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La reforma fiscal del CEESP representa un retroceso histórico

Por: Arturo Huerta González

2012-07-24 04:00:00

El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) en su reporte semanal señala que “mientras no haya una reforma fiscal integral que considere medidas para fortalecer las fuentes tributarias de ingresos y haga eficiente la asignación de los recursos, habrá que seguir dependiendo de recursos del sector petrolero, que actualmente aporta 35 por ciento de los ingresos del sector público”. Y añade que “sin una reforma en ese sentido no habrá posibilidad de crecer sólidamente”.

Ellos insisten en la Reforma Hacendaria para fortalecer las fuentes de ingresos públicos, donde reiteran su propuesta de implementar un sistema de “tasa única” del Impuesto al Valor Agregado (IVA). Es decir, donde todo el consumo pague la misma tasa impositiva. Su propuesta exenta de impuestos a la inversión, y proponen eliminar todos los beneficios fiscales actuales, para sí sustituir el Impuesto sobre la Renta (ISR) de individuos y empresas, el Impuesto Empresarial de Tasa Única (IETU), como los impuestos estatales sobre la nomina y el Impuesto a los Depósitos en Efectivo (IDE), así como las cuotas a Seguro Social (IMSS), al Sistema Administrativo para el Retiro (SAR) e Infonavit. Es decir, están contra los impuestos directos, como contra las contribuciones empresariales a las prestaciones sociales de los trabajadores, tal como el seguro social y la vivienda para éstos. Pretenden que el gobierno financie sus gastos, como al IMSS y al Infonavit a través del impuesto al consumo generalizado que afectaría proporcionalmente más a los sectores de bajo ingresos (que consumen todo su ingreso), que a los de alto ingreso, que sólo consumen una proporción reducida de su ingreso, lo que refleja el carácter regresivo de dicho impuesto, y de la propuesta del CEESP, que representa los intereses de la cúpula empresarial, aglutinados en el Consejo Coordinador Empresarial, del cual depende dicho centro de estudios.

Cabe señalar que las finanzas públicas no se fortalecen con impuestos al consumo (al valor agregado) como propone el CEESP, ya que el consumo está contraído por los bajos salarios e ingresos que predominan en la economía nacional. Plantear una tasa única al IVA implica restringir más el poder adquisitivo de la mayoría de la población, por lo que disminuiría más la demanda, y con ello la venta de las empresas, y sus ingresos, así como la inversión y la actividad económica y la generación de empleos, por lo que el gobierno vería restringida su recaudación tributaria, al caer el consumo y la demanda.

Por lo tanto, su propuesta no significaría la diversificación de las fuentes de ingresos del sector público ni reduciría la petrolización de éstos, sino por el contrario, llevaría a reducir más la recaudación, y en consecuencia el tamaño y participación del Estado en la economía, teniendo éste que ampliarle más la esfera de influencia al sector privado en la economía, a costa de reducir los servicios públicos que el Estado tiene que otorgar a la población. Con menor recaudación tributaria el gobierno no tendría recursos para mantener el IMSS ni el Infonavit, lo que implicaría cancelar las prestaciones sociales a los trabajadores de seguro social, como de vivienda representando ello un retroceso histórico y una agudización de la lucha de clases que tanto teme el sector empresarial, sin reconocer que sus actitudes y comportamiento la propician e incentivan, poniendo en riesgo la estabilidad política–social del país.

Al desaparecer el ISR, el IETU y el IDE se favorecerían los ingresos del sector privado, ya que no pagaría impuestos, sólo el IVA en lo que ellos consumen. Los mayores ingresos de ese sector no se traducirían en mayor inversión; no obstante, que ésta no pagaría impuestos (en su propuesta, y de hecho actualmente no se paga impuestos), dado que el mercado está restringido y más disminuiría con su propuesta, por lo que la economía profundizaría su desaceleración, afectando ello la generación de empleos, el ingreso nacional y la propia recaudación tributaria.

Mientras el gobierno no recupere el control de su moneda y no la pueda emitir para financiar su gasto (el cual no sería inflacionario dada la alta capacidad ociosa, y alto desempleo, que permitiría aumentar la producción para satisfacer la mayor demanda), éste seguirá sujeto a la recaudación tributaria. La solución no está en la tasa única al IVA como propone el CEESP, sino en gravar al sector financiero, que es el sector que ha ganado con las políticas macroeconómicas de estabilidad predominantes. La banca internacional gana aquí lo que no gana en ninguna otra parte, y la Bolsa Mexicana de Valores muestra grandes ganancias, las cuales no son sujetas del pago de impuestos. El gran capital se pronuncia por impuestos que recaigan en los sectores de bajos impuestos, pero no por reformas hacendarias y tributarias que los graven a ellos, de ahí que no proponen gravar al sector bancario–financiero ni a las grandes fortunas ni al patrimonio. Es un problema de correlación de fuerzas. Utilizan su poder para financiar e imponer al candidato del PRI a la presidencia, para que actúe a su favor y ahora publicitan nuevamente su vieja propuesta regresiva de Reforma Hacendaria para que éste la lleve a cabo. Ello evidencia que el descontento de la población seguirá creciendo, tanto por las imposiciones políticas, como por las propuestas económicas que se encaminan a ser instrumentadas, reflejando que seguiremos en lo mismo, con políticas que deterioran el nivel de vida de la población, y nos llevan al estancamiento y a generar mayor número de pobres. 

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