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Lunes, 16 de agosto de 2010
La Jornada de Oriente - Puebla - Estado
 
 

Falleció Rigoberto Benítez Trujillo, pionero de la demoscopia en Puebla

 

Rigoberto Benítez  n  Foto Abraham Paredes / Archivo de La Jornada de Oriente
MÓNICA CAMACHO Y MARTÍN HERNÁNDEZ

Disciplinado, obsesivo y riguroso; de mente estratégica y de gran inteligencia, Rigoberto Benítez Trujillo, quien falleció el sábado pasado víctima de cáncer a los 49 años de edad, dejó huella en la vida pública del estado como analista de procesos electorales y fundador del Centro de Investigación Sobre Opinión Pública de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP).

Su gentileza, caballerosidad, sencillez y solidaridad marcaron a sus amigos más cercanos. La honestidad que lo caracterizó hasta el final tuvo su último destello en el pasado proceso electoral, pues fue el único demoscopista poblano que acertó en los pronósticos que sus encuestas marcaban, y sin titubeos expresó a quien quiso escucharlo que el PRI perdería 80 años de hegemonía en el Poder Ejecutivo poblano y que Rafael Moreno Valle Rosas sería gobernador.

“Rigoberto tuvo el talento para medir y la ética para dar a conocer los resultados de sus encuestas le gustara a quien le gustara. Privilegió siempre la opinión de la gente por encima de los deseos del poder”, expresó uno de los hombres más cercanos a Benítez, Fernando Canales, director de noticiarios de Ultra Sistema de Noticias y conductor de la emisión del informativo matutino que se transmite por el 92.5 de Frecuencia Modulada.

Canales fue amigo, pero también concuño de Benítez, y profesionalmente atestiguaron el desarrollo de algunos de los comicios más importantes de los años recientes en la entidad. Canales recordó a su camarada como “un gran compañero de viajes”.

Rigoberto Benítez Trujillo nació el 25 de diciembre de 1960. Fue poblano, hijo de un electricista que formó parte de la agrupación Tendencia Democrática, del finado líder sindical Rafael Galván, a quien se debe, entre otras cosas, la fusión del Sindicato de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana y el Sindicato Nacional de Electricistas, de la que resultó el Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (SUTERM).

Benítez vivió de cerca la lucha del movimiento obrero y la defensa de las causas sociales. La intensa actividad gremial de su progenitor le inculcó desde los primeros años de existencia el talante democrático y el interés por los asuntos públicos que lo definiría para siempre.

Su carrera universitaria inició como estudiante de la Facultad de Economía de la UAP. En esa etapa conoció a la mayor parte de las personas que le acompañarían a lo largo de su carrera profesional y vida privada, entre quienes se encontraron el ex rector de la máxima casa de estudios y ex edil de la capital del estado, Enrique Doger Guerrero, y Héctor Hernández Sosa, actual coordinador de asesores de la presidente municipal, Blanca Alcalá.

Doger recuerda bien esos años. Corría la década de los 80 y el futuro jefe del gobierno universitario apenas había concluido la carrera de Medicina: se desempeñaba como investigador cuando conoció a Benítez. 

“En él encontré a un hombre generoso, buen amigo, solidario, que siempre tenía la mano tendida para ayudar”, expresó el hoy diputado electo del PRI al rememorar por qué Rigoberto fue uno de sus colaboradores más cercanos durante muchos años.

Doger describió al célebre encuestador con la pinta con la que muchos lo recordarán: “siempre con su cigarro en la mano”, y una barba tupida “que lo hacía parecer musulmán”.

 

Los años de militancia

y periodismo

 

A los 28 años, el espíritu izquierdista de Rigoberto eclosionó en el movimiento ciudadano que intentó llevar a Cuauhtémoc Cárdenas al poder presidencial. Quienes lo conocieron recuerdan que el fraude perpetrado por el sistema lo marcó sobremanera y fortaleció su compromiso con la democratización del país, por lo que no dudó en arrojarse de lleno a la empresa de fundar el comité estatal del Partido de la Revolución Democrática en Puebla.

