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¿En realidad se han remediado los riesgos financieros en el país?

Por: Arturo Huerta González

2012-03-27 05:06:36

El viernes 23 de marzo, ante el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas, el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, anunció que México adoptará los nuevos y más exigentes estándares mundiales en materia de supervisión y regulación bancaria. Dijo que a partir de los estragos de las crisis sufridas por México “aprendimos a identificar riesgos y remediarlos”, y que las reformas instrumentadas han dado mayor seguridad y estabilidad al sistema financiero mexicano.

Cabe recordarle al señor Carstens que las supervisiones y regulaciones bancarias no necesariamente eliminan el riesgo. Éste solo se elimina si los deudores obtienen ingresos suficientes para cubrir el pago de sus deudas, cosa que la política monetaria, cambiaria y fiscal predominantes defendidas por él no lo aseguran. Ello ha hecho que tengamos un sector bancario disfuncional a la dinámica económica, ya que otorga más créditos al propio sector financiero, como al consumo (especulando con altas tasas de interés) que a la esfera productiva. La propia Banca de Desarrollo que es del gobierno, otorga más créditos al sector público y al sector financiero, que al sector productivo. De ahí por el caul la economía crece por debajo de la media de América Latina.

El señor Carstens resaltó que las reformas instrumentadas al sector financiero hicieron posible “que en la de 2008 y 2009 no repercutiera en una severa devaluación del peso, compras de pánico de la moneda, desplome del crédito, crecimiento de la deuda o que las reservas internacionales se quedaran en cero, como ocurrió en 1995”. Al respecto, cabe recordarle que el dólar se disparó de 10.20 en agosto de 2008 a mas de 15 pesos por dólar en abril de 2009, y lo que redujo dicha paridad fue la línea de crédito que otorgó el FMI por 48 mil millones de dólares. No fueron sus reformas, sino dicha línea de crédito lo que frenó la devaluación, como la salida de capitales (que si hubo).

Lo que no mencionó es que ellos defendieron la estabilidad del tipo de cambio, a costa de desatender el crecimiento económico y el empleo, pues mantuvieron alta la tasa de interés, y recortaron el gasto público para mantener la disciplina fiscal, lo que llevó a que la actividad económica cayera en 6.2% en 2009, que fue la mayor caída que cualquier otro país en América Latina. Su preocupación siempre ha sido actuar a favor del sector financiero que quiere la estabilidad de la moneda, quien es el que la controla y la posee, y de ahí que la autoridad monetaria responde a tales intereses, y no a los del crecimiento económico en beneficio de las grandes mayorías del país.

Agustín Cartens dijo que las reservas internacionales ascienden a 150 mil millones de dólares, y que además se cuenta con una línea flexible de crédito con el Fondo Monetario Internacional (FMI) de 72 mil millones dólares, lo que según él, en conjunto supera el total de las deudas pública y privada del país. El problema es que hay alrededor de 130 mil millones de dólares de inversión extranjera en la Bolsa Mexicana de Valores, y 86 mil millones de dólares de inversión extranjera invertidos en deuda pública, por lo que al irse dicho capital, se irían a cero las reservas internacionales, y la línea de crédito del FMI , por lo que no habría recursos para financiar el déficit externo, y el pago de la deuda externa.

Carstens también habló de la Ley Federal de Responsabilidades Hacendarias que exige trabajar con disciplina fiscal, igual que lo que están haciendo los países de Europa, y que la deuda es 30 por ciento del PIB, y que en las economías avanzadas llega a 90 por ciento. Lo que no señala Carstens es que México ha disminuido el monto de la deuda pública a través de la venta de activos nacionales. Se ha dado un cambio patrimonial. Disminuyen los activos y empresas públicas, y el tamaño del Estado en la economía, y se incrementa el de la cúpula empresarial en el control de los sectores estratégicos y prioritario de la economía, lo que compromete la seguridad y soberanía nacional, lo que no le preocupa a los tomadores de decisiones en nuestro país. Hay que recordar que la deuda pública en la mayoría de los países desarrollados era baja antes de la crisis. Se incrementó el déficit fiscal y el monto y la deuda en relación al PIB, a raíz de la crisis, ya que se contrajo el PIB, y la recaudación tributaria, y se transfirieron recursos (deuda) a los rescates bancarios.

Cabe señalar que el hecho que trabajemos con disciplina fiscal, nos lleva a restringir el crecimiento del mercado interno, y a que la economía dependa de las exportaciones, como de la entrada de capitales, lo que nos coloca en un contexto de alta vulnerabilidad externa. La generalización de las políticas de austeridad fiscal está llevando a la mayoría de las economías del mundo a una recesión económica, así como al achicamiento del tamaño del Estado en la actividad económica, y a la creciente privatización de las economías, con las consecuencias de mayor desigualdad social, y mayores reclamos y descontentos político–sociales.

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