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El alza del precio de los productos básicos, como resultado de la falta de política agrícola

Por: Arturo Huerta González

2012-07-31 04:00:00

México enfrentará alzas de los precios de los alimentos como consecuencia de la falta de visión de quienes nos han gobernado, de no asegurar la autosuficiencia alimentaria. La política de apertura comercial indiscriminada, conjuntamente con las políticas macroeconómicas de estabilidad, que priorizan políticas monetarias y fiscales restrictivas y abaratamiento del dólar, han actuado en detrimento de la capacidad productiva nacional, y de la competitividad, llevando a que los productos importados desplacen a la producción nacional, y a depender de los flujos de capital para poder financiarlos. De ahí que la economía está sujeta a los vaivenes de la economía internacional, como de los precios internacionales de los productos que importamos. En las últimas semanas se ha disparado el precio del maíz en los mercados internacionales (de mediados de junio a la fecha ha aumentado 51 por ciento, según las autoridades de Sagarpa), como consecuencia de la sequía que se presenta en Estados Unidos, lo que vendrá a impactar los precios nacionales, dado que es el precio internacional el que determina la fijación de los precios nacionales, ante la importancia que tienen las importaciones para satisfacer el consumo nacional.

Las autoridades señalan que el alza internacional del precio del maíz, como de la soya y el trigo, motivará a los productores nacionales a aumentar la producción nacional. Para que ello se dé, y así reducir las importaciones de dicho producto, el gobierno federal tendría que otorgar créditos preferenciales a los productores, situación que no se considera. El problema se vendría cuando el precio internacional vuelva a sus niveles anteriores: los productores verían reducido su ingreso, y se comprometería el reembolso de la deuda contraída. Para que ello no acontezca es importante que la economía nacional sea autosuficiente y no dependa de importaciones, a fin de que éstas no determinen el precio nacional.

No ha habido una política agrícola que favorezca la producción nacional, sino se ha optado por reducir la inflación a través de abaratar el dólar y así el precio de los productos importados, lo que ha llevado a la descapitalización de la agricultura, a la pérdida de autosuficiencia alimentaria, y a la desindustrialización del país; mientras, el sector agrícola no sea protegido, y no se aseguren niveles de rentabilidad, no se dará el crecimiento de la inversión necesaria para lograr la autosuficiencia alimentaria. Los precios internos deben asegurar la dinámica de acumulación de la esfera productiva, y así la generación de empleos y la dinámica nacional.

Al seguir la escasez nacional de productos básicos, y nuestra dependencia de importaciones para satisfacer el consumo nacional, continuará el alza de precios de estos productos, tanto por los problemas de sequía en EU como porque ello estimula la especulación que se viene dando desde hace tiempo en los mercados internacionales de tales productos, por lo que la perspectiva será de inflación nacional, a pesar de la existencia actual de granos en las bodegas. Éstas se acabarán y los mismos comercializadores empezarán a especular ante las perspectivas de mayores alzas de éstos precios. Ello impactará sobre el poder adquisitivo de la población, como sobre la tasa de interés, lo que agravará la problemática nacional, pues aumentará el costo de la deuda, por lo que los deudores tendrán menos recursos para invertir y consumir. No sólo incrementará el precio de la tortilla, del pan, huevo, pollo y demás productos alimenticios, dado que los granos básicos forman parte de la cadena alimenticia humana y animal. Al acelerarse la inflación empeorará la problemática nacional, pues perderemos más competitividad frente al exterior, y presionará sobre el tipo de cambio, variable que no quiere modificar el banco central, por lo que procederá a aumentar la tasa de interés para evitar salida de capitales y para promover más ingreso de éstos, para mantener la estabilidad cambiaria y evitar más inflación. El alza de la tasa de interés contraerá la actividad económica, y agravará los problemas de cartera vencida, y ello desestabilizará al sector bancario.

Por más que las autoridades hacendarias y monetarias del país vienen diciendo que la economía nacional no será afectada por los problemas presentes en las economías europeas, pasaremos a enfrentar serios problemas derivados de los propios rezagos productivos existentes, que nos han hecho depender del contexto internacional. A los problemas de inflación y de deterioro del poder adquisitivo se sumarán los que se derivan del recorte del gasto público que se avecina para mantener la disciplina fiscal, pues al aumentar la tasa de interés, incrementará el costo de la deuda pública y las presiones sobre las finanzas públicas. La recesión mundial trae consigo desaceleración de nuestras exportaciones, lo que frenará a aquellas industrias que crecen para el mercado externo, afectando ello la dinámica nacional, evidenciando que la economía nacional no puede quedar al margen del acontecer internacional, dada la internacionalización de las economías.

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