Por más impulso que han dado desde el ámbito federal y estatal a Jorge Estefan Chidiac, por más que Víctor Manuel Giorgana intente aparentar que él controla la estructura priista del municipio de Puebla y se intente crear la idea de que la decisión todavía no está tomada, las condiciones ya están dadas para que antes de dos semanas Mario Montero Serrano se convierta en el próximo candidato del PRI a la alcaldía de Puebla.
La peculiaridad que tiene el caso de Mario Montero es que hasta ahora no hay ningún acuerdo para que la mayoría de los 11 aspirantes priistas que buscan la postulación declinen a favor del ex secretario de Gobernación. Es decir, no está garantizada una candidatura de unidad.
El potencial de Montero Serrano son sus números, y eso lo convirtió en un candidato natural, pese a que hay un sector del marinismo que se opone a la posibilidad de que sea el siguiente edil de la capital.
De acuerdo con diversos sondeos, algunos de ellos levantados por La Jornada de Oriente, Mario Montero Serrano tiene un nivel de conocimiento del 75 por ciento, que es 5 puntos por arriba del índice idóneo.
En cuento a la intención del voto, que es la medición más importante, Montero tiene entre 35 y 40 por ciento de respaldo, el cual es un nivel al que no se le acerca ningún otro de los aspirantes del tricolor y del PAN, a excepción de Ana Teresa Aranda, quien hasta ahora parece un tanto alejada de la posibilidad de competir por el gobierno de la capital.
En el caso del PRI, el único que se acerca a Mario Montero es el titular de la Secretaría del Trabajo y Competitividad, Pericles Olivares Flores, quien ha sido minimizado en medios periodísticos pero en realidad es un personaje con una amplia popularidad en el electorado poblano como resultado del paso que tuvo como dirigente de su partido político, en labores de legislador y porque ha hecho campaña en varias ocasiones.
Pericles Olivares Flores tiene un índice de aproximadamente 9 por ciento de intención del voto del electorado en general.
Con esa medición se podría sostener que una segunda opción para el PRI sería Pericles Olivares o el actual legislador local Pablo Fernández del Campo, pero de ninguna manera el ex diputado federal, Jorge Estefan Chidiac.
Estefan contó con el apoyo del ex legislador federal y hombre fuerte del salinismo, además de ser gestor de las televisoras, Emilio Gamboa Patrón, quien junto con miembros de la dirigencia estatal del PRI se encargó en las tres últimas semanas de incrustar la figura de Jorge Estefan como la alternativa del tricolor y bajo la falsa imagen de que él si tiene una imagen competitiva frente al PAN.
En realidad Estefan Chidiac apenas tiene un índice de intención del voto de 3 por ciento, lo cual es nada.
Con Jorge Estefan como candidato del PRI este partido cometería un suicidio y el blanquiazul ganaría la contienda incluso poniendo de aspirante a Cachirulo y haciendo la peor campaña electoral.
Si algo se tiene claro dentro del PRI es que Estefan es un personaje con una alta vulnerabilidad, ya que en el trienio pasado, cuando fue el presidente de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, fue el principal soporte de la política económica impulsada por Agustín Carstens desde la Secretaría de Hacienda.
Para nadie era un secreto que el poblano era un operador del entonces secretario de Hacienda, y que abogó para que se incrementara la tasa del Impuesto al Valor Agregado en medicinas y alimentos, sin importar el costo social que eso hubiera representado.
Dicho de otra manera, Jorge Estefan Chidiac es uno de los causantes de que la economía mexicana esté hecha una mierda. Que haya miles de desempleados, que cada día se encarezcan los precios de todos los productos, que no haya suficientes recursos públicos para infraestructura y que miles de empresas estén quebrando.
El ex legislador federal del distrito de Izúcar de Matamoros contrató un call center, que es un lugar desde donde docenas de operadores hablan por teléfonos a los hogares de la ciudad para comentar que Jorge Estefan busca ser el candidato y después se finge una encuesta supuestamente para medir su posicionamiento.
Con todo y ese esfuerzo, Chidiac no rebasó 3 por ciento de intención del voto, lo cual es un índice ínfimo.
El sábado pasado en el Relicario el secretario de Desarrollo Social del ayuntamiento de Puebla, Víctor Manuel Giorgana, concentró a unas 3 mil personas del municipio e invitó a una “reunión de trabajo” al ahora candidato del PRI a la gubernatura, Javier López Zavala. Ese acto se quiso utilizar para aparentar que el funcionario del ayuntamiento tiene el control de la estructura priista de la capital.
Lo interesante de ese acto es que mientras se realizaba en otra parte de la ciudad de Puebla, Mario Montero estaba reunido con los principales líderes de colonos de unidades habitacionales, quienes ahí le expresaron al priista que su apoyo está con él, no con Giorgana.
Queda claro que Giorgana no quiere –o más bien dicho no puede obtener– la candidatura a alcalde, sino anda buscando colocarse en el siguiente sexenio, pues si de algo tiene fama es la de ser un busca chambas.
Confianza en la UAP
Hoy por la mañana será inaugurada en el Complejo Cultural Universitario la XXXII Asamblea General Ordinaria de la Asociación Mexicana de Organismos de Control y Vigilancia del País.
Dicho de otra manera, es la reunión de los contralores de las universidades privadas y públicas. Estos funcionarios durante dos días van a discutir los mecanismos de supervisión, vigilancia, control y evaluación que debe privar en las instituciones de educación superior.
Cuál es la relevancia de que este acto sea en la capital y en el particular en la Universidad Autónoma de Puebla, pues que si en algo se ha destacado la Universidad Autónoma de Puebla es que es la institución que ha obtenido las mejores certificaciones de transparencia.
Por eso se tiene la autoridad ética para que dicho encuentro se haga en la Universidad Autónoma de Puebla.