. En todo el mundo las aguas termales son bien vistas, México no es la excepción; sus aguas se originan en el eje neovolcánico o su alrededor y conformando unos 545 balnearios, de los que 45 han sido bien estudiados por la Comisión Federal de Electricidad y, apenas 21 con posibilidad de generar electricidad a expensas del vapor de agua emitido, que conforman ya cuatro campos geotérmicos en desarrollo: Cerro Prieto, en Baja California; Los Azufres, en Michoacán; Los Humeros, en Puebla, y La Primavera, en Jalisco. Existe una reserva calculada de energía geotérmica de 4 mil 600 megawats, con otras 20 con bajo poder calorífico, no útiles para generar electricidad, pero que son potenciales polos de desarrollo turístico como el balneario de Cosalá, Jalisco, en el Lago de Chapala un géiser intermitente. En la ciudad de Puebla hay un géiser fósil llamado “Cuexcomate” o volcancito, en la colonia La Libertad en la avenida 2 Poniente esquina con la calle 3 Norte. El eje neovolcánico mexicano tiene muchos balnearios de esparcimiento conocidos desde antes de la conquista española, como los balnearios de Oaxtepec, Agua Hedionda, Chignahuapan o el balneario de agua azufrada de Agua Azul, en el centro de Puebla.

A propósito de las erupciones del volcán Popocatepetl, los estudiosos de tectónica de placas establecen que la actividad volcánica se confina a las zonas de influencia de las márgenes convergentes, divergentes y de transformación de las placas de la litósfera, donde el ascenso de lava es producto de un efecto convergente que crea un arco insular, como sucede en Filipinas, o el efecto continental de la Sierra Madre Occidental y Los Andes. Una divergencia de placas tectónicas asociada a distensión origina los manantiales termales y géiseres de la Franja Neovolcánica Transmexicana, y afirma que la actividad volcánica no se asocia a las márgenes o bordes de placas más que apenas 2 por ciento; la mayor parte de expresiones son puntos calientes de la cadena montañosa submarina Emperador, recientemente expresada en Hawai, o en las del Parque Nacional de Yelowstone. Otro procedimiento divergente expresado como manantial de magma ocurre en zonas fracturadas o hendidas de la corteza continental u oceánica.

Estos fenómenos interactúan en la salud humana debido a que su temperatura favorece la proliferación de amibas anfizoitas o de vida libre de la naturaleza, de las que apenas en 1957 se supo de su capacidad para causar enfermedad parasitando humanos, donde causa la enfermedad aguda mortal llamada Meningoencefalitis Amibiana Primaria; si penetran formas parásitas activas a quienes contactan con aguas termales que portan esos parásitos también pueden causar queratitis destructiva en ojos; los principales agentes son Naegleria fowleri y Acanthamoeba castellani, que proliferan en aguas termales, y que en el mundo hay descritos mil 350 casos, 41 de ellos en México, todas difíciles de diagnosticar y tratar, de evolución grave con elevada mortalidad, tanto como o más que los pripánicos Peña y Josefina Vázquez Mota en el futuro presidencial de México. 

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