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Las "jornadas" en La Jornada de Oriente

Por: Eduardo Merlo

2012-12-17 06:20:27

Entre las tradiciones que los mexicanos celebramos en diciembre, destacan esos ejercicios piadoso–festivos que conocemos como las posadas. Empiezan nueve días antes de la Navidad, y culminando en la Nochebuena. Durante los días habituales de La Jornada de Oriente, iremos escribiendo sobre este tema tan interesante, y por razón de editarse de lunes a viernes, comenzamos con la segunda posada que tiene lugar hoy.

Segunda jornada

En nombre del cielo                            Aquí no es mesón,

os pido posada                                   sigan adelante,

pues no puede andar                            yo no puedo abrir

mi esposa amada.                               no sea algún tunante.

Los frailes agustinos deseaban concluir su portentoso convento en Acolman, muy cerca de Teotihuacán. Eran mediados del siglo XVI y la mano de obra era reclamada por cuantos se sentían con derechos de conquista. Los naturales se hartaron de la explotación y huyeron a los montes. El virrey mandó soldados a capturarlos, pero no tuvo mucho éxito. Los religiosos buscaron los medios de atraerlos al redil, ideando muchos incentivos, con lo cual lograron sus propósitos. Uno de estos recursos fue organizar actos festivos para que participaran todos, ya que como dijera fray Pedro de Gante: “Como a los naturales se les va la vida en cantar y bailar, diles libreas para que lo hicieran y así participan con gran alegría”. El recurso consistió en una novena o novenario previo a la Navidad, en el cual día con día, al atardecer se conformara una procesión con velas en las manos para contrastar con la penumbra, donde todos iban bailando y cantando, presididos por unas imágenes de la Virgen María y de san José, ella montada en una mulita. Previamente explicaban a los indígenas, que los “Santos Peregrinos”, como empezaron a llamarlos, fueron desde Nazareth hasta Belén, para cumplir con el censo romano que obligaba a los hombres a ir hasta su lugar de nacimiento para inscribirse, José era natural de Belén en Judá y por eso la larga caminata, en este caso muy difícil porque María iba en estado de gravidez y casi a punto de parto. Como eran muy pobres, no podían pagar los mesones, así que siempre pedían alojamiento por caridad, pero los mesoneros no querían alojarlos.

La historia conmovía a los acolmenses, dado que la hospitalidad de la gente en estas tierras no tiene límites y se asombraban que hubiera insensatos que negaran la entrada a tan grandes personas, cuando aquí abrían la casa a quien quiera que lo solicitara. Con mucho ingenio, los frailes buscaron que la procesión terminara en la puerta del templo, donde algunos de los participantes entraban al mismo cerrando las puertas, mientras los de afuera cantando pedían posada y los de adentro la negaban recalcitrantes, de tal modo que los “Santos Peregrinos”, por boca de todos, explicaban quiénes eran y los posaderos de inmediato abrían las puertas. Originalmente les llamaron “jornadas”, pues cada uno de los nueve días marcaba la jornada o tiempo diario del recorrido entre Nazareth y Belén. Finalmente los de adentro abrían las puertas y todos entraban a orar y cantar, al concluir, se les ofrecían dulces y fruta. Así comenzaron esos ejercicios piadosos, festivos y tradicionales que llamamos en México “las posadas”. La primera posada es siempre el 16 de diciembre, inicia el novenario y únicamente requiere de entusiasmo, organización y si uno es listo, un poco de dinero, pues los gastos mayores son los aguinaldos y las piñatas. Los aguinaldos pueden ser envueltos en papel de China y contener algunos cacahuates, tejocotes y colación,  que la hay de muchos precios.

Típicos de esta temporada son los mazapanes, elaborados con almendras y azúcar. El nombre viene del árabe, pues es un dulce de los andaluces y se conoce en México desde la época colonial.

Usualmente en las casas ya se cuenta con un “nacimiento” o en su defecto el árbol, y se tienen las figuras de Jesús, María y José, con todo lo demás que puedan las posibilidades familiares. Las velitas para la procesión son muy baratas y nunca faltará la viejita que se sabe la letanía, con todo eso ya está lista la primera posada.

Nuestros tatarabuelos poblanos cantaban:

Posada te piden                                  ¿Quién viene a esta hora

estos peregrinos                                 mi sueño a turbar?

que vienen cansados                            ¡Váyanse de aquí

de andar los caminos.                          para otro lugar!

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