Según funcionarios del gobierno estatal, la empresa Dragón, productora de agroquímicos, saldrá de la región de Izúcar de Matamoros, lo cual es beneficioso para la población y el ambiente de esa zona, aunque de permitirse la instalación en otra región de la entidad o del país, lo que estaría sucediendo es trasladar el riesgo a otros, resolver un problema social ante la organización y movilización ciudadana de Izúcar, sin cuestionar de fondo los efectos que muchos de esos agroquímicos tienen no sólo para las poblaciones donde se encuentran las fábricas, sino para los que compran, aplican y finalmente consumimos dichos químicos a partir de los alimentos ingeridos, que a la larga se revierten en la salud.
Por ello, la discusión sobre las características y el tipo de agricultura, el patrón tecnológico imperante, así como la necesidad de recuperar el control de la misma por los agricultores frente al poder de las grandes empresas agroalimentarias que controlan casi por completo los sistemas agrícolas y alimentarios a nivel mundial se ha vuelto un tema central de debate en la lógica de la sustentabilidad.
En materia de químicos, cada día bajo mayores presiones sociales y el desarrollo científico–tecnológico que valora los efectos de sus aplicaciones en materia agropecuaria, se engrosa la lista de productos prohibidos por su alta toxicidad.
En fechas recientes, en un boletín de la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas en México, A.C. (RAPAM), miembro de la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas en América Latina (RAP–AL), cuyas páginas de internet son www.rapam.org y www.rapal.org, respectivamente, se mencionaba que aumentaba a 70 el número de países en el mundo que han prohibido o están en proceso de poner fecha límite al uso de endosulfán, un insecticida ampliamente utilizado y autorizado en México.
Por ejemplo, Brasil, que es el principal consumidor de endosulfán en América Latina, anunció el retiro progresivo en un plazo de tres años, la decisión, según el boletín, “es resultado de la reevaluación toxicológica realizada por la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (ANVISA). La reducción del uso incluye la cancelación de las importaciones hasta el 31 de julio de 2011; parar la producción nacional al 31 julio 2012, y la cancelación de la comercialización de todos los productos formulados hasta 31 Julio 2013. El plazo de gracia es resultado de una negociación política donde tuvo que intervenir el Ministerio Público, aunque las organizaciones ciudadanas demandan que se reduzca el plazo, pues es muy largo.
En México, según esa misma fuente, el endosulfán está registrado y autorizado como insecticida y acaricida para 42 cultivos, con 84 marcas comerciales registradas, entre las que destacan Thiodan (Bayer), Thionex (Koor, representante de Makthesim Agan) y Thiosulfan (Agricultura Nacional), preguntándose que si Bayer y Maktheshim Agan van a retirar al endosulfán en EU, Canadá y Brasil, cuándo lo harán en México.
Si bien la salida de Dragón de Izúcar se concreta y resuelve el conflicto social generado, la discusión sobre su nueva localización abre un espacio para otras valoraciones, que permiten poner en el centro la salud de la población a partir de reconsiderar la autorización de producciones altamente tóxicas, así como el patrón tecnológico dominante en materia alimentaria.