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Miércoles, 17 de noviembre de 2010
La Jornada de Oriente - Puebla - Secciones
 
 
ECONOMÍA A RETAZOS
 

La Revolución es la Revolución

Virginia González Melgarejo

 

Hace poco más de 100 años, Sebastián Lerdo de Tejada, en su libro Memorias inéditas, hablaba de una inminente revolución en el país y mencionaba que Porfirio Díaz había acumulado peligrosamente dos factores de disolución: el dinero y la violencia. La visión que entonces tenía del país Lerdo de Tejada sigue vigente y, como entonces, peligrosamente latente, pues a 100 años del inicio del movimiento revolucionario, las condiciones de desigualdad y de injusticia siguen imperando en el país, y en este sexenio se ven tristemente coronadas por una inédita ola de violencia.

Hace 100 años se aglutinaron con diversas reivindicaciones de orden político económico y social diversas fuerzas y personalidades altamente contrastantes. Francisco I. Madero y José María Pino Suárez, pugnaban por la democracia electoral y acuñaron el lema “Sufragio efectivo, no reelección”; los hermanos Flores Magón, con su pensamiento libertario; Francisco Villa, Pascual Orozco y Abraham González, enfrentados contra quienes ostentaban el poder económico y político; Emiliano Zapata, cuya preocupación fue la devolución de las tierras a los pueblos: “la tierra es de quien la trabaja” sostenía el caudillo del sur. Todos ellos, sin embargo, se vieron enfrentados por cuestiones ideológicas; Villa y Zapata pugnaban por reformas de carácter social, mientras que Carranza tenía una política más conservadora.

Pese a sus diferencias, todos ellos, que en un momento fueron acompañados por miles de mujeres y hombres que  lucharon y dieron su vida por ver un México mejor. sabían que Revolución significaba una transformación radical y profunda en aspectos económicos, políticos y sociales  y trataron de emprenderla.

Hoy, al igual que hace 100 años, habemos millones de mexicanos conscientes de la necesidad de un cambio para construir un país distinto; sabemos que un México mejor es posible y, en consecuencia, honrar a aquellos que dieron su vida nos exige confrontar al actual régimen, organizarnos y como sociedad emprender una lucha pacífica para arrancar al país de las garras del neoliberalismo. Para lograrlo, existe una propuesta viable, seria, congruente con las actuales condiciones del país y es el Proyecto Alternativo de Nación, encabezada dignamente por Andrés Manuel López Obrador y hoy, como ayer, la Revolución de las conciencias está en marcha.

 
 

Dinámica de la inversión y el empleo en México durante 2010

Samuel Ortiz Velázquez

 

Hace unos días el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), dio a conocer el comportamiento de dos indicadores macroeconómicos cruciales para el desarrollo económico y estrechamente vinculados entre sí: la inversión (fija bruta) y la ocupación. Las siguientes líneas abordan algunos de los aspectos más relevantes de ambas variables.

Inversión. Entre enero y agosto de 2010, la inversión permaneció casi estancada pues creció al 1.2 por ciento, comparada con el mismo lapso de 2009. Considerando que el año pasado la inversión global retrocedió en términos reales a un nivel similar al de 2006, el raquítico crecimiento de 2010 indica que un año no será suficiente para compensar el gran retroceso de cuatro años que provocó la severa contracción económica de 2009.

Ocupación. Según la metodología de Inegi, el numero de empleados se elevó, al pasar de 43.9 a 44.5 millones de empleos, comparando el trimestre julio–septiembre de 2010 con igual trimestre de 2009. Es decir, como señala la incesante propaganda televisiva, se han generado 563 mil 359 nuevos empleos. Pero, ¿Cuáles son las características de los empleos generados? Primero, la generación de empleos nuevos alcanzó para cubrir apenas las dos terceras partes de los empleos que reclaman 865 mil 410 jóvenes que se incorporaron a la población en edad de trabajar (de 14 años y más); segundo, 185 mil de esos empleos (33 por ciento) corresponden a empleos “parciales” de menos de 15 horas a la semana; tercero, 252 mil 251 empleos (44.7 por ciento) carecen del acceso a las instituciones de salud; cuarto, 333 mil (el 59.1 por ciento) corresponden a empleos generados en el sector terciario de la economía y dentro de este, 74 mil corresponden a la economía informal, esto representa el 13 por cientodel total de los nuevos empleos generados.

Así las cosas, la “acelerada recuperación de la economía mexicana” (Felipe Calderón dixit), luego de la histórica contracción económica de 2009, no ha sido acompañada por un dinamismo de la inversión y el empleo. De hecho, el cuasi estancamiento de la inversión y la tercerización, precarización e insuficiencia de los empleos generados, ha sido la constante durante los últimos 28 años y evidencian la parcialidad de la política económica vigente que privilegia la estabilidad de algunas variables seleccionadas (los precios, vía un tipo de cambio sobrevaluado y el déficit fiscal), mientras omite el comportamiento de los principales agregados macro sociales.

Un país que aspire a crecer a tasas altas y estables generando empleos de calidad, debe elevar sus niveles de inversión. En este sentido, según CEPAL, los países de América Latina, incluido México, necesitan elevar la participación de la inversión en el Producto Interno Bruto de cuatro a seis puntos porcentuales, para crecer a ritmos de 5 o 6 por ciento de manera sostenida, algo no visto en México desde el “auge petrolero” de 1976–1981, cuando el coeficiente de inversión pasó de 22 a 26.5 por ciento y la economía reaccionó creciendo a tasas del 6.6 por ciento promedio anual.

 
 

Nuevos riesgos de la economía mundial

Vanessa Galván Castellanos

 

A principios del mes de noviembre, la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed) anunció que inyectará a la economía de ese país 600 mil millones de dólares en los próximos siete meses, en un intento por dar respiro a la alicaída economía estadounidense. La decisión tiene como objetivo disminuir el costo de los créditos personales y empresariales, ya que dicha economía aún no supera los efectos de la reciente crisis económica, la peor en décadas. Con esta decisión, el gobierno de Estados Unidos trata de disminuir su enorme déficit fiscal con la creación de dinero. Sin embargo, lo preocupante de esta decisión es el efecto que tendrá en la economía global.

De entrada, esta medida de la Fed aumentará el próximo año las presiones inflacionarias en la economía estadounidense, lo que afectará los tipos de cambio con las diferentes monedas. Como respuesta, es posible que los diferentes países y los grandes inversionistas y especuladores busquen otras monedas en las que mantengan el poder adquisitivo de su dinero y les proporcione mayor estabilidad. No en vano Carlos Slim, el hombre mas rico del mundo según la revista Forbes, señaló durante un debate organizado en Buenos Aires por el Círculo de Montevideo: “Lo que me preocupa es que las presiones devaluatorias del dólar para tratar de resolver el problema de la balanza comercial de Estados Unidos está provocando volatilidad y un aumento en los precios de los comodities, lo que provoca presiones inflacionarias en todo el mundo.” 

Esta situación podría ser dañina para la economía mexicana porque el peso podría apreciarse y regresar el “superpeso”, el cual se daría gracias a un exceso de liquidez en los Estados Unidos y no por aumento de productividad en nuestro país, por lo que las exportaciones mexicanas se encarecerán y se exportara menos por un mayor precio del peso mexicano.

Lo anterior evidencia la necesidad de reducir la dependencia de la economía mexicana respecto de la estadounidense y basar su crecimiento en un mercado interno fortalecido y en la diversificación de las exportaciones tanto de productos como de países.

 
 

 
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