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Los ministros de Finanzas del G-20 siguen sin entender las causas de la crisis

Por: Arturo Huerta González

2012-02-28 04:00:00

 

Los días 25 y 26 de febrero se celebró la Primera Reunión de Ministros de Finanzas y Gobernadores de Bancos Centrales del G–20, en la Ciudad de México, en preparación a la reunión que se celebrará en Los Cabos en el mes de junio. No llegaron a acuerdos significativos, sino solo continuar con más de lo mismo. Se insistió en que se deben realizar las reformas estructurales para equilibrar sus finanzas e impulsar el crecimiento. Continuarán con las políticas macroeconómicas de estabilidad y con la venta de empresas y activos públicos para viabilizar tales objetivos, sin reconocer que en ese proceso hemos estado, y los resultados han sido, el alto desempleo, la alta deuda, los problemas de insolvencia, la vulnerabilidad de los mercados financieros, la mayor concentración del ingreso, y la recesión que enfrentan la mayoría de los países de la zona euro.

Se habló de continuar “colaborando en una solución cooperativa a los actuales problemas económicos”. Para ellos la cooperación consiste en canalizar mayor liquidez a los mercados financieros y a la banca, lo que no ha llevado a las economías a encarar sus problemas de bajos ingresos de empresas e individuos, para que paguen sus deudas, y retomen el crecimiento de la inversión y el consumo. La salida a la crisis que enfrentan los países que tienen alto déficit de comercio exterior y altos niveles de deuda, requiere de cooperación por parte de los países que tienen superávit, como es el caso de Alemania. No se dice nada de presionar a Alemania para que incremente salarios y su gasto público a fin de que aumente su demanda y sus importaciones, para que los países deficitarios de la zona euro, puedan incrementar sus exportaciones, hacia Alemania, y puedan pasar de una déficit a un superávit, para así ver incrementados los niveles de ingreso de empresas e individuos, y del gobierno, para que todos puedan pagar sus deudas, y así alcanzar la estabilidad financiera buscada. Eso no está en el debate de los Ministros de Finanzas del G–20. No quieren trastocar los intereses de la potencia Alemana. Sin ese tipo de cooperación, los países deudores no configurarán condiciones de pago de su deuda, y seguirá la crisis en dicha zona.

Por su parte, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, advirtió en dicha reunión que “la economía mundial no ha salido de la zona de peligro”. Reconoció que existen riesgos para el sistema financiero, ante los elevados niveles de endeudamiento público y privado y por las presiones que se están dando en el precio del petróleo. Efectivamente, de recrudecerse la problemática en los países árabes, aumentaría más el precio internacional del petróleo, lo que ello puede desembocar en inflación que pueda aumentar la tasa de interés, y de ahí que se recrudecería los problemas de insolvencia, e inestabilidad financiera, y de recesión económica, y no habría viabilidad de revertir ello con transferencia de liquidez a los mercados, como ha sido hasta ahora.

Se reconoció en dicha reunión que “el proceso de recuperación económica es más limitado que durante la crisis de finales de 2008 y principios de 2009”, pero no analizaron el porque de tal situación. Si los procesos de recuperación son cada vez más cortos, y las crisis más frecuentes, y cada vez más profundas y difíciles de revertir, es para que ellos se preguntaran el porque de ello, y no solo el simple reconocimiento del hecho. Al no analizar el porque de tal situación, los líderes del G–20 siguen sin encarar las causas que lo originan, y continúan justificando la permanencia de las políticas que nos mantienen en crisis tras crisis.

Agustín Carstens, gobernador del Banco de México, dijo que “no es el momento de complacencias”, y que todos los países deben de trabajar para enfrentar los embates de mejor manera. Para él, como para el resto de los asistentes a dicha reunión, deben seguir predominando las políticas fiscales restrictivas, y la disminución de salarios y prestaciones laborales para generar ahorro forzoso para el pago de la deuda, sin considerar que tales políticas no han logran incrementar el ahorro, sino solo llevan a reducir la participación del estado en la economía, y a aumentar la transferencia de recursos de los trabajadores, a favor del sector financiero, que es a quien el G–20 responde.

La directora del Fondo Monetario Internacional señaló que en la reunión se abordó el tema de la construcción de fuertes “cortafuegos globales”, que pasa por aumentar las aportaciones de miembros del FMI para mejorar los recursos del Fondo “para protegerse de los choques renovados”. De nuevo, siguen sin comprender que no es un problema de liquidez, lo que enfrentan las economías de la zona euro, y más allá, sino es un problema de insolvencia, y eso se resuelve ajustando el déficit de comercio exterior, para que mejore el ingreso de empresas, e individuos, y del gobierno, y puedan encarar el pago de sus deudas. Para ello hay que modificar radicalmente las políticas de libre movilidad de mercancías y capitales, como las políticas macroeconómicas de estabilidad predominantes, causantes del desequilibrio externo, como de los rezagos productivos, y de los menores ingresos de empresas e individuos, como de los problemas de deuda e insolvencia, lo que no pasa por la mente y preocupación de los líderes del G–20.

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