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Miodesopsia, afaquia e hiposfagma

Por: José Gabriel Ávila Rivera

2013-06-07 04:00:00

La miodesopsia se trata de una
percepción de puntos negros que invaden el campo
visual

Espero que no sea motivo de molestia para mi maestro Antonio Cruz López divulgar que recientemente le fue diagnosticada una miodesopsia. Como al escuchar este término experimenté una especie de mareo pues la verdad no tenía ni la más remota idea de lo que significaba, de inmediato revisé la Décima edición de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE–10) para poder saber de qué se trataba esta abracadabrante palabra; pero me llegó un sorpresa que se transformó en vergüenza cuando leí un gran número de enfermedades de los ojos con nombres tan extraños que me llevaron a hacer una revisión, pues me enfrenté brutalmente a mi ignorancia en una forma atroz. La palabra miodesopsia proviene del griego: myî– que quiere decir “mosca”, ōd(ēs) que significa “con el aspecto de” y finalmente opsíā que es “visión”. También conocida como “moscas volando” se trata de una percepción de puntos negros que invaden el campo visual. De causa desconocida, solamente se sabe que su presencia se vincula con la edad (aunque también puede presentarse en niños o adultos), diabetes, operaciones de cataratas y algunas enfermedades oculares (uveítis, hemorragia vítrea o desprendimiento de retina, que de querer saber a qué se refieren, deberá consultar a su médico). Aunque la mayoría de las veces se considera un proceso no grave, siempre debe acudirse al especialista para descartar otras enfermedades paralelas. No existe un tratamiento que hasta ahora se considere totalmente efectivo y si bien, en algunos casos se ha planteado la denominada “vitrectomía”, que es extraer el humor vítreo (que es una especie de gelatina muy ligera que se encuentra dentro del globo ocular) y sustituirla por otro líquido, o bien la aplicación de láser; no existe un acuerdo en el que se pueda afirmar que sean del todo eficaces.

La afaquia se define como ausencia del cristalino, que puede ser consecuencia de una operación o de un traumatismo. Del griego “a”, que es negación o privación y phakós que quiere decir lente, es necesario entender que el cristalino es una especie de vidrio de aumento que se encuentra en el ojo, precisamente atrás del iris (elemento que nos da el color de los ojos). Esta estructura va perdiendo claridad hasta llegar a ser tan opaca que limita la visión. Se habla entonces de “cataratas” que se resuelven quitándolas y sustituyéndolas por los llamados lentes intraoculares o bien, la utilización de anteojos de aumento variable. Los oftalmólogos hablan de hiposfagma, cuando hay derrames de sangre por debajo de una membrana muy delgada denominada conjuntiva y que se muestran como manchas de un rojo muy intenso, que puede abarcar una pequeña parte del ojo, o extenderse en una forma que llega a ser alarmante para los afectados y para los familiares que al verla, de inmediato piensan en algo grave sin serlo. Todos las hemos visto como esas manchas rojas muy notorias, de aparición brusca, que en general no dan molestias o si se presentan, son mínimas.

Muchas causas pueden ocasionar este problema, como traumatismos de intensidad variable, algo tan banal como frotar el ojo que puede romper un vaso sanguíneo y mostrar la hemorragia sin que la persona lo recuerde; golpes en la región del pómulo que, por extensión, puedan provocar la salida de sangre; crisis de hipertensión arterial; un pujido rápido y furioso, como los que se dan en estreñimientos pertinaces (y no necesariamente vinculados con los otros “rápidos y furiosos”); estornudos o crisis de tos fuertes, vómito intenso, ejercicios enérgicos o problemas de la coagulación. Incluso hay derrames de causa desconocida. Simplemente se dan así por así, sin poder identificar la causa. Lo más interesante de esto es que para resolverlos hay que hacer ¡nada! Simplemente el paso del tiempo y el reposo hacen que se curen, aunque los oftalmólogos generalmente plantean la utilización de antiinflamatorios. Con esto no quiero decir que se menosprecie la aparición de un hiposfagma, pues puede ser reflejo de una condición sistémica que el médico debe identificar. Podría mencionar otras enfermedades de nombres extraños, pero creo que con estas es suficiente el día de hoy, al menos para mí. Las palabras altisonantes son aquellas expresiones rebuscadas que dan un énfasis excesivo a algo que no lo merece. Uno podría pensar que en la oftalmología es así; sin embargo, no se pueden menospreciar o criticar. Hablar de una incisión de un centímetro de longitud no es importante si hablamos de la piel en la mayor parte del cuerpo… ¿pero en el ojo? 

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