Búsquedas en el diario

Proporcionado por
       
 
Viernes, 5 de febrero de 2010
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 CINE 

Reitman, Eastwood, Meyers y El impronunciable

 

En el film Invictus Morgan Freeman encarna a Nelson Mandela, mientras que Matt Damon interpreta a Francois Pinnear, capitán del equipo nacional de rugby y aliado del presidente en busca de esa inicial catarsis unificadora de todos los sudafricanos: la obtención de la Copa Mundial de dicho deporte
ALFREDO NAIME

Después de las imprescindibles (comercialmente hablando) Avatar y Sherlock Holmes, en Puebla –en cuanto a cine– uno está razonablemente al día si ya vio Amor sin escalas (Up in the air; Jason Reitman), Invictus (Clint Eastwood), Enamorándome de mi ex (It’s complicated; Nancy Meyers) y El cuarto contacto (The fourth kind; Olatunde Osunsanmi), si bien hay al menos otras dos opciones a considerar: la post–apocalíptica El libro de los secretos (The book of Eli), de los gemelos Albert y Allen Hughes, con un Denzel Washington de “pocas pulgas” en el rol estelar, y el thriller de horror Silencio en el lago (Eden lake), de James Watkins, que en 2008 obtuvo en Sitges el Premio Especial del Jurado, así como en el Fantasporto el premio a mejor dirección. Por cierto, está actuada por Kelly Reilly, quien hizo a Mary, la novia del Dr. Watson encarnado por Jude Law en Sherlock Holmes.

Algo hablé la semana pasada de Amor sin escalas. Después de verla nuevamente, confirmo varios rasgos que ya me habían gustado de origen: espléndidas actuaciones (Clooney más cercano que de costumbre; Vera Farmiga a gran nivel de cool y Anna Kendrick totalmente a la altura en su difícil péndulo de seguridad–inseguridad), una inteligente historia contemporánea de rostro humano y conclusiones (porque las moralejas son para las fábulas) que rescatan a la familia y sus valores como lo incuestionablemente principal, en un mundo y una época que amenazan en la dirección contraria del individualismo sin compromisos. En lo global no es una comedia, si bien algunas secuencias de Amor sin escalas asumen calculadamente ese tono, preparándonos para el contrapunto que más adelante dará el sentido nuclear del film. Bien por Reitman, su director, que viene consolidando una filmografía valiosa, con títulos previos –entre otros– como Gracias por fumar y la muy especial Juno. Si aún no lo ha hecho, véala.

En cuanto a Invictus, se trata de una película inspiradora. Parte de que, en 1995, Nelson Mandela –muy al inicio de su mandato presidencial– entendió al rugby como cauce y pretexto para en verdad dar pasos firmes hacia la fraternidad de blancos y negros en Sudáfrica, sabedor de que la fraternidad responde a procesos y no se alcanza por mero decreto. Pero Invictus no es una película sobre rugby y ni siquiera sobre una Sudáfrica vencedora del apartheid. La de Eastwood es nuclearmente una cinta sobre Mandela, quien es por completo su tema y figura, bordando sobre su genuina –increíble– capacidad de perdonar y de aglutinar. Lo de invictus viene –tal es su nombre– de un poema corto escrito por el británico William Ernest Henley en 1875, al que Mandela acudía para superar sus momentos de desesperanza durante las décadas que pasó en prisión. En el film, Morgan Freeman encarna (muy convincentemente) a Nelson Mandela, mientras que Matt Damon interpreta a Francois Pinnear, capitán del equipo nacional de rugby y aliado del presidente en busca de esa inicial catarsis unificadora de todos los sudafricanos: la obtención de la Copa Mundial de dicho deporte. Clint Eastwood vuelve a acertar justo en el blanco (y en el negro, faltaba más) para ofrecernos, por enésima vez, otra muy sólida película.

Finalmente, Enamorándome de mi ex es una comedia que tiene la virtud de tomarse en serio sólo aquello indeclinable para el ser humano –como el derecho a ilusionarse por otra persona, a despecho de la edad– así como de tomarse ligero y a broma lo que en la vida diaria es apenas circunstancial, ritual o coyuntural. Entonces, se le agradece que sea desenfadada sin ser trivial, e inteligente sin ser solemne. ¿Y El cuarto contacto? Se acabó el espacio, pero tiene que ver con desapariciones reales en Alaska, presumiblemente por intervención de extraterrestres. Lástima que los “testimoniales” en los que tanto insiste desde un inicio, sean fabricados. Están ustedes avisados.

 
 
Copyright 1999-2010 Sierra Nevada Comunicaciones - All rights reserved
Bajo licencia de Demos Desarrollo de Medios SA de CV