– ¿Ya viste que hay una estrella 300 veces más grande que el sol? –me preguntó mi hijo–, ¡es la estrella más grande del universo que se ha hallado!
–Sí. Lo leí. –respondí y se soltó hablando:
–Imagínate: el relativo de cómo brilla esa estrella es si nuestro sol fuera como la luna, ésta brillaría como el sol. Entre más brilla una estrella más rápido se muere. La fusión de hidrógeno a helio y a elementos más pesados es más rápido.
“Una estrella entre más brilla, más energía suelta. Es tan grande que no está definida. Es como una nube: se va deshaciendo poco a poquito y las llamaradas que emiten salen al espacio: vientos solares, se llaman.
“Según la teoría del big bang, en una pequeña molécula existió toda la materia y energía que hay en el universo, que nunca va a cambiar, siempre va a ser la misma cantidad de materia y energía porque sólo se transforma.
Cuando fue el big bang, y el universo era joven, había estrellas de este tamaño que brillaron toda su energía y explotaron, y toda la materia que expulsaron sirvió de semillas para otros sistemas solares y otras estrellas.
“Esto significa que todas las partículas que hacen mi cuerpo, en algún momento fueron parte de una estrella y brillaron, brillaron con toda su intensidad y fueron parte de una estrella hasta que se acabó. Y algún día, algún día, –dijo con profunda fé–, después de que yo me muera, las partículas de mi cuerpo volverán a brillar. Regresaran a una estrella para volver a brillar.”Él es mi estrella más brillante.