Logo de La Jornada de Oriente
Cargando...

Nostalgia

Por: Israel León O’farrill

2013-05-23 04:00:00

Es lugar común que cualquiera que haya estado en una situación de poder desmedido, sufra de una nostalgia a veces insana cuando deja de tenerlo, al grado que le hace acometer las acciones más bárbaras e insensatas que jamás pensó y que nadie en su entorno –aparentemente– se habría esperado. Por si fuera poco, cuando esta nostalgia se instala en la figura de un ex mandatario, bueno, los resultados son indudablemente patéticos y sumamente peligrosos. Lo anterior lo vemos representado en la gresca que se ha suscitado en el seno del Partido Acción Nacional recientemente. El otrora hombre de los 6 mil pesos –sostuvo que con esa cantidad un mexicano vive con holgura y tiene casa, carro y escuela–, ex Secretario de Hacienda calderonista y hasta hace unos días presidente de la fracción parlamentaria del PAN en el Senado, Ernesto Cordero, fue destituido de su encargo por el presidente del Comité Ejecutivo Nacional de ese instituto político, Gustavo Madero, argumentando las diferencias del primero con el segundo a partir de la participación del PAN en el Pacto por México y a que junto con el PRD presentó una iniciativa de Reforma Político–Electoral sin su aval.

El mismo Cordero lo puso así según se publicó en diferentes medios “¿Cómo llegan las iniciativas del Pacto? Pues son iniciativas trabajadas en lo oscurito que nadie conoce y de donde se envían a las cámaras y de donde se nos solicita, de la manera más atenta, que las aprobemos sin cambiarles un punto o una coma, sin escuchar a nadie y sin escuchar el consejo de expertos. De modo que hay una gran diferencia, esto es como se debe enfrentar un proceso parlamentario con toda seriedad, de cara a la sociedad y ello tiene un gran mérito”. Lo que venía siendo un secreto a voces, resultó ser una obviedad hace unos días cuando Madero destituyó a su líder en el Senado: a Felipe Calderón, auténtico jefe de varios senadores encabezados por Cordero, no le han gustado las negociaciones que ha emprendido su partido con el Pacto por México. Nostalgia pura del ex presidente, que ya afuera de Los Pinos pretende seguir manipulando la agenda nacional. Dicen por ahí que existe también la nostalgia del ex presidente Salinas y que se encuentra detrás de una buena parte de las decisiones que se ventilan en el Pacto. Eso no lo sé, pero de que en Salinas también se vislumbra la nostalgia, eso es un hecho. Se reporta en Excélsior también, que de esa manera, la fracción leal a Calderón en el Senado dejaría de manejar a discreción los más de 11 millones de pesos que les corresponde como presupuesto para operación. Eso duele, sin duda.

Más de los mismo: en un acto público en el Distrito Federal hace unos días encabezado por Miguel Ángel Mancera, jefe de gobierno de esa ciudad, reapareció Martha Sahagún de Fox invitada por uno de los invitados –¿?– y se mostró muy regia, muy “primera dama” en una actitud que indudablemente huele a esa nostalgia…  No hace mucho, contendían para ser candidatos a la presidencia Cuauhtémoc Cárdenas y Miguel Alemán; de ambos se decía que querían retornar a Los Pinos por la nostalgia que les provocaba el “osito de peluche” que habrían dejado allí. La malicia popular vio en la guasa del animalito de juguete, la necesidad de regodearse en el poder de aquel que estuvo cerca o que lo ejerció, casi una necesidad malsana. No por nada el general Lázaro Cárdenas envió al exilio a su antecesor y que según dicta la leyenda, habría sido encontrado en el momento de su detención en posesión de un ejemplar del libro Mi Lucha, de Adolfo Hitler en pleno ascenso fascista en Alemania. Como dice Lorenzo Meyer en un artículo publicado en la revista Istor del CIDE, “El segundo acontecimiento –el primero sería la fundación del partido de Estado– que determinó el carácter fuerte de la presidencia posrevolucionaria, fue la decisión del presidente Lázaro Cárdenas –también impuesto por Calles– de acabar con la diarquía y expulsar al jefe máximo del país a mediados de 1935; acto seguido, purgar al gobierno, al partido y asumir directamente las riendas de todo el proceso político, y cimentarlo mediante una reforma agraria radical y una política laboral de apoyo y organización de los trabajadores urbanos”. Recientemente en otro espacio, a cuento de la destitución de Cordero, Meyer afirmó que la disciplina de partido que vivió el PRI y sus antecesores desde la presidencia de Cárdenas hasta la de Salinas, habría exigido que los presidentes se retiraran de la vida pública sin afectar los intereses de su sucesor. Esta disciplina vendría a ser rota por el mismo Salinas y más adelante por los presidentes de Acción Nacional tanto Fox sobre Calderón y ahora de Calderón sobre Peña, el Pacto y sus iniciativas, a la par de tener un control irrestricto de su partido.

¿Será acaso que nos enfrentamos a la lucha entre dos poderes que dejaron de serlo hace tiempo, pero que siguen fungiendo como tal (Calderón–Salinas)? A mí no me lo parece, sobre todo porque el primero no ha logrado acumular el mismo poder y las alianzas que ha conseguido el segundo. Lo que vemos es una franca descomposición de la política nacional a favor de la consecución del poder a como dé lugar… o de su conservación, incluso si ello lleva a la crisis de un partido o al perjuicio de la sociedad en su conjunto producto de mezquinas parálisis legislativas o de desquites personales. Nostalgia, cochina nostalgia…

Share
La Jornada
Nacional Michoacan
Aguascalientes Guerrero
San Luis Veracruz
Jalisco Morelos
Zacatecas  
Tematicas
Defraudados Izquierda
AMLO Precandidatos 2012
Servicios Generales
Publicidad
Contacto
© Derechos Reservados, 2013. Sierra Nevada Comunicaciones S.A. de C.V.