Búsquedas en el diario

Proporcionado por
       
 
Viernes, 5 de marzo de 2010
La Jornada de Oriente - Tlaxcala -
 
 

 OPINIÓN 

El mítico Federico Chopin

 
Yassir Zárate Méndez

Hace 200 años, el 1 de marzo de 1810, nació el compositor polaco Federico Chopin, quien es considerado como el prototipo del artista romántico.

Casi toda su vida mostró un aspecto enfermizo por culpa de la tuberculosis que contrajo a los 9 años de edad y que acabó por matarlo antes de que cumpliera los 40, como buen personaje romántico que se preciara de serlo.

Chopin encarna los ideales de un periodo paradójico, de claroscuros, donde la pasión buscaba imponerse a la violenta razón que transformaba lentamente al mundo en un paisaje gris, monótono y decididamente industrial. De ahí que muchos decidieran refugiarse en altas torres de oro, alejados del mundanal ruido; o de plano escapar físicamente de la brutal realidad, refugiándose en los paraísos artificiales.

Chopin, autor de sonatas, estudios, mazurcas, barcarolas, baladas, valses, nocturnos y preludios, fue considerado como un revolucionario por sus composiciones, que causaban el delirio de los asistentes a sus conciertos, algo así como la histeria que ahora provocan las presentaciones de grupos de rock.

La música de este autor oscila entre la pasión y la quietud, en una oscilación sentimental que retrata profundos paisajes del alma humana.

Como los artistas de su generación, supo visitar los infiernos existenciales, para emerger con una experiencia vital única.

Y es que el romanticismo es una escuela que refleja un amplio arco de emociones y sentimientos, sin reducirse a explorar el amor. Entregados a la ensoñación y el anhelo de alcanzar una realidad trascendente, los románticos se aventuraron por rutas que muy pocos habían transitado con anterioridad.

Dueño de una singular sensibilidad, que nada tenía que ver con su físico, Chopin era capaz de sostener apasionados duelos concertísticos con su más acérrimo rival: el compositor húngaro Franz Liszt, mucho más agraciado físicamente, pero que no alcanzaba las alturas celestiales del divino polaco, considerado un auténtico héroe nacional en su patria.

También como buen romántico, Chopin no escapó a los embrujos del amor, que en su caso tomaron el cuerpo de la escritora francesa George Sand, de quien se hizo amante y mantuvo una relación tormentosa. Sand decía que el compositor era “bello de rostro como una mujer triste”.

Y a ello contribuía su cuerpo, que nunca sobrepasó los 50 kilos y una acentuada  timidez, que desaparecía cuando se entregaba a la composición.

Ahora, para recordar el bicentenario de su nacimiento, se ha organizado un aluvión de conciertos en prácticamente todo el mundo, para recordar y homenajear a uno de los monstruos de la música de todos los tiempos.

 
Copyright 1999-2010 Sierra Nevada Comunicaciones - All rights reserved
Bajo licencia de Demos Desarrollo de Medios SA de CV