Me voy al país de las sombras quietas. Parece un lugar tranquilo donde reina la hospitalidad. Convengamos lo siguiente: si resulta desagradable, volveré para contarlo y todos estén prevenidos. Si, como les decía, resulta un lugar agradable, no tiene caso emprender un viaje al sólo efecto informativo, allá los espero con té caliente y cookies.
En realidad, no pensaba viajar tan pronto. Pero esta mañana tuve un descuido, en lugar de salir por la puerta, lo hice por la ventana. Vivo en... No, mejor será escribir vivía en un veinteavo piso.
Al ratito nos vemos.