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Más comentarios a la iniciativa de reforma laboral

Por: Arturo Huerta González

2012-09-25 04:00:00

 

Por más que el gobierno se ufana de su fortaleza macroeconómica, cabe señalar que la fortaleza de una economía la da su capacidad de invertir, de producir bienes y servicios y de generar empleos productivos bien remunerados, y eso no acontece en el país. La política económica que instrumenta actúa a favor del sector bancario–financiero. Se privilegia un régimen parasitario, que sobreexplota a los trabajadores, sin que ello redunde en mayor inversión productiva, y en generación de empleos productivos, sino el excedente generado se despilfarra, o fluye a la esfera financiera–especulativa.

Pretenden a través de la reforma laboral, flexibilizar el mercado de trabajo e incorporar nuevas modalidades de contratación que rompen con la existencia de la relación de trabajo. A través de los servicios, de los outsourcing, las empresas dejan de tener trabajadores, por lo que evitan el pago de utilidades. El desempleo, y el aumento del subempleo y la economía informal, derivados de las políticas predominantes, han debilitado a los sindicatos, lo cual es aprovechado por la patronal, cuyos despachos de abogados redactan una iniciativa de reforma laboral que le imponen al gobierno, para que la presente al Congreso, para institucionalizar mayor sobreexplotación a los trabajadores, para así sortear los problemas de acumulación que enfrentan, ante su baja competividad frente a importaciones, derivada, no de los altos salarios, sino de la baja productividad, y el tipo de cambio apreciado predominantes.

Con las nuevas formas de contratación, se alargarán los períodos en que los trabajadores estarán desempleados, y cuando consigan trabajo, se ampliará la jornada de trabajo a fin de que puedan compensar los bajos salarios y prestaciones que tendrán.

Con tal política, la economía se hundirá más, ya que se contraerá más el mercado interno, y esos menores salarios no incrementarán la competitividad para aumentar exportaciones. El dinamismo de exportaciones que el país ha tenido en las últimas décadas no se ha traducido en mayor desarrollo industrial, ni en más generación de empleos, ni en mayores salarios, dado el alto componente importado de las exportaciones. No se puede seguir apostando en el crecimiento de exportaciones, y menos en un contexto donde se generaliza la recesión a nivel mundial, que está restringiendo el mercado internacional, aumentando los niveles de competencia entre países, y hay quienes están instrumentando políticas proteccionistas, lo que más difícil resultará incrementar exportaciones. Instrumentar esta reforma laboral, implicaría bajar más los salarios de lo que ya están, y ello no va a mejorar nada, pues no se traduce en mayor inversión productiva, ni en mayor generación de empleo. La política de bajos salarios ha sido disfuncional al crecimiento del mercado interno, y a la propia dinámica de acumulación de la esfera productiva, y a la generación de empleos. La reforma laboral propuesta, vendrá a contraer el ingreso y el poder adquisitivo de los trabajadores, ya que predominará el trabajo temporal, lo que aumentará el número de pobres, y polarizará las desigualdades de ingreso. Se restringirá más la demanda y el mercado interno, y con ello la producción y la generación de empleo.

No se puede insistir en posiciones transnochadas, de que los bajos salarios incrementarán el empleo. Tal política contrae la demanda, y por lo tanto las ventas, la producción y la generación de empleo. Un empresario no va a generar un empleo, si no tiene asegurada la venta de lo que va a producir. El mercado está restringido, y más lo estará con tal política, por lo que ello no estimula a los empleadores a ocupar más trabajadores, aún a bajos salarios, debido a que no tienen garantizada la realización de la producción, y sus ganancias. Los grandes empresarios quieren ganar con la aprobación de esta reforma laboral. Quieren sobreexplotar más a la fuerza de trabajo, pero ello contraerá la demanda de éstos, y por lo tanto, las ventas de las empresas. ¿A quién le van a vender? ¿Al mercado externo?, el problema es que no hay perspectivas de crecimiento hacia fuera. México no mejorará su índice de competitividad frente a Brasil, India y China, como se pretende con la reforma laboral propuesta. Si éstos países son competitivos, no es por sus bajos salarios, sino por las altas relaciones de inversión productiva y de desarrollo tecnológico que realizan, a diferencia de nuestro país que se ha relegado al respecto. La formación bruta de capital en proporción al PIB en China en 2009 era de 48.2 por ciento, y en India de 36.6 por ciento, y en cambio en México era de 23.4 por ciento. La inversión en ciencia y tecnología en proporción al PIB, en China para ese año era de 1.7 por ciento, en Rusia de 1.25 por ciento, en Brasil de 1.18 por ciento, y en México fue de sólo 0.39 por ciento. Los salarios en Brasil, China y Rusia son superiores a los de México. Lo que hace la diferencia de competitividades entre los países no son las diferencias de salarios, sino de productividades, lo que está relacionado a la inversión productiva, como a la que se realiza en ciencia y tecnología, situación que no se da en México. A pesar de los bajos salarios y prestaciones laborales existentes en el país, y los altos excedentes de acumulación, sólo se invierte un bajo porcentaje en el desarrollo de la capacidad productiva, la mayor parte fluye hacia el sector financiero y especulativos por las mayores ganancias que éste ofrece, todo lo cual redunda en bajo crecimiento económico y baja generación de empleo. Y menos incentivo a invertir en desarrollo tecnológico, tendrán los empresarios nacionales, al reducirles el costo laboral con dicha reforma laboral, por lo que seguirán los problemas de competitividad frente a tales países, y muchos otros.

Esta iniciativa no protege a los trabajadores. Es un conflicto de lucha de clases. De aprobar dicha iniciativa, se estaría actuando en contra de los trabajadores, se evidenciaría que se gobierna y se legisla a favor de los patrones, ya que tal iniciativa además de permitir la sobreexplotación de la fuerza de trabajo, se restringe el derecho de huelga, se atenta contra el derecho de asociación, como los contratos colectivos, cierra la posibilidad de una representación laboral legítima, ya que se ha dado al patrón la atribución de firmar el contrato con quien ellos deseen. 

 

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