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Miércoles, 24 de marzo de 2010
La Jornada de Oriente - Puebla - Secciones
 
 
MEDIEROS
desde los comunicadores
 

Crónica de una provocación

Para el martes 16 la película Un perro llamado dolor estaba programada para las 12 horas, y no todos los interesados pudieron acudir
Ana Lidya Flores

 

Entre el lunes 15 y el sábado 20 de marzo, Luis Eduardo Aute se instaló en Puebla para regocijo de todos aquellos que en alguno –o varios episodios de su vida– han tenido como referente al músico avecindado en Madrid, de padre catalán y nacido en Filipinas. Con esta mezcla de origen, ahora Aute resultó visitante distinguido de la ciudad de Puebla, y por decisión propia, vecino de sus múltiples y queridos amigos poblanos.

Paco Álvarez tuvo la feliz ocurrencia de provocar a Aute. Si bien muchos sabíamos que Luis Eduardo también era pintor, cineasta y poeta, nunca antes alguien había tenido la iniciativa de invitar al Aute pintor, al Aute cineasta, al Aute poeta. En reiteradas ocasiones, los públicos cautivos habíamos asistido en tropel a sus conciertos (con Caíto en la Universidad de las Américas en 1998, al Centro de Convenciones en 2001, o en San Pedro Museo de Arte en 2007, por nombrar los últimos tres), pero nunca antes habíamos acudido a una semana intensa como la que transcurrió en las instalaciones del Complejo Cultural Universitario (CCU) en este marzo de 2010.

En todas estas oportunidades, Aute tuvo el cuidado de relatar que Paco Álvarez lo había provocado para venir a Puebla, pero en sus otras advocaciones: la de pintor, la de cineasta, la de poeta, y para completar, la de músico. Así, el lunes 15 de marzo, fin de semana largo, y por tanto, fiesta general para todos los asalariados que están sometidos a un horario rígido, el Aute pintor cayó como lluvia fresca en el desierto: justo al mediodía, entrañable, generoso, sencillo como es, explico una a una las foto reproducciones de algunas de sus obras. No negó un solo autógrafo, y abrazó a todas y todos los que se lo solicitaron.

Para el martes 16, la cosa se complicó un poco. La película Un perro llamado dolor también estaba programada para las 12 horas, y no todos los interesados pudieron acudir. En una de las salas de Cine de Arte del CCU, se congregaron alrededor de 50 personas y pudieron disfrutar de una obra de arte. Según Aute, no es para públicos grandes ni para públicos pequeños. Es una obsesión que resolvió como el resuelve las cosas: llevándola a cabo y compartiéndola. Así, los privilegiados que pudimos robar tres horas a la jornada laboral de martes 16, disfrutamos una de esas películas incalificables que quedan para siempre en la memoria y el corazón. Segunda provocación consumada gracias a Paco Álvarez.

La lectura de poesía fue una experiencia excepcional para los que pudieron asistir. Con riguroso boleto en mano, ingresaron alrededor de 60 elegidos y disfrutaron al Aute poeta, justo al mediodía del miércoles 16. Entre un acto y otro, Luis Eduardo se convirtió en visitante distinguido de la ciudad de Puebla. En una ceremonia linda y coronada por un aguacero primaveral, casi todo fue perfecto, salvo la semblanza de su obra, extraída de... ¡Wikipedia!

En fin. Tres días al hilo. Cuatro episodios memorables para los fans de músico, pintor, poeta y cineasta. Cerró el concierto del sábado 20. Tres horas de canciones nuevas y viejas, con un Aute que se fue más poblano que antes por varias razones: compartió otra vez su música pero abrió el corazón a un provocador profesional que quiso acercar al artista que disfrutó en lo íntimo y luego, compartió generosamente con sus públicos. Paco Álvarez, comunicólogo sensible, con una larga trayectoria en las industrias mediáticas, egresado de una universidad que abre sus puertas a todas las expresiones, no hizo otra cosa que dar un efecto multiplicador a un creador excepcional. Así, este Medieros se puede leer con el fondo de una canción de  Aute.  Y si Aute no le gusta, pues acepte la provocación de escucharlo, verlo, leerlo. En una de esas y hasta descubre que sigue siendo perturbadoramente vigente y necesario en este mundo absurdo que no sabe a dónde va...

