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Estancamiento con inflación: ¿y las propuestas endógenas?

Por: Susana Rappo

2013-05-31 04:00:00

 

Los últimos reportes de Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) muestran un proceso mayor de desacelaración económica, con las repercusiones en el empleo que de ello se derivan, aunado a una mayor inflación. Según esa fuente, la inflación medida en términos anuales se encuentra en el nivel más alto en cuatro años, cuando en 2009 se ubicó en 6.06 por ciento. Medida en términos anuales, la inflación en la primera quincena de mayo fue de 4.72 por ciento. Comparando 2013 con el mismo periodo de 2012, algunos de los productos con mayor incremento de precios fueron el chile poblano y serrano, jitomate, huevo, pollo y vísceras de res. Además de los alimentos, los bienes y servicios que han reportado mayores incrementos son el gas doméstico, las gasolinas y las tarifas del trasporte público. Mientras la reproducción familiar se encarece, los ingresos de las familias se restringen, es decir no sólo se trata de precio, sino del poder adquisitivo de los salarios y los ingresos de los hogares.

Comparado con otras épocas el índice inflacionario se muestra moderado; el problema real no es la inflación en sí misma, sino en relación con el poder adquisitivo de los salarios. Como lo hemos padecido, desde los procesos de liberalización económica, la estabilidad ha sido el eje principal de la política económica, a partir de las variables monetarias y el control inflacionario ha recaído sobre los salarios.

En un reporte económico de la Cámara de Diputados, citado por Carlos Fernández Vega, en su columna “México S.A.”, del 24 de mayo de 2013, en La Jornada, “en el primer trimestre de 2013, el salario mensual promedio se ubicó en 5 mil 333 pesos reales (178 pesos por día, en números cerrados), 1.3 por ciento más que el mismo trimestre del año 2012”, acumulando desde 2007, una caída de 13.5 por ciento.

Otras estimaciones, ahora del Centro de Análisis Multidisciplinario de la UNAM, (ver “México S.A.”, del 25/05/2013) señalan que en lo que va del año el poder adquisitivo del salario se desplomó 9.43 por ciento, y plantean que si en México se respetara lo que en materia constitucional se especifica, el salario mínimo diario general al 25 de abril de 2013 requerido para comprar solamente los alimentos nutricionalmente recomendados, que constituyen la Canasta Alimentaria Recomendable, construida para el consumo diario de una familia de cuatro miembros (dos adultos y dos jóvenes) por el doctor Abelardo Ávila Curiel, investigador del Instituto Nacional de Nutrición Salvador Zubirán, tendría que ser de 189.75 pesos y no de 64.76, sin considerar gastos en vivienda, salud, transporte, vestido y educación, entre otros.

Por su parte, el Banco de México en su minuta número 19 de la Reunión de la Junta de Gobierno, con motivo de la decisión de política monetaria anunciada el 26 de abril de 2013, que es mantener la existente, asociada a la tasa de interés interbancaria de 4 por ciento. La Junta “estima que la postura de política monetaria es congruente con un escenario en el que no se anticipan presiones generalizadas sobre la inflación y en el que se prevé que la expansión del gasto sea acorde con la convergencia de la inflación hacia el objetivo permanente de 3 por ciento”.

En su diagnóstico, donde ubica a la desaceleración de la demanda externa y algunos indicadores del consumo como los responsables de la caída de la actividad económica en México en el primer trimestre de 2013. En particular, las exportaciones manufactureras automotrices y no automotrices, así como las ventas en tiendas de autoservicios y departamentales y las ventas en establecimientos comerciales, continuaron mostrando una pérdida de dinamismo. En congruencia con esta evolución, algunos determinantes del consumo, tales como las remesas y el Índice de Confianza del Consumidor dejaron de crecer , así como materia de inversión la construcción en vivienda e infraestructura presentaron  una tendencia negativa. Lo anterior les permite afirmar que las expectativas de inflación se mantienen bien ancladas, ya que el escenario de estancamiento para 2013, permite no tener presiones, salvo las coyunturas como las actuales en materia de precios de los alimentos, pero que según los analistas en junio desaparecerán y como la economía monetaria se ubica en esa perspectiva por encima de la real, los efectos sobre el poder adquisitivo de los salarios no es una preocupación, sólo hay que esperar que el aumento de la productividad permita mejorarlos.

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