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¡Cuántas cosas hay por hacer!

Por: Alejandra Fonseca

2013-03-22 05:56:02

 

“Si yo hubiera sabido... –dijo Ana Sordo en tono melancólico–, otra cosa hubiera sido. Cuando estás embarazada y tienes un bebé con Síndrome de Down, ¡claro que estás enojada, claro que estás en negación, claro que entras en shock! ¡Yo hubiera querido, cuando nació mi hijo, que alguien hubiera ido al hospital para validar mi enojo, mi negación y ayudarme a salir del shock!”

Alonso tiene cinco años. Es hijo de Ana y nació con Síndrome de Down. “Es el síndrome más democrático: no distingue raza, religión, geografía, sexo, color de piel ni edad de los padres. Es intrínseco al ser humano. No podemos evitarlo. Sucede uno entre cada 700 nacimientos. En Europa ha bajado, no porque no se manifieste esta incidencia, sino porque está permitido hacerse el análisis que los detecta y es legal el aborto en estas condiciones. Por eso cada vez hay menos niños con síndrome de Down allá...”

Sentí feo al escuchar este dato pero me pregunté: Si estuviera embarazada y me aseguran que mi bebé tiene el síndrome de Down, ¿lo tendría? Ana se adelanta a mi respuesta y afirma: “¡Nadie quiere tener un hijo con síndrome de Down! Pero te tocó la lotería y tienes que asumir la misión que tienes de por vida entre las manos y lo tienes que sacar de la mejor manera posible. Y ellos cumplen con la misión de dejar este mundo mejor de lo que lo encontraron...”

Continúa: “Los familiares necesitan información. La ignorancia es lo que más daño hace. Hay mucho prejuicio pero con información lo combates. Los niños necesitan sentirse útiles, tener responsabilidades de acuerdo a su edad y habilidades. Hay quienes los esconden en sus casas o los encierran en instituciones. Nosotros en downtown. AC (asociación civil que preside) pedimos a los hospitales que nos informen cuando nace un niño con este síndrome y de manera inmediata les damos apoyo y orientación. Son niños y niñas que crecen y se desarrollan. Y enfatiza sólidamente: ¡No son niños por siempre, no son angelitos Son personas con impulsos sexuales igual que cualquier persona de su edad! No se les debe permitir ninguna conducta que no se le permita a otro niño. Deben tener conductas adecuadas para caber. Ahí empieza la inclusión: en ser tratados como trataríamos a cualquier otro hijo.

“Con la inclusión se presentan muchos y variados escenarios: los jóvenes y adultos con síndrome se enamoran de personas regulares. Y hay que ser realistas: ninguna persona regular tendría una relación amorosa ni haría vida en pareja con una persona con este síndrome. Entonces es importante hacer que tengan un círculo de amistades iguales a ellos.

“Damos talleres a los padres de familia. Según el niño es la orientación que se les da a los padres... El movimiento de inclusión familiar, social, educativa y laboral para que sean personas independientes y autosuficientes de acuerdo a sus habilidades, es reciente. Más en méxico. ¡En Puebla, después de seis años que he estado luchando es la Primera Jornada por la inclusión! Estamos iniciando. Seguimos los pasos dados en España. Ahí vamos...” remató Ana Sordo.

Creí que el mundo cada día se envejecía. Me equivoqué. Cada día, día a día, cambia y se renueva... ¡Cuántas cosas hay por hacer!...

Para mayor información:

Ana María Sordo

downtown, A.C.

(222)7507109

contacto@downtown.org.mx

 

 

 

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