Un grupo de especialistas en arquitectura y restauración, cobijados por las asociaciones civiles Comité Mexicano para la Conservación del Patrimonio Industrial y Conservación Social del Patrimonio Cultural AC, denunció a La Jornada de Oriente la venta “en lo oscurito” y la posible demolición de la casona histórica ubicada en la calle 11 Norte 404, donde se asentó el primer Sindicato de los ferrocarrileros poblanos.
Se sabe que la construcción está catalogada dentro de la zona de monumentos del Centro Histórico de Puebla, según informes del presidente de Conservación Social, Luis Adolfo Gálvez, y que su compraventa se hizo a un particular, pero desconocen si esta transacción fue avalada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
En tanto, el Comité Mexicano para la Conservación del Patrimonio Industrial busca el rescate del inmueble histórico, a través de las autoridades estatales y federales, “con el fin de que frenar la transformación del Patrimonio Cultural de la Humanidad”.
“No queremos que pase una demolición más en Puebla, como ha sucedido en la ciudad de Zacatecas, donde sólo se dejan intactas las fachadas”.
Por ello, cuestionó la labor de defensa del INAH. “Como especialistas y ciudadanos queremos saber quiénes son los beneficiados con esta compraventa del edificio y por qué el instituto no hizo público el proceso mercantil; si las autoridades sabían de la venta; si se emitió cambio de uso de suelo o qué destino tendrá la casa”, pero sobre todo dejó en claro la preocupación por las últimas afectaciones importantes al patrimonio edificado en Puebla.
Y un caso claro es precisamente esta bella casona de la 11 Norte, que fue el hogar del líder sindical ferrocarrilero Teodoro Larrey, donde se instaló el primer sindicato del agrupamiento de mecánicos ferroviarios.
Este medio realizó un recorrido por fuera del lugar, donde se observa la licencia emitida por el INAH que autoriza su restauración, además de material que ha sido sacado de su interior; sin embargo, personas que conocen del caso aseguran que se han hecho demoliciones.
En la fachada de la casa se leen dos placas conmemorativas. En la primera se lee: “En homenaje a la Unión de Mecánicos Mexicanos en el LXXX aniversario de su fundación. Foro Sobre Movimiento Ferrocarrilero. UAP 25 de agosto de 1980”, y la segunda: “en esta casa quedó constituida el día 28 de agosto de 1900 la Unión de Mecánicos Mexicana. Su Consejo de Delegados establecido en la ciudad de Aguascalientes a la posteridad laborista de la región mexicana. Agosto de 1925”.
También se indagó que por mucho tiempo, la casa de Larrey tuvo una manta con el letrero de “se vende”, pese a ser considerada un monumento importante no sólo en Puebla sino en el país, y que supone tiene un uso reglamentado.
De manera oficial, citó Gálvez, “la denuncia de la venta del edificio se hizo a la Coordinación de Monumentos del Centro INAH–Puebla, apenas la semana pasada; cuando a la casa ya le estaban metiendo mano”.
No obstante, la Coordinación Nacional de Asuntos Jurídicos del INAH, en la ciudad de México, ya estudia algunas alternativas para que el edificio sea expropiado o comprado, o se garantice su conservación.
Jorge Ramón Gómez Pérez, también miembro del Comité Mexicano, rememoró que Teodoro Larrey Ritzinger (Charcas, San Luis Potosí) “fue el iniciador del Movimiento Sindical Ferrocarrilero, y funda en 1900 la Unión de Mecánicos Mexicanos en Puebla”.
Participó activamente en el movimiento para la nacionalización del personal ferrocarrilero y promovió el establecimiento de escuelas para los empleados. “Fue un hombre de iniciativa, inventó un sistema para ahorro de combustible de las locomotoras y fue el primer fabricante de placas para autos que hicieron en México. Debido a su legado, se levantó un monumento en su honor, en esta ciudad, en el año de 1950”.
Finalmente, el Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos confirmó que conoce del caso, pero argumenta que su “rescate” no es una actividad que le competa a esta dependencia del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).