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La copilota Palifox

Por: Alejandra Fonseca

2012-06-15 04:00:00

Viajar en coche es un placer. Más cuando te acompaña un buen copiloto. El copiloto es muy importante. Esencial. Te asiste en todo lo que puede mientras manejas: está atento a las señalizaciones, te da indicaciones, te pasa el agua, las galletitas, el sandwich, el dinero, guarda los comprobantes de gastos, cambia los cd’s, te platica, te hace reír, te pendejea, en fin.

Recién fuimos de viaje una amiga y yo. Salimos muy temprano para tomar carretera al amanecer. El escenario era mágico: la salida del sol, cielo despejado y el despertar de la naturaleza en el campo era lo que necesitábamos para salir de la rutina y darnos cuenta de que este mundo todavía es un lugar hermoso para vivir.

Todo lo referente al auto venía checado: llantas, aceite, gasolina, etcétera. Yo, la chofera, tengo pericia y me encanta manejar. De hecho yo nací en coche. A mi padre (qdep) le encantaba el juego y esa noche había ido con sus cuates. Mi madre (qdep) empezó con contracciones y no lo encontraba. Llamó a una tía para que la llevara al hospital porque Ramón no aparecía. Mi tía, con su hijo mayor al volante, llegó por ella, que a duras penas pudo caminar hacia el coche.

Mis padres vivían en La Paz, por lo que tomaron la avenida Juárez para el hospital. Y en ese trayecto nací yo dentro del auto. Me sostuvo el calzón de mi madre y al llegar al hospital por un lado cortaron el calzón, por el otro, el cordón umbilical, me arroparon y sacaron, y después a mi mamá. Mi madre me decía, como explicación de mi vitalidad y desmadrecismo: “tú naciste en coche, por eso eres así”. Nunca me explicó exactamente qué quería decir con eso de que soy así, pero la vida me lo ha aclarado exhaustivamente.

Total que mi amiga y yo íbamos de viaje y en el transcurso me percaté que ella nunca había sido copilota. En la amena plática, entre risa y risa, y las uvitas que llevó para compartir, salió que yo había nacido en coche. Mi auto no tiene GPS, pensé no necesitarlo pero no encontré el camino, aunque íbamos en dirección. No llevaba mapa de carreteras. Ella con su carita de es tu pedo, me tranquilizaba porque no tenía npi por dónde salir.

La chofera no daba una, pero la copilota tampoco. Con todo cariño y a carcajadas nos pendejeamos mutuamente. Pero ella se puso muy lista y encontró la señal que nos guió de regreso a nuestro camino. Ya en ruta, ella afirmó alegremente: “Pues mira Fonse, tú naciste en coche y no eres tan buena chofera, así que no tienes disculpa. Yo no nací en coche y no tengo porque ser buena copilota ¡y mira ya nos saqué del pedo! Así que en tu próximo artículo de La Jornada de Oriente tienes que decir, de manera pública y por haberme pendejeado, que soy una buena copilota”.

Me chingó. Deudas de viaje son deudas de honor y aquí estoy. Acepto que la copilota Palifox es excelente. Es la mejor.

Pagado.

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