Puebla dejó ir el triunfo en los últimos dos minutos ante el Atlante al empatar a un tanto en partido correspondiente a la fecha 4 del Torneo Bicentenario 2010 de la Primera División Nacional.
Los camoteros dejaron ir la ventaja al perder la posesión de la pelota, a la salida de Hérculez Gómez, el equipo de la Franja dejó de retener el balón y permitió que Atlante tuviera la pelota durante 30 minutos sin que le pudieran quitar el esférico.
Los dirigidos de José Luis Sánchez Solá así se quedaron con cuatro puntos y con la sensación de nueva cuenta que el resultado pudo ser mejor, pero a final de cuentas, la realidad es que empiezan a quedarse atrás con respecto a los líderes de su grupo.
El partido
El cuadro local tuvo muchos desaciertos, sobre todo en la primera parte, careció de llegadas claras y el par que tuvo no supo cómo definirlas por lo que desperdició importantes jugadas.
El argentino Santiago Solari, quien inició en el once titular del técnico José Guadalupe Cruz, no tuvo un buen partido y presentó muchas molestias en un hombro que ya viene arrastrando de tiempo atrás y en cada contacto físico cuando disputaba un balón venía al suelo, por lo que su rendimiento se vio afectado considerablemente.
El partido estuvo bastante cerrado durante la primera parte, Puebla no pudo desplegar su mejor arma: el juego aéreo, y en pelota parada siempre tuvo un incómodo equipo enfrente que si bien tampoco se mostró muy duro al frente, contuvo lo necesario y ambos se fueron en cero al descanso.
Inmediatamente al reinicio de actividades, el equipo de José Luis Sánchez Sola se revolucionó y con mejor actitud logró el primer tanto por conducto de Gómez, precisamente en un tiro libre que cabeceó dentro del área y el argentino Federico Vilar nada pudo hacer.
Con mejor ritmo, los dos equipos siguieron buscando el resultado y poco a poco los azulgranas fueron metiendo a los visitantes a su propio terreno y con el ingreso del venezolano Giancarlo Maldonado y Rafael Márquez, el ataque se rejuveneció. Los últimos 10 minutos del partido fueron de llegadas de los atlantistas que lucían ya desesperados por sacar el resultado.
Cerca del final, Márquez recibió un rechace del arquero dentro del área y después de acomodarse la pelota disparó para perforar la cabaña enemiga y apuntarse el empate que les dio oxígeno puro.