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Jueves, 26 de mayo de 2011
La Jornada de Oriente - Puebla - Economía
 
 

Si no hay cambio de gobierno en 2012, no habrá políticas de rescate del agro: Toledo

 
YADIRA LLAVEN

Para el investigador de la UNAM Víctor Toledo Manssur, si no hay un cambio radical en el gobierno federal, en 2012, difícilmente existirán políticas públicas en rescate del agro mexicano.

Sin caer en romanticismos, expuso que lo que suceda el año entrante, en términos de política, determinará el modelo económico a seguir en el campo. Por lo que los próximos dos sexenios, aseveró, serán definitivos en el futuro del país.

El biólogo lamentó que la mayor parte de las leyes mexicanas favorezcan al sistema neoliberal, por lo que hizo un exhorto para que se reforme a profundidad la Constitución Mexicana, en los artículos que competen al desarrollo del campo, que ve difícil si no hay cambios en la presidencia de la República.

La declaración fue emitida en la mesa titulada “El futuro de la sociedad rural”, en la que también participaron los investigadores Denis Requier Desjardins y Gerardo Verschoor, moderado por Hubert Carton de Grammont.

La actividad se desarrolló en el salón Barroco del edificio Carolino de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP), sede del octavo Congreso de la Asociación Mexicana de Estudios Rurales (AMER).

Con 30 años de trabajo académico, Toledo Manssur ha desarrollado una exhaustiva labor de investigación en el campo del pensamiento ambiental, y desde ahí opinó que estamos viviendo una época sin antecedentes en la historia, no sólo por la complejidad del mundo en que vivimos, sino –precisó– porque estamos viviendo en una nueva era geológica antropocéntrica donde la especie humana tiene una fuerza global, que lo que haga o deje de hacer repercutirá al mundo.

Vivimos una época de emergencia, por cambios múltiples en el clima y por el detrimento irreversible de los recursos naturales no renovables. Por lo tanto, señaló que cada día que pasa es mejor que el que estábamos viviendo.

Dibujó dos grandes escenarios para el campo mexicano dentro de 20 años. El primero cumple con los “sueños” de todo neoliberal: se abren los mercados, se arrasa con la sociedad indígena, se consumen transgénicos, se talan los árboles, se cercan con red eléctrica las áreas protegidas, las zonas arqueológicas se rodean de hoteles de lujo y se privatiza la tierra.

Y en segundo lugar, comentó, está el escenario de las zonas rurales, donde se respeta la biodiversidad, a la cultura del campesino indígena, a las fábricas naturales de agua, las zonas forestales, los mosaicos de paisajes, se eliminan los agrotóxicos, existe la autosuficiencia local, el mercado justo, y la pequeña escala.

Sobre este último punto, puso como ejemplo la ardua labor de la Cooperativa Agropecuaria Regional Tosepan Titataniske, en la Sierra Norte de Puebla, conformada por 2 mil 600 familias autosuficientes, gracias a la creación de programas de agroecología.

En otro tema, dentro de su participación también destacó que es urgente que se cambie el programa educativo que promueve la Universidad Autónoma de Chapingo, que en 90 por ciento está dirigido a imitar el modelo agroindustiral.

“Muchos jóvenes campesinos se forman para trabajar en compañías y no en la comunidad”. Mientras que el ejemplo, consideró, lo están dando las pequeñas universidades interculturales del país, donde actualmente se instruyen más de 6 mil jóvenes.

 

No a los megaproyectos: Frente de Pueblos

Tras su participación, casi a mitad del acto, doña Claudia Rojas, integrante del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua Puebla–Tlaxcala, se pronunció a nombre de las comunidades rurales afectadas por el proyecto Arco Norte, que unirá a la zona de Santa Fe en la ciudad de México con la zona maquiladora e industrial de San Martín Texmelucan.

La activista relató que el gobierno de Rafael Moreno Valle debe reconocer que hay una amplia oposición al proyecto, y por lo tanto debe cancelarlo.

A la fecha, ni la administración de Mario Marín Torres ni la actual han demostrado cuál va a ser el beneficio que obtendrían las comunidades del norte de la capital con esa autopista. “Sólo han guardado silencio”, afirmó.

Con la atención del público intelectual, pidió que el octavo Congreso de la AMER emita un exhorto al gobierno morenovallista donde se expliquen las graves consecuencias que traerán al agro poblano los megaproyectos que pretende impulsar durante su sexenio.

 

Necesario, pensar a futuro: Carton

Sobre el tema de “El futuro de la sociedad rural”, Hubert Carton dijo que es un tema complicado, pero importante para los mexicanos.

El investigador de la UNAM comentó que “debemos pensar hacia dónde van las cosas, y hacia dónde quisiéramos que fuera nuestra sociedad rural, para ir pensando en la elaboración de políticas públicas”.

En tanto, Requier, del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Toulouse, habló más bien del futuro de las economías rurales.

Su plática se centró en la importancia de buscar nuevas formas de ruralidad, donde se respete al medio ambiente, sobre todas las cosas, e interactué estrechamente con la producción del alimenticio y su desarrollo sustentable, porque de este proceso agroalimentario, aseveró, depende el vínculo del patrimonio y la identidad cultural de cada pueblo.

Requier explicó que en la actualidad la nueva ruralidad marca una desvinculación entre agricultura y ruralidad, principalmente por el fenómeno de la diversificación de las actividades en la zona rural, que en ciertos casos minimiza a la actividad agrícola.

Es ahí, precisó, donde para mal se han dado nuevas formas de agricultura, como la empresarial, industrial y de desterritorialización.

Por ello, en algunas regiones europeas, citó como ejemplo, el vínculo con la agricultura casi no existe. A tal grado, informó que 60 por ciento de la tierra que se cultiva es porque es vista como un empleo, no como una forma de vida.

Cuando argumentó que cifras del Banco Mundial aseguran que existen tres vías para que un país salga de la pobreza, entre ellos, el aumento de la productividad agrícola.

Al último, planteó que a futuro una economía rural sana deberá ser basada en el efecto multiplicador de exportaciones de los productos del territorio, para que se generen ingresos y actividades domesticas que dependan de ello.

 
 
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