 
 

Algo que celebrar

Gabriela Pinto Márquez

 

Una respuesta común ante la pregunta de ¿por qué usted no consulta las noticias? es referente a que la información difundida es un tanto gris (si puede calificarse de esa manera). Los grandes temas no son los éxitos, logros y avances del país, sino todo lo contrario. De entre todas las notas que reportan la gravedad de la situación mundial por injusticia, desigualdad, contaminación, inseguridad y violencia el lunes 22 de marzo dos notas llamaron mi atención:

1. El Universal publicó que la Unesco haría un reconocimiento a la radio comunitaria La voz de los campesinos, que según reporta el diario, es la primera emisora de esta naturaleza en nuestro país, en funciones desde hace unos 32 años. La estación, también conocida como Radio Huayacocotla se ubica en la Sierra Norte del estado de Veracruz y comenzó transmisiones en onda corta con los objetivos de ser un apoyo a la reflexión y expresión acerca de las necesidades o acontecimientos de la población; permitir la organización y relación de las comunidades, y apoyar las actividades productivas para mejorar los modos de vida de las personas campesinas de la región1.

Una radio comunitaria según la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC) es la que promueve y defiende a los ciudadanos, hace caso de las preferencias de la mayoría, transmite la información de manera veraz, contribuye a la resolución de problemas de la vida cotidiana, fomenta el debate, el respeto y la diversidad cultural y en la que la palabra de todos vuela sin discriminaciones ni censuras2.

Debido al perfil de este tipo de medios, que sale de la homogeneidad de la comercialización que caracteriza a los medios masivos de comunicación, el establecimiento legal de estos organismos es sumamente complicado, –por no decir que prácticamente imposible–, por la serie de trámites que se tienen que realizar para obtener un permiso. Actualmente la Cofetel reporta 94 estaciones permisionadas en AM, 253 en FM y 5 en onda corta. De estos datos resulta interesante contrastar que existen 1235 radios comerciales en el país, registradas bajo la figura legal de la concesión: las radios comunitarias son joyas extrañas de la comunicación en un sistema hegemónico que promueve la mercantilización y en el que los bienes culturales se producen bajo demanda3.

2. El Centro de Artes San Agustín en Oaxaca cumplió cuatro años, como reportó La Jornada en una entrevista con el pintor juchiteco Francisco Toledo, quien además de ser un artista inigualable en nuestro país, ha sido un gran gestor cultural en estado de Oaxaca. Como promotor cultural, el incansable Toledo a sus casi 70 años ha fomentado la diversidad, la profesionalización y la difusión de artistas y obras. La pasión que ha mostrado es un ejemplo a seguir para todos los interesados en la cultura, sobre todo cuando en nuestro país las manifestaciones artísticas se han visto obligadas a caer en una de dos etiquetas: la de las artes comerciales difundidas por los grandes consorcios de comunicación, entre los que se ubican los best sellers o las obras de genuina calidad artística; esas que fomentan la diversidad de estilos y pensamientos y que por la escasa formación de públicos es menospreciada, y por lo tanto, como no vende, es difícil que sobreviva.

Con todo y las limitaciones propias del ejercicio apasionado, tolerante y diverso de  la comunicación y las artes, estas dos muestras son como una bocanada de aire fresco en medio de tanta contaminación. Encontrar algo que sobresalga en medio de la masa es de reconocerse con un millón de aplausos.

 

1. http://www.sjsocial.org/fomento/proyectos/plantilla.php?texto=radio

2. http://www.amarcmexico.org/sobreamarc/3010.html

3. http://www.cofetel.gob.mx/wb/Cofetel_2008/Cofe_distribucion_de_estaciones_in

 

 
 

 
 

 
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