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Martes, 30 de marzo de 2010
La Jornada de Oriente - Puebla - Ecología
 
 

Asegura la Conagua que no existe ninguna denuncia en contra de cementeras poblanas

 
JAVIER PUGA MARTÍNEZ

A pesar de los señalamientos de diversas organizaciones civiles y ambientalistas en contra de las empresas cementeras Cruz Azul y Cemex, ubicadas en los municipios de Palmar de Bravo y Cuauhtinchan, respectivamente, por la presunta extracción excesiva de agua, no existe ninguna denuncia en contra de ellas ante la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

El subdirector de Infracciones de la dependencia federal, Pablo Alberto García, aseguró que si bien las plantas de estos consorcios están instaladas sobre el acuífero de Tecamachalco –uno de los 10 más sobreexplotados de todo el país–, no se ha presentado queja alguna para que sean investigadas por el consumo desmedido del líquido a través de pozos particulares.

Subrayó que 75 por ciento de las revisiones que realiza la dependencia en todo el país culmina en una sanción y un porcentaje similar se replica en las entidades federativas; durante la revisión del año pasado, cuando fue clausurado un total de 95 pozos, unos 70 correspondían a extracciones ilegales de agua por parte de campesinos, y el resto por actividades industriales.

En cambio, en la cuenca del Alto Balsas, en las inmediaciones de la capital del estado, la mayor parte de los sancionados han sido usuarios industriales, y fueron clausuradas 15 empresas; en menor medida se ha sancionado a los campesinos en esta parte del estado.

Pero en ningún caso se ha presentado alguna anomalía en estas grandes empresas, destacó el funcionario federal.

Las multas mínimas para la extracción o descarga de agua fuera de la ley es de 280 mil pesos, mientras que la máxima alcanza el millón 100 mil pesos, agregó.

 

La laguna de San Baltasar,

con título de concesión

El funcionario federal estuvo este lunes en Puebla para participar en la entrega del título de concesión de la laguna de San Baltasar a la Asociación Puebla Verde, esto luego de 22 años después de que la organización recibió en custodia el lugar por parte del ayuntamiento de Puebla.

El documento fue entregado por Roberto Anaya, subdirector de Administración del Agua de la Conagua, y dará certeza jurídica a este lugar, además de que garantiza que será un espacio permanente de protección ambiental y de recreación en el municipio.

Junto con la de Chapulco, la de San Baltasar es una de las dos únicas lagunas que le restan a la capital del estado, de las 19 que existían hace tres décadas y que desaparecieron debido al crecimiento urbano desordenado de la ciudad. 

En el acto protocolario realizado ayer por la tarde, la presidente de la agrupación, Verónica Mastretta Guzmán, recordó que hace 30 años la laguna era un tiradero de escombros, además de que servía de depósito de aguas negras de la Ciudad Universitaria de la Universidad Autónoma de Puebla, y de la colonia Bugambilias, cuyas casas se habían extendido robándole terreno al cuerpo de agua.

La activista hizo un reconocimiento público a la Unión Popular de Vendedores Ambulantes 28 de Octubre y a su líder, Rubén Sarabia “Simitrio”, quien se desistió de llevar a cabo un proyecto para secar completamente las 13.8 hectáreas del predio y convertirla en un estacionamiento para 2 mil 500 autos de la organización, con la promesa de Puebla Verde de que el lugar sería rescatado.

Recordó que fue en el año 1987 cuando un grupo de ciudadanos fundó esa asociación y comenzó las gestiones necesarias ante el ayuntamiento de la capital, que en ese entonces encabezaba Guillermo Pacheco Pulido, aunque ya existía un antecedente: el alcalde anterior, Jorge Murad Macluff, también había mostrado el interés de rescatar el lugar para convertirlo en un parque municipal, pero este trabajo quedó inconcluso primero por la falta de recursos económicos y luego por la repentina muerte del edil.

El proyecto quedó abandonado y la entonces Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos desconoció la existencia de la laguna, al asegurar mediante oficios que no estaba registrada por la Federación como un cuerpo de agua útil, por lo que el gobierno mexicano no tenía ninguna responsabilidad.

Aunque Puebla Verde recibió en custodia el lugar en 1988, el pasado 1 de diciembre la Conagua hizo una inspección que derivó en el inicio de los trámites para que la organización recibiera finalmente el título de concesión.

Mastretta Guzmán afirmó que toda el agua de San Baltasar es de lluvia y no hay un sólo litro que provenga de algún pozo. Sin embargo, lamentó que la laguna siga recibiendo descargas de aguas negras clandestinamente, por parte de los asentamientos que están alrededor, por lo que pidió la ayuda a las autoridades federales para evitar que esto continúe.

Actualmente a la laguna llegan algunas especies de aves migratorias que ya habían desaparecido del municipio; incluso hace un par de años se estableció un grupo de pelícanos que fueron arrastrados hasta Puebla por la fuerza de un ciclón, pero la gente les disparó hasta matarlos.

Por su parte, Roberto Anaya anunció que la Federación continuará trabajando en este y otros proyectos de rescate ambiental de otros cuerpos de agua, por lo que la organización ambientalista podrá acceder a los programas de la Conagua para continuar con su labor.

 
 
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