Logo de La Jornada de Oriente
Cargando...

Hastío manso

Por: Alejandra Fonseca

2011-01-16 05:48:00

Despertó en la madrugada. No quiso levantarse. No estaba deprimido. Ni triste ni agotado. Tenía cosas que hacer, pero las actividades de ese día no lo obligaban a la rutina. Podía tranquilamente quedarse en casa sin problema, mientras cumpliera con algunas tareas.

Prendió la luz tenue de la lámpara. Tenía días que probaba un sinsabor. Ese sentimiento lo sorprendió una tarde de fiesta con amigos, chistes y risas. Se sintió raro, pero no dijo nada. Ni cambió su proceder. Fingió continuar en el festejo hasta que terminó.

Esa noche, antes de dormir, repasó su vida: todo parecía estar bien. ¡De hecho todo estaba bien!: su familia, su trabajo, sus amistades, su novia, su salud. ¿Qué le pasaba? No pudo responder y tampoco quiso darle vueltas al asunto. Era tarde y tenía que descansar.

Amanecía. Era una mañana nublada. Apagó la luz, Se sentó en la cama y sostuvo su cabeza con las manos. Restregó sus cabellos con los dedos. En su mente recorrió el camino de algunos años hacia acá. Había cumplido con todo: era profesionista. Tenía un buen trabajo remunerado, una vida estable y productiva. Entonces.., “¿qué me pasa?”, se preguntó revolviendo su cabellera con más fuerza.

Cerró los ojos, se frotó la cara y se centró en su sinsabor. “¿De dónde viene? ¿Qué significa? ¿Cuál es su mensaje?” No sentía angustia ni ansiedad. Tampoco desesperación. Incertidumbre, pero se dio cuenta de que podía funcionar en su vida cotidiana, como si nada pasara. Pero sí pasaba.

En un instante supo que era él. Todo estaba bien, menos él. Vislumbró que nada de lo que hacía ya le satisfacía. No era sinsentido. Era sinsabor. Nada le sabía. Todos los ciclos que lo venían sosteniendo se habían cerrado, excepto el de la vida. Había cumplido a sobremanera con lo que le habían exigido las circunstancias. Ya no quería más de eso. Todo estaba concluido. Pero el vacío ahí estaba. Lo podía acariciar con las manos como si fuera palpable. ¿Para dónde ir? ¿Qué hacer que lo llene y satisfaga? ¿Qué quería ahora de esta bendita vida?

Con torpeza se sentó en el sillón de la recámara. Respiró profundo. Buscó en su interior alguna chispa que le indicara para dónde el fuego. No la encontró. En esa penumbra y sinsabor comprendió que había que esperar. Que los ciclos que se cierran; conllevan una pausa de hastío manso que hay que saber soportar para que otros nuevos se abran.

alefonse@hotmail.com

Share
La Jornada
Nacional Michoacan
Aguascalientes Guerrero
San Luis Veracruz
Jalisco Morelos
Zacatecas  
Tematicas
Defraudados Izquierda
AMLO Precandidatos 2012
Servicios Generales
Publicidad
Contacto
© Derechos Reservados, 2013. Sierra Nevada Comunicaciones S.A. de C.V.