Logo de La Jornada de Oriente
Cargando...

Tovar y de Teresa, Arroyo García y las intervenciones del gobernador Moreno Valle dentro del poligonal de la zona de monumentos de Puebla / II de II

Por: Anamaría Ashwell

2013-01-11 04:00:00

Con el gobierno actual los nuevos nombramientos en el INAH, debo admitirlo, no son más de lo mismo. Son significativos y cualitativamente superiores a los nombramientos en los dos sexenios panistas anteriores. Con el regreso de Sergio Raúl Arroyo García a la dirección del INAH, por ejemplo, llega un antropólogo y abogado con trayectoria intachable: Bolfy Cottom, cuyas publicaciones (con Julio César Olivé Negrete) sobre Leyes Federales y Estatales del Patrimonio Cultural (entre otras publicaciones) han sido instrumentales para los ciudadanos que hemos intentado frenar el deterioro cultural patrimonial en nuestras comunidades. Con el nombramiento del arquitecto e historiador Xavier Guzmán Urbiola en sustitución del Arq. Balandrano (hice mención de su triste paso por Puebla en este mismo espacio en el momento del cuestionamiento que hicimos el Comité Defensor del Patrimonio Cultural y Ambiental de Puebla AC al viaducto del gobernador Moreno Valle) podemos constatar que estamos ante nuevos funcionarios/interlocutores pero antiguos defensores y creadores de la cultura en México. El nombramiento de Rafael Tovar y de Teresa en Conaculta es, sin lugar a dudas también, un giro a este rancio ambiente cultural heredado de los dos sexenios panistas.

A todos ellos, sin embargo, los ciudadanos no les debemos pedir concesiones o favores en la defensa del patrimonio común, sino que acaben con las simulaciones, los acuerdos en lo oscurito que permiten a gobernadores o alcaldes proceder a destrucciones ilegales; que abandonen esa practica de dilatar dictámenes o amañar peritajes permitiendo a su vez el inicio y avance de obras destructivas; así como la adopción de normas estrictamente académicas para permitir o rectificar intervenciones en zonas de monumentos.

A los que somos parte de la comunidad cultural, como creadores o profesionistas, se nos presenta ahora una oportunidad de dialogo con las nuevas autoridades culturales que será de otra condición y contenido que la que tuvimos con casi analfabetos como María y Campos o la amiga de Fox–Sahagún, doña Sari de los sexenios panistas. Lo constato por dos impresiones fugaces que tuve cuando conocí personalmente a ambos funcionarios hace ya varios años.

Con Rafael de Tovar y Teresa me encontré en una reunión social, siendo él embajador mexicano en Italia, cuando me extendió una invitación a una muestra de “I Tesori degli Aztechi” en el año 2004 en el Palazzo Ruspoli en Roma (yo había visto antes la muestra Aztecs, más extensa en la Royal Academy of Arts en Londres donde tuve la oportunidad de “leer” emocionada el códice original de la Historia Tolteca Chichimeca prestado para la muestra por la Biblioteca Nacional de Francia). Llegué tarde y desganada a ese encuentro y como cholulteca nada acostumbrada a tratar con personajes de Estado, cuando me saludó y me dio su nombre, me solté en elogios sin fin por su obra publicada citando pormenores de la Ciudad de los Palacios hasta que él me interrumpió: “Ese es mi hermano”. Me excusé, también por la tardanza, y le conté que estuve buscando entre escondites y escombros el antiguo barrio (gueto) de la judería romana y que me desilusioné con destrucciones y alteraciones del patrimonio judaico que me recordaban a lo que estaba sucediendo no solo con el arte sacro sino con los vestigios mesoamericanos en mi lugar de residencia, Cholula. No me dejó terminar porque me interrumpió con entusiasmo dándome una cátedra de historia sobre la judería romana, sobre las leyes patrimoniales y de conservación patrimonial que no solo exhibió su erudición sino su transparente pasión por la creación cultural y el pensar. Con orgullo me contó que la muestra Aztechi la había curado, no cualquiera, sino Felipe Solís Olguín  y por un momento compartimos indignación por las muchas, históricas, aberrantes acciones destructivas del legado cultural mundial.

