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La historia se repite

Por: Arturo Huerta González

2013-04-09 04:00:00

 

Kenneth Rogoff, quien fuera economista principal del FMI, y actualmente profesor en la Universidad de Harvard, publicó el 10 de marzo un artículo titulado ¿México toma la buena senda?, en el periódico El País, de España. Hace un análisis que está presente en varios economistas de Estados Unidos, como de Europa, y del país, resaltando las reformas estructurales que el actual gobierno está realizando, y que llevarán a México a la senda del crecimiento. Cabe recordar que lo mismo estuvo presente cuando Carlos Salinas de Gortari gobernó al país, y vendió Telmex, la Banca, la Aviación, y otras tantas empresas, lo que se realizó a través de la Bolsa Mexicana de Valores y promovió gran entrada de capitales (más de 90 mil millones de dólares), y que auguraban expectativas de crecimiento sostenido. Ello se realizó conjuntamente con la Reforma Agrícola, que terminó con el ejido, y supuestamente estimularía la inversión en el campo, así como la producción en dicho sector. Se liberalizó y desreguló el sistema financiero que traería grandes flujos de capitales para aumentar la disponibilidad crediticia y así impulsar la dinámica económica. Se le dio autonomía al banco central, para quitarle el control de la moneda al gobierno, y trabajara dicha institución solo con el objetivo de estabilidad del poder de compra de la moneda, es decir, reducción de la inflación. También se estableció el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá que supuestamente dinamizaría al sector manufacturero y la generación de empleo, y se traduciría en gran crecimiento económico. Vinieron Ministros de Economía y Hacienda de muchas partes del mundo para ver como el gobierno mexicano la estaba haciendo para llevar tales políticas a su país, y así atraer capitales para impulsar la dinámica de sus países. México fue ejemplo a seguir por parte de los ex países socialistas, y de muchos otros. Y el problema es que ello desembocó en la crisis de diciembre de 1994 y la drástica caída de la actividad económica en 1995. De ahí que el gobierno de Estados Unidos tuvo que entrar al rescate de nuestra economía, pues no solo se comprometían las inversiones que dicho país tenía en el nuestro, sino para evitar que aquellos países que habían instrumentado las políticas de liberalización económica y de privatización dieran marcha atrás a tales políticas, y se comprometiera la ampliación de la esfera de influencia del capital estadounidense a nivel mundial. Las políticas de liberalización y desregulación económica, de privatización, y de pérdida del control de la política monetaria y fiscal, han achicado el tamaño y participación del Estado en la economía, han atentado sobre el desarrollo industrial y agrícola, como sobre la economía formal, aumentando ello la miseria, y nuestra dependencia de la entrada de capitales, y nos han llevado a crecer en los últimos 13 años por debajo de la media de América Latina.

Al parecer no hay memoria histórica. La historia nuevamente se repite, como diría Carlos Marx, primero como tragedia, y después como farsa. Ahora, se nos dice por parte de Rogoff que nuestro país “podría estar en el umbral de una enorme transformación política y económica. De hecho, desde hace un par de años, las tasas de crecimiento del PIB de México han estado casi entre las mayores de la OCDE y recientemente superaron a las de Brasil”. Cabe decir que si México creció más que Brasil en 2011 y 2012, fue a raíz de que en 2009 tuvimos una fuerte caída de la actividad económica en 6.2 por ciento, y cualquier crecimiento se magnifica desde una base inferior. Brasil es la sexta a nivel mundial y en cambio nosotros somos la numero 14. Rogoff señala que “los principales partidos políticos de México parecen dispuestos a cooperar en una serie de reformas estructurales críticas que podrían revitalizar el crecimiento económico en las próximas décadas”. Tal economista, al igual que el gobierno y otros, están confiados en que la reforma hacendaria, la reforma en el sector de medios de comunicación y en las telecomunicaciones y la nueva reforma que abrirá más a Pemex al capital extranjero, impulsarán la dinámica del país. No consideran que en esa trayectoria hemos estado desde la década de los años 80 y 90, y ello no se ha traducido en mejores niveles de productividad, ni de crecimiento económico, ni de generación de empleo bien remunerado. La reforma en el sector de medios de comunicación y en las telecomunicaciones sólo implicará reparto de dicho mercado entre las grandes empresas y transnacionales. La reforma hacendaria hará recaer la recaudación tributaria principalmente en los consumidores, afectando más a aquellos sectores de bajos ingresos que consumen todo su ingreso. La nueva reforma petrolera ocasionará que el gobierno tenga menos renta petrolera, y menor capacidad para satisfacer las demandas nacionales. El gobierno y los partidos políticos del Pacto por México, no tienen Proyecto de Nación alguno, continúan con políticas que atentan sobre ello.

 

 

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