La contracción económica que enfrenta el país ha desembocado en déficit fiscal, debido a la caída de los ingresos tributarios no petroleros, que descendieron en 2009 11.5 por ciento, debido a los menores in-gresos de empresas e individuos.
El gobierno pone énfasis en la reducción del déficit público, por lo que procede a aumentar impuestos, así como precios y tarifas de los bienes y servicios pú-blicos. Ello evidencia que su mayor preocupación se encamina a satisfacer las con-diciones de confianza exigidas por el sector financiero, que es quien le exige trabajar con disciplina fiscal para evitar presiones sobre precios que puedan desestabilizar a la economía. El gobierno no po-ne atención a los problemas de desempleo, de recesión económica, de cartera vencida y de miseria creciente. Teme que el dé-ficit público desemboque en mayor deu-da y presione sobre la tasa de interés y oca-sione mayores problemas financieros.
Al tratar el gobierno de disminuir el déficit a través del alza de impuestos, de contraer el gasto y aumentar los precios de los bienes y servicios públicos, más que alcanzar el objetivo buscado, terminará pro-fundizando las presiones sobre precios, co-mo sobre la recesión económica, así co-mo sobre las finanzas públicas.
El hecho de que la economía caiga en dé-ficit fiscal, por los efectos de la contracción económica, no implica que dicho dé-ficit pase a actuar como elemento para con-trarrestar la caída del consumo, de la in-versión y de las exportaciones, para frenar la recesión, ya que el monto de dicho déficit no es suficiente para contrarrestar la caída de tales variables, la cual ha sido mayor que el déficit fiscal mostrado en el 2009, por lo que la economía nacional muestra una gran contracción de la actividad económica.
A pesar de que el gobierno proceda a aumentar impuestos, precios y tarifas de los bienes del sector público para reducir el déficit fiscal, no lo alcanzará, debido a que tales políticas actúan en forma pro-cíclica, contraen la demanda y la actividad económica, y con ello la captación tributaria.
Al continuar la caída de las exportaciones, como del consumo e inversión del sector privado, proseguirá la contracción económica, agravada por la política gu-bernamental dirigida a reducir el déficit, lo que continuará ocasionando presiones sobre las finanzas públicas. El déficit pú-blico actúa a favor de la dinámica económica, pero no configura un piso de deman-da que pueda retomar la dinámica económica, dada la caída de exportaciones, co-mo del consumo e inversión privada. El objetivo de disciplina fiscal buscado por el gobierno, en tal contexto, no se logrará, pues seguirán los bajos ingresos de em-presas e individuos, y por lo tanto la baja recaudación tributaria.
Con tal política fiscal no hay posibilidad de que la economía nacional tenga crecimiento de 3.9 por ciento como lo proyecta la SHCP, para este año, ya que no tendremos dinámica de mercado in-terno para retomar la dinámica económica, y las exportaciones manufactureras no repuntan en la magnitud necesaria para que vuelvan a ser el motor del crecimiento, y además no tienen un efecto multiplicador interno significativo, dado su alto componente importado.
En un contexto donde cae la inversión y el consumo del sector privado, y las ex-portaciones no repuntarán, dados los problemas que continúan en la economía es-tadounidense, el gobierno debe de olvidar-se de buscar la disciplina fiscal, pues me-nos condiciones tendrá la economía para salir de la problemática que enfrentamos.
Se habla de reforma hacendaria, en la perspectiva de que el gobierno se haga de mayores recursos para evitar caer en dé-ficit fiscal y mayor deuda. No se dan cuenta de que el gobierno recauda lo que gasta. Si el gobierno continúa con una po-lítica restrictiva de austeridad, menos se reactivará la economía, ni los ingresos de empresas e individuos, y por lo tanto los ingresos tributarios. No puede haber in-cremento de captación tributaria en un con-texto de contracción económica. Se re-quiere incrementar el gasto público a fa-vor de la esfera productiva nacional y del empleo, a fin de mejorar el ingreso de em-presas e individuos, para así mejorar las finanzas públicas. Un déficit fiscal a fa-vor del sector productivo nacional, terminará incrementando los ingresos públicos, lo que permitirá reducir el déficit inicial impulsor de la dinámica económica.
Para flexibilizar la política monetaria y fiscal a favor del crecimiento, el gobier-no debe dejar de priorizar su objetivo de estabilidad del tipo de cambio y de disciplina fiscal que ello le impone, y trabajar con tipo de cambio flexible, a fin de po-der tener una política económica a favor de la economía real y del empleo.
Seguir con políticas de estabilidad cam-biaria, y de disciplina fiscal, y de liberali-zación económica, a favor del capital finan-ciero, es continuar sin manejo soberano de política económica para salir de la crisis.
El problema es político. Se requiere una correlación de fuerzas que anteponga los objetivos nacionales frente a los del sector financiero, y de aquellos que se han ve-nido apoderando de los sectores estratégi-cos y del conjunto de la economía nacional.