A Sergio Raúl Arroyo le conocí mucho después en el Museo de Arte en Tlatelolco ocupando el puesto de director y durante una muestra (que reseñé para la Jornada de Ote de la obra de Agustín Lazo). Cuando me dijo su nombre me presenté nombrando a un colega y amigo común. Fue él quien me recordó los sucesos y su participación en la defensa del zócalo de Puebla cuando aquel alcalde arrebatado pretendió construir allí un estacionamiento de coches en el subsuelo. Se expresó también, con amargura, por su renuncia obligada del INAH. Constaté entonces que nunca le llegaron, o no leyó, ni sabía de mis largas letanías sobre lo que estaba sucediendo con el patrimonio cholulteca ni conocía mi propia amargura por las traiciones del INAH durante esa defensa de nuestro patrimonio común; le envíe después una copia de la revista Bulevar donde yo había publicado un recuento de lo que llame “La Pasión por Destruir Cholula”. En la renuncia obligada de Sergio Raúl Arroyo al INAH influyeron seguramente varios factores y yo desconozco todos; pero no de menor importancia debieron haber sido esos lamentables funcionarios panistas en Conaculta y la SEP, cuyos intereses e intrigas palaciegas obligaron a las renuncias de otros importantes trabajadores de la cultura en muchas dependencias durante los dos sexenios. Quizás también su propia soberbia por el poder del cargo influyó aunque admito que su trato conmigo, con una antropóloga, fue el acostumbrado entre pares. Que su destitución significó un retroceso en la aplicación de las leyes patrimoniales y en la conservación patrimonial a mi, hoy, no me cabe la menor duda. Pero sus aciertos quedaron entre dichos por sus comentarios (el permiso como tal fue otorgado antes de su nombramiento) con agresivos descalificativos hacia los que nos opusimos a la construcción de un Wall Mart sobre suelos arqueológicos en Teotihuacan. Nosotros no teníamos entonces conocimientos de los sobornos que mediaron y nos enfrentamos a su decisión de honrar ese permiso con un debate cuasi ideologizado tan desigual como áspero con la diferencia que él ostentaba el poder (no se si el respaldo político) para revertir esa decisión. Pero fueron varios intelectuales y escritores los que se pronunciaron como él en contra de los antropólogos, arqueólogos, ciudadanos, escritores y artistas que habíamos participado en la defensa de Teotihuacan. C. Domínguez lo hizo, por ejemplo, en Letras Libres, y aunque no es este el momento para explayarme sobre sus argumentos basta decir que fueron en casi los mismos términos en que se expresó Arroyo: con una lamentable, a veces grosera y prepotente descalificación que Domínguez personalizó en mi amigo Francisco Toledo, pero que Arroyo dirigió en contra de todos los que “protestan contra la globalización”, es decir, agrupando o descalificando a todos los que nos opusimos entonces –y nos oponemos ahora– a la construcción de un Wall Mart ( cualquier construcción) sobre suelos arqueológicos. Creo que a la luz de los sobornos que hoy conocemos el argumento del derecho de ciudadanos de San Juan de Teotihuacan de consumir en ese supermercado, por ejemplo, ya no se sostiene. Pero se abrió entonces una discusión más amplia, digamos de ética social y política, que sigue vigente y abierta y veremos prontamente, en Puebla, lo que Sergio Raúl Arroyo aprendió o rectificó o asumió de esa experiencia.

Porque en Puebla al gobernador Moreno Valle no le interesa ni el argumento de académicos del Comité Defensor del Patrimonio Cultural y Ambiental de Puebla AC ni las leyes federales que el INAH debe honrar para intervenciones en zona de monumentos; ni es sensible ante la enormidad de necesidades de sectores marginados donde esas inversiones millonarias que él destina a un innecesario y recreativo corredor turístico en zona de monumentos (necesitada de otras inversiones no esas) podrían ser mucho más productivas. Y avanza sin cumplir ni con las apariencias legales, sin informar siquiera al alcalde y al cabildo de la ciudad, con un plan de intervenciones que cuando nos demos cuenta ya no viviremos en la Puebla monumental con su enorme historia cultural y arquitectónica exhibida en su zona histórica sino con una Puebla convertida en un parque temático versión Moreno Valle de Six Flags.

Share
La Jornada
Nacional Michoacan
Aguascalientes Guerrero
San Luis Veracruz
Jalisco Morelos
Zacatecas  
Tematicas
Defraudados Izquierda
AMLO Precandidatos 2012
Servicios Generales
Publicidad
Contacto
© Derechos Reservados, 2013. Sierra Nevada Comunicaciones S.A. de C.V.