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La caída de los salarios mínimos continuará con el nuevo gobierno

Por: Arturo Huerta González

2012-12-26 04:00:00

El alza a los salarios mínimos de 3.9 por ciento para 2013, ni siquiera cubre el incremento del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) verificado en 2012, y continúa el rezago de los salarios respecto al crecimiento de precios de la canasta básica (que incluye los productos que consumen los trabajadores), que tiene un comportamiento mayor. En el período de Felipe Calderón los salarios mínimos crecieron en igual proporción que el INPC, y menos que los precios de la canasta básica. El nuevo gobierno seguirá con la misma estrategia de comprimir salarios con la finalidad de reducir el costo laboral para supuestamente así mejorar competitividad para incrementar exportaciones, ante la inviabilidad de incrementar la inversión productiva (dada la política de austeridad fiscal) para aumentar productividad, y así la competitividad de la producción nacional. Asimismo, el contexto de liberalización financiera, le impide al gobierno utilizar el tipo de cambio como herramienta competitiva (es decir, devaluar la moneda), para encarecer importaciones y así mejorar la posición de los productores nacionales frente al exterior, ya que afectaría al sector financiero, el cual requiere de la estabilidad de la moneda. De ahí, que los gobiernos, al igual que el actual, procedan a reajustar salarios mínimos por debajo de la inflación, y de la productividad, a fin de reducir el costo laboral, para mejorar competitividad, y tratar de contrarrestar así el quiebre de empresas nacionales que se ha dado como consecuencia de su falta de competitividad frente a importaciones. La política de contracción salarial en nuestro país, nos ha llevado a que tengamos de los más bajos salarios en América Latina. El salario mínimo mensual en Argentina en 2012 era de 545 dólares, en Panamá 432 dólares, en Chile, 388 dólares, en Brasil 388, en Venezuela 360, Colombia 327, Ecuador 292, Perú, 278, y en cambio en México fue de 150 dólares mensuales. El hecho que los salarios mínimos en nuestro país sean bajos, y estén muy por debajo de la gran mayoría de los países latinoamericanos, ha actuado a favor de la posición competitiva de ciertos productos de exportación (sobre todo los de procesos productivos intensivos en mano de obra, donde la industria maquiladora está ubicada, la cual exporta 80 por ciento del total de los productos manufactureros), y ello no se ha traducido en mayor desarrollo industrial, ni de la economía, dado el bajo valor agregado nacional de tales exportaciones, lo que sumado al hecho de que tales exportaciones no pagan impuestos, y además pagan bajos salarios, su dinámica no irradia en crecimiento del mercado interno, lo que nos ha llevado a que el resto de los países de América Latina en la mayor parte de los últimos 15 años crezcan más que la economía nacional. Son las empresas transnacionales exportadoras las que se benefician de los bajos salarios, cuyas ganancias son expatriadas en gran medida a su país de origen, y en cambio pierden las empresas que crecen hacia el mercado interno, pues éste es restringido por los bajos salarios predominantes en el país.

El nuevo gobierno mantiene la misma política que su antecesor. Sigue confiado en el crecimiento de exportaciones, sin reconocer que ello no se ha traducido en mayor desarrollo industrial, ni en mayor generación de empleo productivo, ni en crecimiento sostenido. Persisten las presiones sobre la balanza de comercio exterior no petrolero, y por lo tanto la vulnerabilidad de la economía nacional en torno al comportamiento del acontecer internacional. La generalización de la recesión económica en cada vez mayor número de países, y la incertidumbre de la economía estadounidense, que tiende a desacelerar su dinámica de crecimiento, afectará el crecimiento de nuestras exportaciones, como de las remesas, y la entrada de capitales, lo que frenará la actividad económica. Al caer las exportaciones, se frenará la actividad económica, como la disponibilidad de divisas del país, lo que presionará sobre el sector externo, como sobre el tipo de cambio. El mercado interno (a pesar de los bajos salarios), se ha mantenido en gran medida por los flujos de ingreso provenientes de las remesas recibidas, como por el lavado de dinero. Al reducirse las remesas, y al contraerse los salarios reales, tanto por la política salarial, como por la reforma laboral aprobada, que llevará a privilegiar la contratación temporal, y a reducir la contratación permanente de trabajadores, disminuirán más el poder adquisitivo de las grandes mayorías de la población, por lo que se contraerá el mercado interno, y la actividad económica. A ello se suma la política de recorte del gasto público anunciada por el gobierno para trabajar con déficit fiscal cero, por lo que se diminuirá más el mercado interno, impidiendo que éste pueda actuar como motor de crecimiento para contrarrestar la caída de las exportaciones. La situación empeorará con la reforma hacendaria que nos han anunciado que se mandará al Congreso en 2013, encaminada a aumentar al recaudación tributaria a través del aumento y generalización del IVA, que mermará más el poder adquisitivo de las grandes mayorías, por lo que la contracción de la demanda será mayor, con sus efectos negativos sobre la actividad económica, el empleo y el bienestar de la población. Ese es parte del escenario económico que nos espera en 2013. 

 

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