El principal obstáculo para que Amy Camacho sea la candidata de la Alianza Opositora a edil de la ciudad de Puebla se llama Pablo Rodríguez Regordosa, quien en su calidad de coordinador de la campaña de Rafael Moreno Valle Rosas ha buscado ir convenciendo a diferentes actores del PAN de vetar a la dueña del zoológico Africam Safari.
Aunque en realidad no es el interés personal de Pablo Rodríguez el que se opone al proyecto de convertir a Amy Camacho en candidata, sino es del Yunque, que busca garantizar que la alcaldía de Puebla quede en manos del PAN y de uno de sus miembros.
La actitud de bloqueo de Rodríguez Regordosa tiene dos propósitos:
1. Favorecer la posición de las familias del Yunque que buscan que el candidato de la ciudad sea Eduardo Rivera Pérez, pues consideran que ya se cedió mucho, dentro del PAN, con haber permitido que un ex priista –o sea Moreno Valle– se convirtiera en el aspirante a gobernador.
Además, se parte de la idea de es incierto el panorama de que la Alianza Opositora pueda ganar la gubernatura, pero en cambio se tiene mucha confianza de que se triunfará en la elección de la capital, entre otros factores porque el PRI mandaría a un candidato gris como es Mario Montero Serrano, quien hasta ayer fue secretario de Gobernación.
Y en ese escenario se quiere garantizar que un panista –y sobre todo un yunquista– ocupe la alcaldía de la Angelópolis.
2. El freno que Pablo Rodríguez está haciendo a Amy Camacho al parecer cuenta con el aval de Rafael Moreno Valle, pues eso le ha permitido al segundo de ellos ganar tiempo para intentar negociar con la cúpula nacional del Partido Acción Nacional el proyecto de incorporar al ex edil de la ciudad de Puebla, Enrique Doger Guerrero, como candidato a presidente municipal de la capital por la Alianza Opositora.
Los argumentos de Moreno Valle es que con Doger se conseguiría una ruptura en el PRI, y para derrotar al PRI es necesario fracturarlo.
Frente al veto de Rodríguez Regordosa, la dueña de Africam Safari puede hacer poco, ya que es impulsada por el grupo Puebla de Acuerdo –creado por los hermanos Sergio y Verónica Mastretta, con el tránsfuga del PAN Gabriel Hinojosa Rivero– y la Coparmex, pero no cuenta con apoyos sólidos dentro de la estructura del PAN, la cual, pese al acuerdo de la Alianza Opositora, buscará quedarse con las candidaturas de los puestos políticos más importantes que estarán en juego en los comicios del 4 de julio.
Aunque Rodríguez Regordosa ha descalificado públicamente a Doger como posible candidato, se sabe que el principal veto de los panistas tradicionales es hacia Amy Camacho, a quien le estarían ofreciendo que sea aspirante a diputada local o a regidora, como una manera de que participe en la campaña electoral de manera protagónica, llamando a sufragar por Acción Nacional, pero sin aspirar al cargo de edil.
Eduardo Rivera se siente tan seguro de que el impulso del Yunque lo hará candidato que por eso quemó sus naves y dejó el Congreso local.
Algo que no ocurrió con el senador Humberto Aguilar Coronado, quien no ha dejado su curul en la Cámara Alta ante la incertidumbre de que no cuenta con el suficiente respaldo para ser el candidato por la capital.
Frente a las anteriores condiciones, surge una pregunta clave: ¿quién le conviene más a la Alianza Opositora, Doger, Camacho o Rivera?
Por carisma, presencia, imagen y discurso, en primer lugar le convendría a la alianza PAN–PRD–Convergencia–Panal la figura de Amy Camacho, quien en su condición de mujer tendría un amplio margen de ventaja frente a cualquier abanderado varón del tricolor.
En segundo lugar le convendría Enrique Doger, quien conserva una buena imagen y los seguirían los anti–marinistas.
Y en tercer sitio se ubica Eduardo Rivera, que aunque es joven y tiene una imagen fresca, no es conocido por el electorado y es de un talante conservador que lo convierte en un personaje indeseable.
El Yunque ya se ha equivocado. Hace tres años se obsesionó con Antonio Sánchez Díaz de Rivera para que fuera el candidato del PAN por la capital y despreció a Ana Teresa Aranda, dando por resultado una estrepitosa derrota del albiazul frente a la priista Blanca Alcalá.
Ahora podría repetirse la misma historia, si se deja fuera a Camacho o Doger.
La derecha siempre se equivoca, y no hay motivo para que El Yunque no repita las torpezas de hace tres años.
Mario Montero no tiene asegurada la candidatura
Mario Montero dejó la Secretaría de Gobernación minutos antes de la medianoche de este martes, bajo el pretexto de que tenía varios pendientes que dejar arreglados. Esa fue la coartada para explicar la prolongada y tortuosa salida de las oficinas de Casa Aguayo.
Trascendió que Montero anunció su renuncia a Gobernación desde la semana pasada, misma que ratificó el lunes por la mañana, como una manera de presionar para recibir una señal positiva de Casa Puebla de que él será el próximo candidato del PRI a edil de la capital.
Dicen que nunca se recibió esa señal. Por tanto, Montero partió de Gobernación sin la certeza de que será el abanderado.
Hasta ayer las posibilidades estaban a favor del ex diputado federal Jorge Estefan Chidiac,
Y en segundo lugar, tal parecía que se ubicaba el legislador local Pablo Fernán-dez del Campo.
¿Cuál sería el efecto de que Mario Mon-tero no fuera el candidato?
Por ahora se ignora cuál sería el comportamiento del ex secretario de Goberna-ción frente a un escenario de esa naturaleza, pero una rebelión de este personaje pondría a temblar al PRI. Eso queda claro.