Luego de que se dieron a conocer los últimos resultados de la Evaluación Nacional para el Logro Académico de Centros Escolares (ENLACE), en los cuales de nueva cuenta se evidenció la mala formación académica de alumnos de primaria, secundaria y bachillerato en asignaturas básicas como son español, matemáticas e historia, el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP) en el estado, Darío Carmona García, calificó como “positivas” estas conclusiones.
Ante esta respuesta vale la pena preguntarse: ¿cuál es la realidad que observa Carmona? ¿Entiende el funcionario la magnitud y gravedad de los resultados de la prueba ENLACE? ¿Las expresiones del titular de la SEP se pueden tomar como un acto de cinismo o de ignorancia acerca de los problemas que debe atender?
La contestación a las anteriores preguntas parece ser la siguiente: a lo largo del sexenio la SEP estuvo encabezada por un funcionario que se dedicó fundamentalmente a resolverle conflictos al SNTE; a ser operador electoral; a gestionar mayor presupuesto para la dependencia que encabeza y a buscar ser candidato a un puesto de elección popular. Todas estas actividades evitaron que cumpliera con su función más importante, que era elaborar un plan estratégico que permitiera avanzar en dos rutas: mejorar la calidad de la enseñanza y abatir el rezago educativo.
Dicho de otra manera: en este sexenio, la SEP y su titular se dedicaron a hacer política y se olvidaron de la educación. Esta actitud tendrá profundas consecuencias en el desarrollo social del estado, y serán a largo plazo.