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Fascismo

Por: Israel León O’farrill

2012-05-31 04:00:00

Durante el debate pasado, Gabriel Quadri propuso la creación de una policía nacional militarizada y con un mando central. Acto seguido, soltó, como si nada, como por casualidad, que fuera a imagen y semejanza de los cuerpos de Carabineros en Chile, de los llamados Carabinieri en Italia o de la Guardia Civil en España. El respetable habrá de preguntarse –¿con justificada ignorancia?– qué tiene de especial semejante afirmación... Bueno, en apariencia nada; no obstante, habría que preguntarle a chilenos, españoles e italianos si es que para ellos significa lo mismo. Las tres policías estuvieron vinculadas en diferentes momentos con la represión, la persecución, el asesinato y las desapariciones forzadas; coinciden, además, en haberlo hecho durante gobiernos de ultra derecha, de pensamiento fascista,  llamados simple y llanamente dictaduras. En España bajo la tutela de Francisco Franco, también conocido como el “Generalísimo”, la Guardia Civil estuvo relacionada con cuanta atrocidad se pueda imaginar. No obstante García Lorca dedica en su Romancero Gitano un romance dedicado a esta corporación y no es para ensalzar su pacífico y solidario comportamiento con la gente del común o de las minorías, como en este caso, los gitanos, sino para denunciar sus abusos.

Vale la pena pensar semejantes propuestas sobre la seguridad, no sólo porque evidencia el poco conocimiento del candidato novo aliancista en cuanto a estos menesteres, sino que a la par, produce la incómoda sensación de que sí que sabe de qué se trata y está convencido de que con ideas de esta naturaleza habrá de solucionar los problemas que vive el país. Resulta incluso ilustrativo del tipo de pensamiento conservador del que está plagado el discurso de muchos actores en este proceso electoral. En efecto, las propuestas de seguridad de los otros candidatos de derecha –o derecha moderada o centro derecha, como se le quiera ver– básicamente proponen lo mismo: una Policía centralizada, única, donde los gobiernos de los estados no tengan la posibilidad de intervenir. Enrique Peña Nieto propone una gendarmería militarizada pero con mando civil; de igual manera, la Policía de investigación científica a nivel federal; aunque propone que los estados tengan una única Policía para eliminar los vicios de las corporaciones municipales, es de suponer que esta última se supeditaría a la gendarmería. Josefina seguiría básicamente con la misma política calderonista en este sentido. AMLO por su parte, propone sacar al Ejército de las calles en seis meses para ser sustituidos por una nueva Policía Federal; no obstante, su propuesta requiere de un cambio verdadero, a profundidad, que garantice que no se repetirán las corruptelas. En un país como el nuestro, esto pasaría de manera gradual y requeriría mucho tiempo.  La idea de centralizar los cuerpos de protección y seguridad no es nueva, pues ha habido propuestas de este tipo desde el gobierno salinista y todos han fracasado. ¿Las razones? Bueno, las estructuras federal y estatal están infestadas de corrupción e indudablemente son producto de décadas de aprendizaje gansteril. Quizá si se centraliza el ejercicio de la seguridad, lo que se logra es centralizar a su vez la corrupción; y si a eso le agregamos que se propone la militarización de dicha corporación, veremos las consecuencias bien pronto.

Es fundamental que pongamos atención en las propuestas de los candidatos y dejarnos de simpatías y juegos de imagen centrados en la frescura pues ello sólo brinda distracción. Dice Jaime Avilés que Quadri es el rey de los engaña bobos... Quiero pensar en los que se han visto atraídos por sus propuestas como personas llenas de esperanza y cansadas ya de los discursos acartonados y poco creíbles de los políticos tradicionales y no como personas banales que niegan lo político por aburrido y complejo; además, Quadri reiteradamente se ha desmarcado de los políticos por considerarlos corruptos y se dice candidato ciudadano. Sin embargo, ha sido lanzado por un partido político, propiedad de la lideresa magisterial, vieja conocedora del arte de la política de la negociación más soez y que ha estado montada sobre el poder con voracidad inaudita. Además, pretende acceder a un espacio político que es el ejecutivo, donde necesariamente se ha de negociar y generar pactos que seguramente hará sin chistar y no precisamente preocupado por los ciudadanos.

Por otro lado, tanto Quadri como los otros proponen más privatizaciones, aunque este último se lleva las palmas al ser el más entusiasta privatizador de todos los candidatos. ¡Bien! Si lo que busca es perder por completo, e incluso si es que pretende, cual Hamelin, llevarnos hipnotizados a votar por su “seductora” imagen y propuestas que ocultan ciertamente una mentalidad neoliberal y fascista. Pese a que pudiera este candidato –y los otros también, que conste– colocarse una piel distinta, la que está debajo se ve a leguas para quien quiera ver en verdad. Entonces el discurso “atrayente” se transforma en cínico, pueril y en extremo radical. Es preocupante lo que está sucediendo con la democracia en el mundo y es grave que las sociedades que se ven en aprietos económicos como Grecia, decidan optar por rigidizar su postura y dejarse seducir por mentalidades ultranacionalistas y de derecha extrema como ya lo hizo 7 por ciento de los electores de esa desastrada economía; un porcentaje similar, por cierto, al que podría obtener Quadri y que podría ser ofrecido al mejor postor.

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