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Las estatinas y su uso extendido

Por: Rafael H. Pagán Santini

2012-05-24 04:00:00

Las investigaciones más recientes confirman el beneficio de las estatinas, no tan sólo en las enfermedades cardiovasculares sino en el tratamiento antiinflamatorio. La terapia para la reducción del colesterol con medicamentos de la clase de las estatinas  logra reducir los niveles de colesterol, especialmente las lipoproteínas de baja densidad (LDL–C), conocidas como el colesterol malo. Además, aumenta los niveles de las lipoproteínas de alta densidad (HDL–C), conocidas como el colesterol bueno.

La arteriosclerosis coronaria humana es una enfermedad inflamatoria crónica, con un trasfondo de anormalidades metabólicas de las grasas. Esta condición de salud comienza con la “estría grasa” o vetas de grasas pequeñas por debajo de la pared arterial. Estas estrías son acumulaciones principalmente de colesterol, en forma de vetas, donde células grasosas se van adhiriendo por debajo de la capa celular interna de las arterias (el endotelio). Cuando estas estrías se transforman en una placa fibrograsienta las células musculares de las arterias migran hacia esa zona, dando inicio a un proceso inflamatorio que dará pie a la formación de las placas ateromatosas.

Aunque, a través de estudios experimentales se han identificado un gran número de fenómenos tempranos en la arteriosclerosis, la acumulación de lipoproteínas en la capa celular interna de la arteria (el endotelio o capa intima), parece ser un requisito sine qua non para el desarrollo de la enfermedad. En sangre, los niveles altos de LDL–C, favorecen la formación de placas ateromatosas al incrementar el número de partículas que pueden penetrar en la pared arterial. Debido a que las partículas de LDL–C son el mayor transportador de colesterol en la sangre, el colesterol sanguíneo es un factor de riesgo para la arteriosclerosis. La lipoproteína LDL–C se le conoce popularmente como el colesterol malo.

Cuando las partículas de LDL–C entran a la pared arterial sufre modificaciones, el cuerpo trata de eliminarlas pero culmina en una lesión rica en colesterol. A estas lesiones se adhieren células y sustancias del sistema inmunológico que intentan destruirlas pero, en lugar de limpiar las paredes de las arterias se convierten en parte del ateroma y crean una zona de tejido arterial permanentemente inflamado. Estos componentes inmunológicos inestabilizan las placas ateromatosas generando finalmente su ruptura. 

La lipoproteína HDL–C es un factor de gran peso que “contrarresta” el riesgo de enfermedad vascular y, los niveles bajos de esta lipoproteína conllevan un incremento en el riesgo de la arteriosclerosis. El HDL–C transporta el exceso de colesterol desde los tejidos periféricos del cuerpo hacia el hígado para ser excretado. A este proceso se le conoce como “transporte reverso” del colesterol. Además, el HDL–C inhibe la oxidación del LDL–C, el reclutamiento de componentes de inmunológicos y sobre todo reduce el riesgo de trombosis al inhibir la activación y agregación de las plaquetas. La lipoproteína HDL–C se le conoce popularmente como el colesterol bueno.

Las estatinas son el agente más potente para el tratamiento del metabolismo anormal de las grasas. El efecto inmediato de las estatinas es el de reducir la biosíntesis del colesterol. Su segundo efecto, pero primordial, es el de reducir los niveles sanguíneos de LDL–C. La acción de las estatinas sobre el metabolismo de las grasas trae como consecuencia indirecta la reducción de los niveles de triglicérido y el aumento de HDL–C. Algo muy importante, señalado recientemente, son las propiedades antiinflamatorias de este medicamento.

Por lo general la mayoría de los medicamentos tienen una reacción definida con respecto al tipo de acción que se espera de ellos. Por ejemplo, al utilizar una aspirina, esperamos que quite el dolor o que actúe desinflamado. Ambas acciones están relacionadas dentro del campo de acción de la aspirina. A través de años de observación, por investigaciones directas o por efectos inesperados se ha descubierto que un mismo medicamento actúa de varias formas “benéficas”,  con esto queremos decir, que no son las acciones adversas que tradicionalmente se espera de un medicamento, ni los efectos secundarios, los cuales se conocen durante el procesos de investigación clínica. En los últimos años se ha encontrado esta multi–reacción benéfica en las estatinas.

En diferentes estudios se ha demostrado su acción en la reducción de los factores sanguíneos de la inflamación. Inclusive su acción antiinflamatoria está siendo aprovechada para el tratamiento de la artritis reumatoide. El doctor Rajes Gupta y colaboradores, después de llevar a cabo una investigación prospectiva en mil 041 personas, concluyeron que el uso de estatinas estaba asociado fuerte e independientemente a la reducción en el riesgo de sepsis en personas hospitalizadas con enfermedad crónica del riñón y que recibían diálisis. La sepsis es un estado infeccioso sistémico que se caracteriza por gérmenes patógenos y sus toxinas en la sangre. Las personas que reciben diálisis se encuentran en un alto grado de riesgo de contraer infecciones. (Jama. Vol. 297. No. 13).

Entre los mecanismos que podrían explicar esta acción preventiva contra el desarrollo de una infección de esa magnitud están sus propiedades inmunomoduladoras. Probablemente las estatinas podrían estar regulando la respuesta inmune a la infección, y por consiguiente, estarían minimizando el riesgo de una sepsis clínica en personas infectadas. Además de esta hipótesis, las estatinas podrían estar llevando un efecto antimicrobiano directo, como se ha demostrado en personas con sida. De hecho, la primera estatina que fue identificada en un laboratorio fue derivada de un hongo, el Penicillum citruinum, y se ha postulado que estos organismos fúngicos secretan estatinas como una ventaja selectiva para prevenir la reproducción de otros organismos competidores que requerirían de colesterol para su crecimiento.    

La acción preventiva contra accidentes cardiovasculares ha sido ampliamente demostrada en cientos de investigaciones clínicas. Actualmente, se está confirmando la acción preventiva sobre infecciones de carácter sistémico y sobre todo en personas que se dializan.

 

Si desea más información sobre esta columna puede escribir al correo electrónico

rhpmedicus@yahoo.com.mx

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