Colibríes

1 Lloro colibrí Y emerge la flor Y se llena el cáliz Donde bebes. 2 Danza el colibrí Resplandeciente: Tiempo de revoluciones. 3 Los párpados de las desaparecidas Pétalos dulces De Siemprevivas. 4 Dicen que sus osamentas Son inconmovibles Aunque en la memoria andan Y mueven. 5 Mueve sus hélices de lumbre El ave Única...

Juego de espejos

Espejo de cada una, la mano opuesta se quiere acoplada, precisa que la cubran, así sea su contraria e iracunda: picante como daga, como un mazo en la masa, como un toro que empitona al que le topa hasta quebrantarse los nudillos.   Sonora en el aplauso, la imagen que recibe y la que da...

Se queja el viento entero

Se queja el viento y el fuego de los hogares.   Es una ola estridente de frío   por los cadáveres que ambulan,   mal refrigerados, pestilentes,   en los tráileres de la muerte.       En ruta contraria, las gargantas arden   reclaman ante a las fosas comunes,   o frente a las...

El arte de pinchar el globo

Un obrero pincha el globo y el carro no se mueve en la línea, y él respira, descansa. Caen por las goteras del mercado las acciones de la Ford y la Toyota. Una joven pincha el globo y sale de su casa sin permiso del padre, del novio, del marido o del gobierno. Se mira...

Geografías antes del derrumbe

El domingo en el tianguis conseguí una camisa L.L. Bean de diseño italiano a treinta y cinco pesos.   Había sido usada, supongo, por un trabajador migrante en Seattle. Traía en el bolsillo un ticket deslavado de un mall de ese rumbo.   Él había comprado milk & sodes.   En la etiqueta de la...

Amanecer y mirarte dormida

puede ser contraproducente.   Vuelvo al sueño, se reanuda el delirio con el descanso de tu pelo en la almohada, y la temperatura se instaura en la fiebre que nos hizo sacudirnos al filo de la noche.   Amanecer y mirarte dormida es una enfermedad de la que se sana acompasando los resuellos, integrando mi...

Un hilo a la raíz más honda

Mis dedos retorcidos no dibujan, aunque como Tántalo en cada poema copio una flor parecida a tu cáliz de pétalos con sus labios múltiples, de mujer bejuco. Tejo con la enredadera mi destino. Y yerro y borro para volver a la flor a libar su jugo de lucidez: licor de los desesperanzados, de los que...

En verano vienen con las lluvias

En verano vienen con las lluvias las penas que retrasó el viento: masacres, desapariciones, rupturas, abandonos, muertes que nos roban el sueño.   Tocan la ventana, sacuden la puerta, se cuelan por el quicio, y de mojarnos los pies alcanzan las rodillas, para que, al poco, naveguen los genitales, el original ombligo, el vientre y...

Pan silvestre

En un horno milenario   los Natufios doraron   hasta el crujido   el grano rústico   que al paso de su cacería   recolectaban para el común.       Todavía no se cultivaba el cereal   y seguramente eran las Natufias,   mujeres del Desierto Negro,   aún libres en sus casas,  ...