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Un verano con sol y lluvia

Por: Rafael H. Pagán Santini

2012-07-05 04:00:00

Para nosotros la llegada del verano es singular y en cierto sentido diferente a muchos otros lugares del país. Nos enfrentamos a fuertes lluvias que, además de provocar cambios bruscos en la temperatura, nos obliga a lidiar con los mosquitos. Muchos de estos insectos sólo son fastidiosos pero otros pueden transmitir serias enfermedades en humanos tales como encefalitis, dengue y malaria. Los mosquitos son unos de los organismos más versátiles del mundo. Su ciclo vital les permite reproducirse en cualquier deposito de agua, ya sea natural o creado por el hombre, se les puede encontrar en minas profundas, en cumbres montañosas, en aguas extremadamente contaminadas, en agujeros en los árboles. Pueden habitar en casi todas partes del mundo y pueden sobrevivir en la mayoría de los climas terrestres.   

El nombre mosquito viene del español “musketa” (pequeña mosca). Las comunidades indígenas le llamaban zancudo, nombre que aún se utiliza en Centroamérica y el Caribe. Los mosquitos son integrantes de la orden de insectos Diptera, familia Culicidae. Esta orden incluye a las moscas, jejenes, tabanos, moscas proietas, tíbulas, cénzalos y otros. Aproximadamente existen más de 2 mil 500 especies en el mundo.

La movilidad del mosquito es muy variada, el alcance del vuelo puede ser hasta 16 kilómetros, dependiendo de la especie. Por esta razón cualquier campaña de erradicación debe contemplar no sólo las áreas visiblemente afectadas, sino perímetro más amplio donde probablemente estén los focos de reproducción. El principal problema de salud con los mosquitos es que son vectores (el agente que transporta algo de un lugar a otro), transportan diferentes tipos de virus que causan enfermedades tanto en seres humanos como en animales, especialmente las encefalitis. Las aguas residuales o aguas estancadas, como en viejas llantas, desagües estancados y cualquier cosa que acumule agua, pueden servir como criadero de mosquitos.

Por otro lado, el verano nos trae días preciosos y brillantes llenos de luz solar; sin embargo, la exposición prolongada a los rayos de sol, el exceso de luz nos puede causar lesiones en la piel y hasta cáncer. Dependiendo de la inclinación con que los rayos solares atraviesan la atmósfera a las distintas horas del día la exposición al sol resulta menos perjudicial. Por ejemplo, antes de las 10 AM y después de las 4 PM resulta menos perjudicial.

La piel es una barrera formidable y está constituida para enfrentar un ambiente hostil. La capacidad del pigmento melanina para defendernos de los efectos nocivos de la exposición excesiva a la luz ultravioleta es una de las funciones protectoras de la piel. La melanina es una sustancia protectora natural, absorbe la energía de los rayos UV y evita que éstos penetren más profundamente en los tejidos. La melanina es la que da color a nuestra piel. Aunque la piel es una barrera que nos protege, esto no quiere decir que sea una coraza invencible. Tras una prolongada exposición a la luz solar, la parte más externa de la piel (epidermis) se vuelve más gruesa y las células cutáneas productoras del pigmento melanina (melanocitos) incrementan la producción del mismo, lo cual hace que el color de la piel cambie. El daño ocasionado por la luz UV en las capas más profundas de la piel (dermis) produce arrugas y una coloración amarillenta. La radiación solar también adelgaza la piel y puede inducir a la aparición de formaciones precancerosas (queratosis actínica, queratosis salar); además, los individuos expuestos durante mucho tiempo al sol corren mayor riesgo de contraer cánceres de piel, ya que la radiación solar altera la información genética de las células de la piel.

Volviendo a los mosquitos, la primera y mejor defensa contra estas plagas y las enfermedades que estos pueden cargar es la eliminación de los lugares en donde ellos incuban. El matar los mosquitos adultos con insecticida sólo puede resolver el problema parcialmente. También se puede usar repelente que contengan el químico sintético DEET (N, N–diethyl–m–toluamide). Generalmente, repelentes con un porcentaje entre un 25 o 35 por ciento de DEET proveerá protección adecuada para un adulto; para niños entre las edades de 10 a 12 años la concentración no debe de ser mayor de 10 por ciento. No se deben utilizar repelentes en bebes. También se puede utilizar repelente derivados de las plantas como la citronela.

Como recomendación para un día soleado, la mejor manera (y la más obvia) de prevenir los daños que puede causar el sol en la piel es evitando los episodios de exposición excesiva a los rayos solares, particularmente al medio día. Ni las nubes, ni la niebla son buenos filtros para los rayos UV; además, recuerde que el concreto, la arena y las paredes blancas reflejan la ondas de luz, por lo tanto, el caminar por la ciudad, no necesariamente la playa, puede producir quemaduras en su piel.

Antes de una exposición a la luz solar intensa y directa, usted deberá aplicarse un filtro solar, esto es, un ungüento o crema con sustancias químicas que protejan la piel al repeler los rayos AVU y BVU. Los filtros solares se clasifican en grados según su factor de protección solar (FPS): cuanto mayor es el número de FPS, mayor es la protección. Y si usted va a utilizar maquillaje primero aplique el filtro solar y después su base. Disfrute sus vacaciones si hacerse daño.

Si desea más información sobre esta columna puede

escribir al correo electrónico rhpmedicus@yahoo.com.mx

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