En una carta de despedida que otro de sus amigos entrañables, Aurelio Fernández Fuentes, hizo pública en estas páginas el 9 de julio pasado, el director de La Jornada de Oriente recordó esos años de lucha:

“En 1988 participamos en el movimiento de Cuauhtémoc Cárdenas y vi tu afinidad por el conocimiento de los procesos electorales, aunque tu formación como economista siempre fue muy probada. ¿Recuerdas cuando fuimos a la casa del ingeniero Luis Rivera Terrazas para invitarlo a participar en el mitin que organizamos frente a la casa de los hermanos Serdán, que fue conducido por ti y por Alfonso Arau, con el que se fundó el Partido de la Revolución Democrática en Puebla? Luego, cuando vimos llegar a sus filas a los mismos de siempre, les entregamos las hojas de afiliación sin haber llenado las nuestras. Recordarás que alguna vez comentamos sobre el primer pronóstico de que aquel partido sería un organismo sin alma había resultado un pálido reflejo de lo que luego ocurrió. ¿Te imaginaste que aquel partido que fundamos se convertiría en el que va por los chescos para los dirigentes del PAN?”.

Por aquella época, Benítez se incluyó en una nueva aventura como colaborador de una nueva casa editorial: La Jornada de Oriente, en donde tuvo participaciones en una corta temporada como reportero, en otras ocasiones como articulista y en algunas más como fuente.

 

La era demoscopista

 

Comenzó poco tiempo después el ascenso de Benítez en su carrera administrativa dentro de la UAP. Fue secretario particular de José Marún Doger Corte cuando éste se desempeñó como rector. También fundó y dirigió el Centro Universitario para la Prevención de Desastres Regionales (Cupreder) en ese periodo, así como el Centro de Investigación de Estudios sobre Opinión Pública (CISO), el organismo que le brindaría fama, poder y reconocimiento dentro y fuera de Puebla.

Elías Aguilar, actual director de la empresa Indicadores, también especializada en encuestas, lo conoció en el proceso electoral federal de 1997. Hoy señala sus aportaciones: fue pionero de los estudios demoscópicos en la entidad, impulsó la profesionalización de ese gremio y tuvo una particular preocupación por el comportamiento del electorado poblano, análisis que ejecutó con el método de círculos concéntricos. En esa misma lógica, Aguilar recuerda que en Puebla nadie utilizó el esquema de “minería de datos” como Rigoberto.

Otro de sus legados, apunta Elías Aguilar, fue la creación de la Asociación de Empresas e Instituciones de Investigaciones de Mercado y Opinión Pública de Oriente AC, de la cual fue el primer presidente.

Cuando Enrique Doger Guerrero asumió la administración central de la UAP, Rigoberto Benítez ocupó la titularidad de la Vicerrectoría de Extensión y Difusión de la Cultura y luego la Dirección de Comunicación Social, cargo que conservó durante el tiempo que en Enrique Agüera Ibáñez fungió como rector interino.

Cuando Agüera fue electo rector, Benítez salió de la máxima casa de estudios y fundó su propia compañía demoscopista: Opina, la que dirigió junto con su esposa Nora Zarco hasta el día de su muerte.

Hace un año más o menos, un intenso dolor lo hizo abandonar una junta que celebraba con su equipo de trabajo. Héctor Hernández Sosa asegura que ese fue el primer síntoma del mal que terminaría por arrebatar la vida a su amigo. La salud de Rigoberto empeoró dramáticamente, y sin embargo él siguió trabajando en los lapsos que la enfermedad terminal se lo permitió.

Su última aparición pública sucedió la noche del 4 de julio. Desde la emisión especial que USN y La Jornada de Oriente efectuaron con motivo de los comicios, Rigoberto hizo un análisis de lo sucedido con dificultades al hablar, pero con la lucidez que lo caracterizó siempre.

Un mes y 10 días después, a las 5 de la mañana del sábado pasado, el demoscopista dejó de existir, víctima de cáncer.

 
 
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