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Golpe a MVS

Por: Israel León O’farrill

2012-08-16 04:00:00

 

La semana pasada, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, en una decisión por demás sospechosa, decidió “rescatar” y posteriormente licitar de forma anticipada 68 concesiones para la explotación de la banda de 2.5 gigahercios, 42 de las cuales se encuentran en poder del grupo MVS. Las concesiones vencían en 2015 y 2020 pero, con el argumento de la protección al consumidor final –nosotros– se determinó que los actuales detentores de las concesiones no cumplirían finalmente con los requisitos de inversión y modernización para ofrecer servicios de banda ancha y eventualmente de cuarta generación (4G). En específico, de acuerdo con una nota publicada el pasado 9 de agosto en La Jornada, la Secretaría de Hacienda habría solicitado a MVS una contraprestación de mil 238 millones de dólares para la explotación de esta banda que permite la transmisión de televisión vía microondas; MVS ofreció solamente la cantidad de 680 millones de dólares “ya que de otra manera sería económicamente inviable”. De acuerdo a especialistas del ITAM y otros consultores –información publicada en ese mismo espacio– quien se vería más beneficiado por la licitación sería el grupo Televisa. 
El asunto resulta interesante para estas compañías pues se trata de una frecuencia excelente para la oferta de servicios de internet de banda ancha móvil en zonas de alta densidad según un reporte de CNN Expansión. Curiosamente, además, en MVS está Carmen Aristegui; por otro lado, a través de Dish, MVS ha tenido negociaciones con Carlos Slim y Telmex. Ambas circunstancias han sido incómodas para la presente administración y sus aliados televisivos. 
La decisión por parte de la SCT pareciera el colofón de una serie de acciones que han tomado las dos administraciones panistas en beneficio del duopolio televisivo que he documentado en otros artículos ya. A la vez, se manifiesta como el inicio de un largo proceso en que, tanto las concesionarias y el gobierno esgrimirán argumentos y después de varios meses, se le pasará al siguiente ejecutivo el problema. De esa manera, la administración calderonista cumple sus aparentes compromisos con las televisoras de manera apresurada –como cuando se trata de apretar la marcha en los últimos metros de una prueba de largo aliento– y abandona el poder dejando en manos de unos cuantos poderosos el control de jugosos negocios multi mediáticos. En efecto, lo sucedido con la banda de 2.5 Ghz, fue graciosamente precedido por la fusión de Televisa y Iusacell con lo que se redondea todavía más un negocio que de tan redondo resulta ridículo. La suspicacia es una de las reacciones más lógicas en un caso como este, máxime cuando vemos que desde hace tiempo, la presente administración ha buscado dañar el patrimonio del consorcio que encabeza Joaquín Vargas. Hoy se recargan las baterías y se disparan todas justo antes de que concluya el sexenio, uno que estará marcado por la guerra y sus víctimas, por el desempleo y porque permitió que el duopolio campe a sus anchas.
Hay un contubernio soez y obsceno entre el poder y unos cuantos dueños de medios de comunicación y quien sostenga lo contrario deliberadamente busca ignorar la realidad por no decir que peca de una ingenuidad que hoy resulta perniciosa. Lo peor es que el dominio del duopolio va más allá de nuestras fronteras. Durante mi visita a Guatemala, me pude percatar de lo profundo que han llegado las raíces de la televisión mexicana a ese país que es puerta a Centroamérica. Televisión Azteca tiene una filial en Guatemala y es poseedora de dos canales, el 31 y el 35 de televisión abierta y prácticamente toda la programación que les llega es mexicana, salvo por algunas excepciones de producción local –como los noticiarios–, que sin embargo, tienen el mismo sello de Azteca. De igual manera, el grupo Elektra cumplió en abril pasado 15 años ya en Guatemala con una considerable participación del mercado, lo mismo que los otros productos del grupo: Banco Azteca y Fundación Azteca. Por su parte, Televisa vende telenovelas y otras mercancías –como la música– que se encuentran presentes en buena parte de los canales de televisión abierta, en especial en el canal 7 (Televisiete) propiedad de un empresario mexicano de nombre Ángel González y con profundos nexos con la televisora de Chapultepec; y qué decir de la televisión por cable que es idéntica a la de acá. Huelga mencionar que las producciones mexicanas transmitidas en ese país, son las mismas porquerías que vemos en el nuestro y que mucho hacen para la desmovilización de los habitantes chapines. Quizá lo más absurdo es que, cuando ellos saben que uno es mexicano, sus referencias inmediatas son El Chavo y Paty Chapoy… ¡Excelente!      
 Como se ve, las redes de ambos grupos se tienden hondo en México y Centroamérica. Lo lógico es que si acá están poniendo gobernadores y presidentes, quizá quieran extender su influencia a nivel regional y lo hagan allá. Sólo nos queda imaginar los compromisos y las entregas que se darán en el gobierno del mexiquense copetudo –que cada vez resulta más inminente– al estar tan comprometido con esos consorcios… sin duda, la vida de telenovela se le pudrirá en la boca nomás llegar a Los Pinos... Ojalá y se indigeste. 
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