Logo de La Jornada de Oriente
Cargando...

El síndrome de Ekbom

Por: José Gabriel Ávila Rivera

2012-02-03 04:00:00

 

Todas las actividades humanas tienen atractivos especiales, cuando a manera de retos, sacan lo más especial de nosotros mismos. La cosecha del campesino (en vías de extinción), que con sudores abona la tierra y siembra las semillas que brotarán en una especie de parto que busca el sol, para culminar con la cosecha, solamente se puede percibir cuando se vive.

Así puedo afirmar que cada acción humana, desde la más humilde hasta la más trascendente puede brindar una experiencia espectacular. Tenemos descubrimientos cotidianos y ahora que me encuentro leyendo a Saramago, mientras descubro el Intermezzo Op. 118, número 2 de Johannes Brahms interpretado por Ivo Pogorelich, o el levantar un papel en la calle, para colocarlo debidamente en uno de los escasos basureros que marcan puntualmente nuestra debilidad e ignorancia social, me llevan a pensamientos complicados pero también anecdóticos y sobre todo sorprendentes. Experimenté un suceso que en mi práctica médica ha dejado una marca indeleble. Hace una semana fui solicitado para resolver un problema parasitario.

En medicina acostumbramos a presentar casos clínicos, iniciando con un elemento que denominamos “ficha de identidad”; pero la persona que requirió mis servicios se encontraba en un estado literalmente de pánico. Con manos temblorosas me presentó una laminilla de laboratorio, con cinta adhesiva en la que se podían ver algunas estructuras indefinidas. Innumerables médicos que la han visto, la han tratado en una forma verdaderamente infame. Calificada como una “loca” o pidiéndole exámenes irracionales y por supuesto, caros, ha sido víctima de una explotación en el sentido más amplio de la palabra.

La verdad, no me fue difícil llegar a la conclusión de que se trata de un padecimiento sorprendente denominado “delirio parasitario dermatozoico” que cualquier persona puede sufrir y que se considera raro, porque no se diagnostica con precisión. El médico francés George Thibiérge, olvidado por la historia, en el año de 1894, hizo la primera descripción de esta patología denominándola “acarofobia”. Dos años después, otro médico de apellido Perrin, divulgó tres casos a los que llamó “neurodermatitis parasitofóbica”; sin embargo el neurólogo sueco Karl Axel Ekbom (1907–1977) fue quien hizo una descripción detallada del problema, determinando probables causas, estableciendo la forma de comportamiento y sobre todo, marcando el pronóstico. Fue esta labor la que condicionó que el también llamado “delirio de parasitosis” sea conocido mundialmente como Síndrome de Ekbom.

Existen variedades que se encuadran en una clasificación que es muy práctica y que no marca dificultades en la investigación; sin embargo, con un diagnóstico que es orientado porque son pacientes que indudablemente ya han visitado a varios médicos, que manifiestan tener infestaciones en la piel, penetración interna o ambas, describen forma, tamaño, color, mecanismo de reproducción y hasta distintas maneras de transporte o contagio.

No es raro que familiares cercanos se sientan también “atacados”, lo que médicamente se conoce como “Folie à deux/trois/famille”. Si bien el diagnóstico no es tan complicado, el tratamiento es literalmente frustrante, pues no existen medios verbales ni físicos para convencer a estas personas de la inexistencia de los insectos. Como el manejo debe estar orientado a la medicación con antipsicóticos, que solamente son del dominio del Psiquiatra, es extremadamente difícil convencer a las personas afectadas, del manejo conjunto entre varios especialistas, llegando a tener una muy pobre calidad de vida, pues no solamente queman sus ropas y objetos en casa, sino que cambian constantemente de trabajo o incluso de domicilio, sin que puedan resolver el problema.

Abordar este tipo de pacientes es muy complicado, pero representan un reto que se acepta con agrado, pues invita a muchas actividades estimulantes como el estudio, la lectura, el diseño de una estrategia terapéutica y sobre todo, el apoyo en todos los sentidos para no llegar a alargar más la lista de médicos que en incomprensión, han menospreciado a aquellos con el terrible síndrome de Ekbom.

La Jornada
Nacional Michoacan
Aguascalientes Guerrero
San Luis Veracruz
Jalisco Morelos
Zacatecas  
Tematicas
Defraudados Izquierda
AMLO Precandidatos 2012
Servicios Generales
Publicidad
Contacto
© Derechos Reservados, 2012. Sierra Nevada Comunicaciones S.A. de C.V.