Su visita

Ella entró como es: Un rayo alto de la luna Y subió sus pies a la orilla De mi cama, atrevida, sin decoro. Me erizó con un beso congelado Y sentí que nací en el lecho de aquél lago. Ella es la mujer Que se fue con la flor de primavera Y volvió, otra vez,...

Himnos por el amor de las amigas

Y el sol de lluvia cambió de estado de ánimo, desordenó su propósito y desató una lluvia de fuego contra el mundo. Enrique González Rojo Arthur: TERCERO SOL A sus linderos, salpicadero de voces en ráfaga le alcanzan los gemelos de las pantorrillas, pero ni a sus talones llegan.   Su andar lleva la premura de...

Traigo en el pecho *

Traigo en el pecho la casa en que me nació la palabra saudades, las ventanas desde donde avisté mujeres maravillosas, los cuentos de Calleja y los de mi abuela, el ropero alto guardián de las invenciones y de mis pesadillas, la mesa limpia de migajas a la que ya no encuentro, las voces y las...

Esculturas sin límites

                                       A Ana Landa (Elogio al horizonte)   Honda gravita la piedra en las emociones. Lejos, al horizonte le halaga el elogio del fuego.   (Los dientes de hierro te peinaron)     1 Los dientes que peinan al viento se oxidan en cada bucle se enredan en cada nudo se arremolinan.   2...

Hilo

¿Es amor este hilo azul que me prolonga, devana y tensa tras tu huella, las orillas de tu falda y el oscuro brillo de tu mirada?   ¿Son amor los algodones del cielo que te dan sombra, que te mojan y resguardan?   ¿Es amor este soplo que acompaña mi saludo infantil con un guiño,...

Enigmas (y no tanto)

Enigmas (y no tanto)  Tu silencioso escándalo Mar de la Serenidad Aquel gateo Que en trío termina aullando El frenesí y el salto De los linces hacia el abrazo Tus pechos incomprensibles (bajo tus manos) De imaginables inquietudes Lo que distingue al poema Cuando enjuaga de cuando enjuga La inusitada sonrisa De la Gioconda -lugar...

Deshojes

Respira todo el otoño en una sola flor. Oskar  W. Milosz: La musa 1 Desconocía este latir del mar: Ella viste de rojo, enseña las pantorrillas y los pies desnudos. 2 Camina adelante, yo recojo sus pensares. Míralos respirar en el jarrón del escritorio. 3 Estoy solo y cada mañana miento al saludarme en el...

Desamparada por la caída histórica

Desamparada por la caída histórica de sus pechos, los esconde, furtiva, en mi boca.   No se apenen, les digo, rociándolos de amaneceres. Anímense, les propongo, puliéndoles con la lengua su botonadura. Les sorbo su amargor y se dulcifica su entrega. Luego les soplo murmurando, ya no podemos tocar el suelo y volamos abrazados ....