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El hilo de plata y el desarrollo de Mesoamérica

Por: Rafael H. Pagán Santini

2012-10-31 04:00:00

El lenguaje involucra formar símbolos intangibles en la mente, y nos permite combinar esos símbolos en formas nuevas. Además, nos permite elaborar la pregunta “¿qué pasa sí?”, lo que a su vez nos permite relacionar nuestro mundo en una forma diferente y sin precedente1. De acuerdo a Rivera–Arrizabalaga2, el lenguaje, con un nivel plenamente argumentativo, es el medio idóneo para adquirir tales características cognitivas y transmitir todo el avance cultural a las futuras generaciones. Laura Caso Barrera3, traductora y comentarista del Chilam Balam de Ixil, nos explica cómo los mayas retomaron temas literario como el Cantar del mio Cid y el personaje de Ruy Díaz de Vivar para elaborar herramientas intelectualescognitivas para entender y modificar las nuevas concepciones europeas y amalgamarlas con sus conocimientos. De acuerdo a CasoBarrera, los mayas no sólo copiaron los textos europeos, sino que escogieron cuidadosamente pasajes de especial importancia que tradujeron utilizando palabras con alto significado cultural. Recurrieron a almanaques y santorales europeos que intentaron ajustar a su propio calendario ritual, con lo que crearon complicadas proyecciones hacia el pasado para adecuar las fechas entre los calendarios juliano y gregoriano. Retomaron de un repertorio temprano (posiblemente el Repertorio de los tiempos de Andrés de Li) complicadas tablas para conocer las lunaciones, información que debió ser de gran importancia para los mayas.

Los llamados libros Chilam Balam son textos coloniales escritos en idioma maya yucateco, pero con caracteres latino. El nombre de “Chilam Balam” es el de uno de los más famosos profetas o chilamob mayas, se dice que él predijo la llegada de los españoles. Entre los textos más conocidos están el Chumayel, el Tizimín, el Kaua, el Ixil, el Tekax, el Nah y el Tusik. En el Chilam Balam de Ixil se pueden identificar segmentos de la Biblia vulgata latina que fuera traducida al español en el 1791, lo que refleja primero, de acuerdo a Caso–Barrera, que los textos bíblicos del Ixil deben haber sido traducidos a finales del siglo XVIII o principios del XIX, y quizás estos textos hayan sido los últimos que se agregaron al documento. Segundo, este documento es una de las principales pieza de evidencia de una resistencia clandestina por parte de los mayas contra la imposición europea, ya que la actividad intelectual de esta naturaleza estaba expresamente prohibida por el Santo Oficio de la Inquisición. Loas mayas itzaes mantuvieron la resistencia militar contra los españoles hasta el 1697, cuando finalmente fueron conquistados. Durante los dos siglos subsiguientes a la conquista, se impuso un régimen de prohibición y oscurantismo intelectual que al día de hoy se ven sus efectos.

Según Caso–Barrera, citando a Fernández del Castillo, en el 1565, el Segundo Concilio Provincial Mexicano prohibió que los indios tuvieran biblias y sermonarios. Además de esta prohibición particular con respecto a los indígenas, se vigiló el paso a los dominios ultramarinos de la Corona de aquellas obras contrarias a la fe, la moral y las instituciones. Se prohibieron en la Nueva España las novelas de caballería, las biblias protestantes, los autores luteranos, los escritos de los humanistas del Renacimiento, los libros de historia contrarios a la ortodoxia y las obras de médicos, astrónomos y cosmógrafos que pudiesen atentar contra el orden que se buscaba imponer en las colonias, y muy especialmente en los pueblos indios. Nada que nos pueda extrañar del Santo Oficio, sus sentencias siempre fueron de muerte. En este caso, la sentencia de muerte intelectual fue dirigida hacia al incipiente pueblo mexicano, donde indios mestizos y criollos daban forma a un nuevo pueblo, aunque con intereses encontrados.

En algunas ocasiones se pierde el hilo de plata, como dirían los expertos esotéricos, el cual señala no sólo la continuidad sino el origen. Durante el primer milenio de nuestra era se consolidaron los principales centros políticos–culturales de Mesoamérica; la civilización maya resplandecía en grandeza, la cultura Teotihuacán dejó una huella incuestionable y Monte Albán, el pueblo zapoteca en Oaxaca, gobernaba como el primer estado primario de Mesoamérica. Los olmecas, aunque ya extintos como etnia organizada, había eclipsado en los primeros siglos de nuestra era, dejó impregnado su estilo y cosmovisión en toda la región. Si bien durante este periodo hubo constantes enfrentamientos militares entre los principales grupos hegemónicos, las cosmovisiones y conceptos religiosos particulares fueron sufriendo un sincretismo extraordinario. Para finales del primer milenio, los dioses eran los mismos con nombres adaptados al lenguaje, el sacrificio humano era generalizado, entre otras cosas.

