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La carrera en la obtención de una vacuna contra el VIH

Por: Rafael H. Pagán Santini

2012-01-19 04:00:00

Las vacunas son el primer instrumento con que
cuenta la salud pública para la prevención de
enfermedades infecciosas alrededor del mundo, son
fáciles de administrar y sus efectos son
duraderos

Los científicos parecen estar más cerca de lograr uno de los objetivos más perseguidos por la investigación: una vacuna efectiva contra el VIH. La infección por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y la enfermedad que ocasiona, el sida, se mantiene como un desafío ante el mundo. Aunque se han hecho avances significativos con relación a la prevención se infectan aproximadamente 2.5 millones de  personas cada año. El número de personas viviendo con sida asciende a 33 millones y continúa creciendo. Actualmente sólo dos de cada cinco personas que requieren medicamento lo reciben. El acceso universal al tratamiento es una ambición que las Naciones Unidas ha expresado; sin embargo, hoy los que tienen tratamiento están en peligro de perderlos. Esto hace más urgente una estrategia efectiva en la prevención de la infección.
Las vacunas preventivas (con una eficacia superior al 8090 por ciento) son los instrumentos más eficaces para controlar las enfermedades infecciosas y, eventualmente, incluso erradicarlas del planeta como ha sido el caso de la viruela. Las vacunas es el primer instrumento con que cuente la salud pública para la prevención de enfermedades infecciosas alrededor del mundo, son fáciles de administrar y sus efectos son duraderos. Como una de las herramientas más poderosas, la accesibilidad a una vacuna contra el VIH es una de las grandes prioridades de esta década.
Una vía en el desarrollo de vacunas es la utilización del mismo microorganismo que causa la infección natural, pero atenuado mediante procedimientos de laboratorio. Estas vacunas son muy inmunogénicas (eficaces) porque imitan a la infección natural tanto en la producción de células asesinas capaces de eliminar otras células infectadas (respuesta celular) como anticuerpos neutralizantes (respuesta humoral). El resultado es la inducción de inmunidad (defensas) de por vida después de una o dos dosis generalmente administradas durante la infancia.
Otro tipo de vacuna es la que utiliza microorganismos inactivos (muertos) o subcomponentes de los mismos; sin embargo, este tipo de vacuna preventiva que imita mal la infección natural. La administración de estas vacunas suele inducir solo una respuesta humoral (anticuerpos neutralizantes). Además, suelen requerirse dosis de recuerdo de forma periódica para mantener las concentraciones adecuadas de anticuerpos neutralizantes. Algunas de estas estrategias tradicionales no se pueden utilizar para el caso del VIH.
Las vacunas con virus atenuados están prohibidas en humanos, ya que el virus de la inmunodeficiencia del simio (VIS) altamente atenuado que protegía a macacos adultos de infección por VIH producía sida en macacos neonatos; además, algunos de los macacos adultos también desarrollaron sida posteriormente. Las vacunas con VIH inactivos han dado resultados nulos en ensayos clínicos. Otras aproximaciones como vacunar con subunidades de VIH, se han intentado; sin embargo, los resultados de los ensayos clínicos en fase I/II también han sido desalentadores.
La capacidad del VIH, única en su tipo, de evadir y suprimir la respuesta inmune, su extraordinaria diversidad genética, la propiedad de la glicoproteína de membrana y la capacidad de establecer una infección sistémica en días así como de inducir la disfunción y la muerte de células inmunes con la necesidad de remontar una respuesta de protección han establecido un desafío sin precedente en el desarrollo de una vacuna. Entre las vacunas más prometedoras se encuentra la desarrollada en Tailandia. En la prueba clínica participaron 16 mil voluntarios, a los que se les inyectó una combinación de dos vacunas experimentales ya existentes. A la mitad de los voluntarios se les suministró una vacuna, mientras que la otra mitad recibió un placebo. La tasa de infección entre los dos grupos fue comparada y los que recibieron la vacuna mostraron 31 por ciento menos posibilidades de infectarse. Los hallazgos en la prueba clínica de Tailandia sugieren que la respuesta inmune provocada por la vacuna puede disminuir la tasa de adquisición de VIH.   
Además de las vacunas preventivas, se han dirigido esfuerzos por desarrollar vacunas que coadyuven al restablecimiento del sistema inmune en personas infectadas. La elevada tasa de replicación del VIH (en una persona infectada que no recibe antirretrovirales se producen más de un billón de nuevos virus cada día), y los errores espontáneos de copia cuando se duplica el material genético permiten al virus evadir con relativa facilidad los antirretrovirales (creando resistencias a los fármacos).
En un estudio coordinado por la doctora Barbara Ensoli en 11 centros de salud de Italia, se aplico una vacuna contra la proteína Tat. La vacuna ataca la proteína Tat, que se encuentra dentro del VIH y que es el motor que le permite replicarse y difundirse por el organismo. De acuerdo con lo publicado en la revista científica internacional Plos One, el análisis sugiere que la vacuna Tat puede llevar hacia la normalidad, de manera selectiva, las funciones inmunitarias de pacientes con infección VIH que son tratados con terapia antirretroviral.
Los fármacos antirretrovirales reducen el número de partículas de virus en circulación, pero no logra eliminar totalmente al virus del cuerpo, pues el virus se mantiene presente y se refugia en “santuarios o reservorios”, obligando al sistema inmunitario a un continuo estado de alerta. Actualmente se recomienda la utilización de la terapia antirretroviral desde el inicio de la infección con el fin de preservar el sistema inmune en capacidad de responder a la infección y así no esperar a tener que restaurarlo una vez el virus ha matado las células inmunes. Sin embargo, lo anterior causa diversos síntomas adversos. Los afectos secundarios de los medicamentos pueden crear problemas cardiovasculares, renales o hepáticos, mientras que la vacuna parece en grado de poder llevar al sistema inmunitario a un estado de equilibrio coadyuvando los medicamentos.
Apenas se logra ver la punta del iceberg en el desarrollo de la vacuna contra el sida. Los más de 400 laboratorios internacionales que trabajan en esta dirección parecen haber puesto sus intereses particulares a un lado para compartir sus resultados y acelerar el proceso de obtener la aparecida vacuna. Entre ellos se tienen diferentes estrategias, pero todos trabajan en obtener una vacuna capaz de lograr una respuesta inmune que logre detener la infección y el desarrollo del VIH.

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rhpmedicus@yahoo.com.mx

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