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Martes, 31 de agosto de 2010
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 SUBEYBAJA 

De sorpresa en sorpresa

 
Ramón Beltrán

Un buen amigo me hizo el favor de obsequiarme un pequeño libro “de bolsillo”, colección editada por la casa Randolph House–Mondadori,  editorial que acostumbra publicar obras que seguramente sacudirán al lector y, por supuesto, a la opinión pública.

El nombre Los Nazis en México; el autor: Juan Alberto Cedillo,  y vale la pena mencionar que obtuvo el Primer Premio Debate de Libro Reportaje en 2007, cuyo jurado estuvo integrado por Aristegui, Granados Chapa, Vicente Leñero, Juan Villoro, Jorge Zepeda Patterson y Cristóbal Pera.

Una lectura breve, de poco más de 200 páginas, que sorprende por la cantidad de datos y documentos citados a pie de página que se refieren a investigaciones efectuadas en el Archivo General de la Nación y al Archivo General de Washington. La bibliografía citada también es bastante extensa.

Y su lectura es, por decir algo, sorprendente. Las afirmaciones categóricas. Los señalamientos precisos.

La parte en que se refiere a los planes del gobierno hitleriano para “minar” desde dentro a la Unión Americana por medio de la introducción de drogas utilizando a  México como trampolín, y de cómo esto dio por consecuencia la creación del primer “cártel” de las drogas en nuestro país, así como la estatura política de quienes fueron sus  integrantes, no puede dejar de sorprender a quienes hemos permanecido ajenos a la actividad no armada de la Segunda Guerra Mundial en el hemisferio americano antes, durante y después de estallado el conflicto.

Y más sorprende al lector cuando se llega a los nombres de los poblanos, y de los no poblanos, pero que posteriormente radicaron en nuestra ciudad y que van apareciendo en las páginas del libro, ya sea relacionados con las actividades de espionaje o con las actividades destinadas a la introducción de drogas al país vecino.

También llama poderosamente la atención la llegada de una bellísima espía alemana, Hilda Kruger, actriz relacionada en Alemania con el maestro de la propaganda nazi Joseph Goebbels, y cuya entrada a nuestro país fue avalada por otro Alemán; pero éste solamente lo era de apellido y cuyo nombre era Miguel, quien llegaría posteriormente a ser presidente de México. éste fue solamente uno de tantos que se relacionaron sentimentalmente con esta nueva versión de la Mata Hari, quien también tuvo que ver con Paul Getty, Mario Ramón Beteta, y quien más tarde estuvo casada con Ignacio de la Torre.

Basta con transcribir algunos párrafos para desatar el apetito de quienes estén interesados en estos oscuros capítulos  de la historia mexicana...

“... al abordar el yate, las autoridades mexicanas encontraron un cargamento de opio y morfina (en Veracruz). Detuvieron el barco y lo llevaron al puerto. Unas horas después el gobernador de Veracruz, quien posteriormente sería presidente de México, Miguel Alemán, fue a la oficina de la guardia costera y pidió que el barco fuera devuelto. Se rechazó su petición por no tener autoridad para una demanda de esa naturaleza. Dos días después llegaron órdenes desde la ciudad de México y el barco fue entregado. Continuó su viaje con destino desconocido...”

“... otro de los gobernadores que se beneficiaron con el dinero generado por las drogas fue Maximino Ávila Camacho, entonces mandatario de Puebla y amigo íntimo de Gonzalo N. Santos...”

Todo lo anterior sustentado en documentos oficiales estadounidenses.

Gonzalo N. Santos, Maximino, Ezequiel Padilla, Miguel Alemán, Andreu Almazán, Vasconcelos, Donato Bravo Izquierdo, el general Francisco Aguilar González, son solamente algunos de los nombre de los militares y políticos que aparecen relacionados con las actividades nazis y/o relacionados con el espionaje o el tráfico de drogas.

Un papel relevante en la trama lo ocupa otro conocido de los poblanos, Roberto Trauwitz Amezaga, entonces teniente de Caballería, secretario particular y traductor al servicio del presidente Manuel Ávila Camacho, quien inclusive llegó a fungir como traductor durante la entrevista entre Franklin D. Roosevelt y Ávila Camacho.

Otros actores destacados son el Movimiento Nacional Sinarquista y Salvador Abascal, padre del que fuera secretario de Gobernación; el general Cedillo y su fracasado golpe de estado;  e inclusive se hace mención del atentado contra Trotsky entre los hechos relevantes de aquella agitada época.

Una vez más podemos observar cómo nuestro país es utilizado como instrumento para satisfacer los intereses de las grandes potencias, así como por las grandes corporaciones trasnacionales. 

Aún falta profundizar mucho más en las investigaciones sobre esta época, así como sobre la presencia de los agentes de los dos grandes bloques durante la Guerra Fría.

Juguete de los imperios hace dos siglos y hace un siglo; cien veces invadido, despojado de riquezas y territorios, objeto de todas las propagandas y de todas las intrigas, México inicia el siglo XXI en medio de una de las peores crisis de su historia. Hace 60 años nuestros políticos y nuestros militares se beneficiaban ya del narcotráfico. ¿Y ahora?

Georg Nicolaus, espía nazi, confesó sus actividades a B. Downey Rice, agente especial del FBI. Entre otras cosas, afirmó: “... aunque soy de la opinión de que no hay funcionario mexicano que no tenga su precio y a quien no pueda comprarse, yo no hice ningún pago a ningún individuo del gobierno mexicano...”

Obviamente mentía...

 
 
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