No intento eliminar las particularidades de cada grupo o región sino señalar un proceso de unificación ideológica que puede observarse en las expresiones tanto arquitectónicas como pictóricas. Aun con las guerras el comercio era fluido, la clase dominante mesoamericana era muy dada al consumo suntuoso, sobre todo del jade. En el caso de los mayas, el comercio estaba monopolizado por sectores pertenecientes a la clase dominante, el tránsito de las mercancías era protegido militarmente. Las conquistas militares, a su vez, facilitaron que las artes, las ciencias, la religión y la cultura en general se fueran compartiendo entre grupos dispares o antagónicos. Esto va sentando las bases de un entendimiento global, no de una unificación, pero sí de un lenguaje no escrito que facilita y reconoce la existencia de otros iguales.

La gran Mesoamérica tuvo su origen al igual que otros centros políticos–culturales en el mundo  mientras las civilizaciones de Europa, de Asia y de África construían sus mundos con varios milenios de ventaja, Mesoamérica iniciaba bajo la Etapa Lítica. Con esto me refiero a que el Viejo Mundo salía de la era glaciar con herramientas e instrumentos técnicos más desarrollados. El pulimiento y la refinación del trabajo en piedra facilitaron el desarrollo agrícola, lo que a su vez revolucionó la vida de toda la región. Aun con el gran conocimiento astronómico y matemático desarrollado por los mayas, estos no transformaron el metal en instrumentos de guerra ni de trabajo ni inventaron la rueda. El desarrollo político–económico–militar limitó estas áreas del conocimiento sustituyéndolo con mano de obra excedente y disponible.

En Mesoamérica la “invención” de la agricultura fue un proceso muy prolongado, tomó varios milenios  para que floreciera. Entre 1,500 y 1,000 años antes de la era cristiana empezaron a aparecer las primeras aldeas permanentes de cultivadores. Se domesticaron las calabazas, el maíz, el aguacate, los amarantos, los frijoles, los chiles, el tomate verde, el cacao, las anonas, los zapotes, los magueyes, los nopales y el algodón, entre otras, haciendo un total de más de 70 especies diferentes4. De acuerdo con las investigaciones de Silvia González y colaboradores5, la evidencia arqueológica actual, verificada con radiocarbono, reporta datos concluyentes sobre los cinco especímenes más antiguos del altiplano de México. El espécimen más antiguo proviene del Peñón III con 10,755 + 75años antes del presente. El Peñón de los Baños es un cerro rodeado por aguas termales en medio del antiguo lago de Texcoco. El segundo espécimen proviene de Tlapacoya, al sureste del antiguo lago de Chalco y data de 10, 200 +  65. En la Cueva de Texcal (Valsequillo Puebla) se encontró el tercer espécimen más antiguo de la región y data de 7,480 + 55. El cuarto es de San Vicente Chicoloapan con 4,410 + 50 y el más reciente proviene de Tepexpan con 2 mil 290 años antes del presente. Esto, en parte confirma, que la presencia de los primeros pobladores de las Américas, por lo menos tiene entre 12 y 15 mil años antes del presente. Es importante recalcar que a partir del fin de la era glaciar, aproximadamente 10 mil años a.p. el paso hacia el Viejo Mundo y viceversa se cerró, las Américas quedaron aisladas. El hilo de plata nos lleva a los orígenes de la civilización mesoamericana y nos presenta, de forma sui géneris, el desarrollo intelectual de los pobladores de esta región. Un desarrollo creativo, brillante e impresionante, pero, diferente al resto del mundo, lo que lo hace digno de admiración.

 

1Tattersall I., (2004), What Happened in the Origin of Human Consciousness? The Anatomical Record (Part B: New Anat.) 276B:19–26.

2Rivera–Arrizabalaga A., (2009) Arqueología del lenguaje, ed Akal, Barcelona.

3 CasoBarrera L. 2011 Chilam Balam de Ixil, Facsmiliar y estudio de un libro inédito, Conaculta, México.

4Rojas–Rabiela T., 2001, Historia Antigua de México, cap. I, La tecnología agrícola, Volumen IV, ed. Porrúa, México.

5 Gonzalez S, JiménezLópez J.C., Hedges R., Huddart D, Ohman JM.,Turner A., Pompa y Padilla J.A., (2003), Earliest humans in the Americas: new evidence from México, Journal of Human Evolution 44 379–387

 

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