Uno busca un lugar donde poder llegar y encontrarse con amigos o desconocidos. Un sitio donde lo traten bien y el mesero te salude; donde lleguen chicas bonitas y feas, felices o tristes. Que haya mujeres cuando menos para no sentirse en un monasterio. Donde llegue el borracho impertinente y lo puedas sacar sin que nadie te diga nada. Uno se hace cliente de un bar porque le gusta el decorado, porque la cerveza está bien fría, porque puedes cantar canciones de Raphael o de Portishead.
SSigo pensando en las razones que obligan a una persona a esperar detrás de una cadena para ingresar a un lugar con la música a volúmenes increíbles y comprar tragos a precios pendejos. Por eso prefiero los lugares pequeños, con espíritu. En el centro del Distrito Federal me gusta ...
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