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Jueves, 4 de febrero de 2010
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 CUITLATLÁN 

En Casa Puebla quieren bajar a Montero de la candidatura; él no se dejará

 
FERMÍN ALEJANDRO GARCÍA

Fuentes bien informadas sostienen que el gran elector del Partido Revolucionario Institucional (PRI), el gobernador Mario Marín Torres, está a punto de decidir sacar de la contienda por la candidatura priista a edil de la ciudad de Puebla al secretario de Gobernación, Mario Montero Serrano. El argumento es que no sería conveniente, frente al electorado, que pertenezcan al mismo grupo político –es decir al marinismo– los contendientes de los dos principales cargos de elección popular que estarán en juego en julio próximo, es decir, el de jefe del Poder Ejecutivo y el edil de la capital.

Aunque el argumento será que es nesecesario guardar los equilibrios dando participación a un grupo distinto al marinismo en la contienda por el cargo de presidente municipal de la capital, en realidad se sabe que influyó de manera decisiva el veto que Javier López Zavala impuso contra Mario Montero Serrano.

Una vez que López Zavala se afianzó en la candidatura a gobernador, decidió cerrarle el paso a Montero Serrano, bajo la idea de que si los dos llegan a gobernar juntos en el próximo sexenio, el segundo de ellos podría mantener una actitud de confrontación hacia el jefe del Poder Ejecutivo.

Es decir, que se prolonguen las diferencias que en los tres últimos años existieron entre Montero Serrano y López Zavala por el control del PRI, del Congreso y del aparato del gobierno del estado.

Sin embargo, no todo está definido y hace suponer que en breve podría haber un nuevo conflicto dentro del PRI, de similar magnitud al que ha generado Enrique Doger Guerrero, quien ha acudido a los tribunales electorales para impugnar el proceso interno priista.

Resulta que en el círculo cercano a Mario Montero se sostiene que el titular de la Secretaría de Gobernación (Segob), pese a que conoce la determinación de bajarlo de la contienda priista, está dispuesto a anotarse en el proceso interno del PRI para seleccionar al abanderado del tricolor a edil de la capital.

Y que demandará que la candidatura del PRI para la capital sea de “unidad”, pero no de la misma manera en que se dio la postulación de Javier López Zavala.

Que esa “unidad” no sea resultado de que la mayoría de los aspirantes declinen por uno de ellos, sino que el planteamiento del titular de la Secretaría de Gobernación (Segob) es que exista una contienda real, con convención de delegados, encuestas u otro método que sirva para demostrar quién tiene el apoyo real de la militancia priista, y a quien resulte beneficiario del proceso se le unan el resto de los aspirantes.

Queda claro que esa demanda de Mario Montero obedece a que él tiene el control de la estructura priista.

Pero también es claro el panorama de que en Casa Puebla no se está tomando en cuenta ese aspecto, el del control de la estructura priista por parte de Mario Montero Serrano.

Dicho escenario hace que surjan las siguientes preguntas:

¿Se podrá imponer Mario Montero?

¿Le darán al titular de la Segob el mismo trato que a Enrique Doger de no darle el registro de precandidato aunque lo busque?

¿Se acabará disciplinando Montero Serrano o podría transitar por la misma ruta de inconformidad que Doger Guerrero?

¿Es real que Montero sería un candidato vulnerable?

Tal parece que el desenlace que tendrá el asunto de la candidatura de la capital todavía es de pronóstico reservado.

Surge otra interrogante fundamental:

¿Si no es Montero, entonces quién sería el candidato del PRI?

Hasta ahora, las posibilidades de otros aspirantes van en el siguiente orden:

Quien parece tener mejores condiciones es el ex comentarista de televisión y actual legislador local Luis Alberto Arriaga.

Eso se debe a la popularidad que adquirió como periodista de un canal local de televisión.

En segundo sitio se ubica el ex diputado federal Jorge Estefan Chidiac, quien recientemente declinó por Javier López Zavala en la lucha por la candidatura a gobernador.

Y en tercer sitio el actual diputado local y ex regidor del ayuntamiento de Puebla, Pablo Fernández del Campo.

¿Quién sería el mejor de ellos?

Sin duda alguna, Fernández del Campo. Es joven y conocedor de los problemas de la capital, además de que es conocido por el electorado. No enfrenta escándalos de corrupción. Es mesurado y cuenta con una imagen que gusta a los ciudadanos proclives al Partido Acción Nacional (PAN).

Jorge Estefan Chidiac es un hombre preparado y sería un excelente alcalde. Solamente que es frívolo, elitista y alejado del electorado. Se dice que no tiene principios ideológicos y que lo mismo le trabaja al PRI que el PAN.

Luis Alberto Arriaga es una especie de “patiño” en el Congreso local. No ha hecho nada relevante. Solamente sabe meterse en problemas.

 
 
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