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Miércoles, 28 de julio de 2010
La Jornada de Oriente - Puebla - Ecología
 
 

Dragón sigue siendo una empresa peligrosa, señalan académicos de la UNAM

 

Vecinos de Izucar de Matamoros se reunieron para recibir el estudio que realizaron investigadores de la Universidad de Chapingo sobre la posible contaminación de la empresa / Foto José Castañares
JAVIER PUGA MARTÍNEZ

La planta de insecticidas y pesticidas Dragón, ubicada en el municipio de Izúcar de Matamoros, es un lugar peligrosa y tendrá una segunda explosión y más accidentes, productos de errores humanos, si no se regulariza y sigue los protocolos para el manejos de sustancias químicas riesgosas y los desechos de éstas.

Así lo expuso Jorge Cayeros, investigador de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien fue invitado por algunos regidores del ayuntamiento izucarense para exponer ante la población datos e información las sustancias tóxicas que maneja este tipo de empresas en el país.

Durante su intervención, frente a un centenar de habitantes ayer por la tarde en el zócalo de esta demarcación, Cayeros rechazó asegurar si el análisis social y ambiental que hicieron académicos de la Universidad Autónoma Chapingo a la agroquímica tenía validez alguna, como le exigieron saber los asistentes a la conferencia.

Sin embargo, el investigador de la UNAM sostuvo que el estudio de impacto ambiental es fundamental para la operación de este tipo de negocios, y cualquier empresa que carezca de ese documento no sólo es un potencial peligro, sino que con seguridad estaría emitiendo contaminantes al medio ambiente, “y la muestra es que esta empresa ya tuvo una explosión y habrá una segunda, pues no está siguiendo las normas establecidas”.

Cabe recordar que Dragón se mantiene bajo sellos de clausura por parte del ayuntamiento de Izucar de Matamoros, pues carece de la licencia de funcionamiento correspondiente, y para tener ese permiso Agricultura Nacional debió haber presentado el estudio de impacto ambiental, documento del que también carece la empresa.

Por su parte, la también investigadora de esa casa de estudios Claudia Rodríguez, expresó que la industria agroquímica carece de una regulación y supervisión, pues no se garantiza el adecuado manejo de sus productos, así como de sus desechos. Consideró que es responsabilidad de los gobiernos, de los propietarios de esos negocios y de la propia población generar y difundir el manejo correcto de químicos, así como las acciones que deben seguirse en caso de una contingencia.

Señalaron que en la revisión a estos establecimientos debe intervenir desde la Secretaría de la Defensa Nacional hasta los propios trabajadores de las agroquímicas, pues sólo con información certera y precisa existirán planes de contingencia, por un lado, y la exigencia de mejores condiciones de trabajo y seguridad ante la exposición a estos agentes, muchos de ellos considerados cancerígenos.

 

Hartos de engaños

Los investigadores invitaron a la población a que se alleguen de toda la información posible sobre los efectos que producen las más de 14 sustancias químicas que maneja Dragón, así como a realizarse estudios médicos para detectar la presencia de agentes industriales que podrían estar dañando su cuerpo.

Sin embargo, la invitación fue tomada a mal por varios del centenar de asistentes que se dieron cita al mediodía de ayer, en el zócalo de Izúcar de Matamoros, para escuchar a los ponentes, pues consideraron que el estudio realizado por los investigadores de la Universidad Autónoma Chapingo hace un mes fue “una farsa y un engaño a la población”.

Además, los pobladores criticaron que los estudios médicos para detectar a los agentes químicos son demasiado caros, pues tan sólo una consulta a un médico general cuesta más de 300 pesos.

En ese sentido, subrayaron que los gobiernos estatal y federal han abandonado a la población y están manejando una postura a favor de la empresa, por lo que a partir de ahora emprenderán otro tipo de acciones para solicitar que Agricultura Nacional, propietaria de Dragón, pague los gastos de los estudios médicos a quienes resultaron perjudicados el 23 de marzo pasado.

 

El dimeotato, peligroso

La investigadora Claudia Rodríguez detalló algunos datos técnicos sobre el insecticida dimeotato que ardió esa noche y que provocó la movilización de más de 5 mil habitantes. De haber ardido en grandes cantidades, pudo haber causado la muerte del ganado y de humanos, consideró. 

De acuerdo con la hoja de seguridad, el dimeotato es un producto peligroso y tiene riesgos agudos y crónicos para la salud humana, pues es un inhibidor de la colinesterasa, que es una enzima necesaria para realizar funciones neuronales; al ser inhibida, se produce cansancio salivación excesiva, ojos llorosos, espasmos y finalmente la muerte. Contiene también destilados de petróleo, por lo que podría provocar una neumonía al ser respirado.

El dimeotato entra en contacto con el cuerpo humano a través de la piel y los ojos, por donde penetra rápidamente al cuerpo. Por ello, la ropa contaminada con el producto debe quitarse inmediatamente, y toda la piel debe lavarse escrupulosamente.

Las personas que hayan entrado en contacto con esta sustancia deben acudir inmediatamente al médico, no deben recibir calmantes ni morfina y se recomienda una vigilancia escrupulosa mínima de 48 horas posteriores al contacto.

 
 
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